ARQUITECTURA CANARIA PRE-COLONIAL (XV)
Reutilización
de las cuevas en la sociedad colonial
Tal
como recoge el investigador Pedro Andrés Quintana: “El contacto inicial entre
los grupos prehispánicos y los conquistadores
fue traumático por el colapso social, económico y cultural que ocasionó, a la
vez que significó una transculturación donde el aborigen pasó a integrarse
dentro de una nueva estructura impuesta por los conquistadores. La ruptura de la
formación social agro-pastoril motivó que el antiguo habitante de las islas se
integrara horizontalmente, según su nivel social anterior, en la sociedad del
momento, aunque un número considerable de aborígenes mantuvieron su postura
inicial de rebeldía, éstos fueron los llamados “guanches alzados”.
El
fin de la cultura aborigen significó, en sí, un etnocidio por el proceso
acelerado de despersonalización que se produjo, así como en la marginación
que sufren sus costumbres ante el nuevo orden social que poseía unos esquemas
de relaciones sociales estructurados bajo principios de propiedad y de clases
sociales imbuidas ya bajo una formación precapitalista. A la vez también se
creó un proceso de ocultación de la procedencia aborigen en ciertos
individuos, como de sus costumbres, así como el intentar pasar desapercibidos
dentro del nuevo grupo social que les acogía; “cuando van a la ciudad (los
aborígenes) van también tan bien y limpios como los más pulidos castellanos.
Ellas son tan galantes y visten con tanto costo, que parecen tener grandes
rentas”.
Será
ya en pleno siglo XVI cuando lo aborigen y el aborigen sean asumidos y
subsumidos dentro de la sociedad que había surgido del crisol de las numerosas
culturas que habían llegado a las islas, tras su conquista, por la numerosa
población que arribó desde fines del siglo XV. Este proceso lo observamos en
las diversas tazmías que se realizan en la isla de Tenerife en el siglo XVI. La
primera, se hace en 1514, tiene una clara peculiaridad la diferencia que se hace
entre aborígenes y colonizadores, mientras la que se hace afines de la centuria
no recoge ya tal división.

Pero
pese a esta aparente disolución cultural, ciertos rasgos y costumbres
permanecieron latentes en los siglos de la postconquista, llegando parte de
ellas a la actualidad mediante las tradiciones, los elementos y materiales
culturales más populares y relacionados con los grupos agropastoriles. No
existe olvido de lo aborigen, sí, en cambio, transformación y adaptación
dentro de una nueva cultura. Este rastro también nos ha llegado gracias a las
diversas menciones que se nos hacen por las fuentes como pueden ser los archivos
parroquiales y notariales, tan subestimados por algunos historiadores y que
tanta utilidad pueden ocasionarnos si los explotamos y aprovechamos
convenientemente.”
En
este contexto histórico la
cueva experimentó diversas formas de utilización en función del lugar de
ubicación, la comarca, el área de emplazamiento -agrícola, ganadera, urbana-,
la tipología socio económica del propietario y la posible vinculación del
morador con el mundo guanche o de colonos marginales. Fue un fenómeno socio
económico al que se unieron aspectos tan importantes como la tradición
guanche, los modelos constructivos de adaptación a las condiciones climatológicas,
el hábitat en cuevas prolifera en las áreas de medianías y en las zonas periféricas
de las principales urbes insulares (Winiwuada (Las Palmas), Telde etc.
El
aspecto interno de la cueva depende de sus propietarios o de los que la habitan,
así como del nivel económico de los mismos. El suelo puede ir desde la tierra
batida a la solería, pasando por la piedra, cemento y ladrillo. Igual ocurre
con los vanos interiores y con el remate de los techos, paredes y nichos. El
techo generalmente está encalado y de él pende una lámpara o un simple cordón
con una bombilla.
El nicho
está presente en casi todas las cuevas y tiene la gran utilidad de servir de
repisa y otras veces de minúscula alacena, donde se exhibe
algún que otro vaso y platos. Su utilidad se hace más perentoria cuanto
menor es el número de habitaciones.
En
cuanto al destino que se le da a las habitaciones, siempre dependiendo de su número
así como de las personas que las habitan, hay una tradicional forma de
distribución: La primera habitación hace de comedor, sala de estar y recibidor
y en algunos casos de cocina, especialmente en invierno, ya que con buen tiempo
se suele cocinar fuera de la cueva, y las del fondo se utilizan de dormitorios.
Cuando el número de habitaciones es superior a dos y además hay habitaciones
«sobaqueadas», indistintamente, una puede ser cocina o dormitorio y la otra
cuarto aperos.
Durante
los años
Ello
motivó que hasta el menor resquicio de cualquier barranco capaz de acoger a una
persona fuese ocupado por aquella legión de desplazados famélicos, considerándose
afortunados aquellos que llegaron primero y pudieron ocupar las cuevas más
amplias y mejor situadas. Al mismo tiempo surgieron gran cantidad de poblados de
míseras chabolas alrededor de las capitales muchos de los cuales dieron origen
a los actuales barrios populares.
-

El
empleo como hábitat de las cuevas naturales y artificiales, además de la
reutilización de las dejadas o despojadas a los canarios, se prolongó hasta el
presente gracias a sus favorables condiciones térmicas, amplitud de espacio,
escaso valor económico y, en algunos casos, la marginación social de sus
grupos de usuarios.
Por
otra parte, algunos organismos coloniales tales como Ayuntamientos y Cabildos,
últimamente están prestando un poco de atención hacia estos poblados de
cuevas-habitación, no por un interés puramente arqueológico y cultural-aunque
se escudan en ello-, sino porque han visto en estos núcleos una fuente de
ingresos económicos proporcionados por el turismo que, además de sol y playa,
desea conocer aspectos culturales del pueblo guanche. Veamos algunas de las
iniciativas llevadas a cabo en este sentido:
Casas
cueva de Barranco Hondo de Gáldar:
Este poblado es el primer conjunto
histórico enteramente troglodita declarado BIC en el Archipiélago,
concretamente el 24 de septiembre de 1993. Sin lugar a dudas, Barranco Hondo
representa el entorno más rural de todos los centros históricos precoloniales.
Su interés queda definido no sólo por sus valores arquitectónicos e históricos,
sino conjuntamente por sus valores etnográficos, culturales, paisajísticos y
su singularidad en la forma de habitar.
Cuevas
de El Palomar: El
conjunto arqueológico de las cuevas de El Palomar se localiza en el término
municipal de Ingenio, de forma preferente en la margen izquierda del barranco
del Tabuco, en el curso medio. El conjunto está integrado por diversas cuevas
de habitación y un granero en el que pueden distinguirse tres agrupaciones
principales:
Zona A)
integrada por un conjunto de cuevas y silos excavados en la roca, vinculado con
un gran espacio de almacén o granero.
Zona B)
correspondiente a unas seis cuevas, naturales y artificiales, relacionadas con
espacios de habitación, profusamente reformadas y reutilizadas hasta la
actualidad.
Zona C)
ubicada en la margen derecha del barranco, frente al granero. Está conformada
por dos cavidades, una artificial y otra natural, que igualmente debieron servir
como lugar de habitación, y como ocurre con
Antiguo
poblado guanche de Acusa
en Artenara: El asentamiento humano
en este poblado excavado en los acantilados fue permanente, en parte debido a la
protección que ofrecen sus muros, existen
en los acantilados que circundan la zona cientos de cuevas de habitación y
graneros, unas naturales y otras excavadas por la mano del hombre hace siglos, y
que jalonan los imponentes riscos de Artenara y Acusa. De entre todas ellas, el
antiguo poblado guanche de Acusa es de los más
importantes de la zona.
Cuevas
del rey, Bentayga Tejeda: Cuevas
del Rey, constituye un asentamiento de cuevas artificiales excavadas en una
matriz tobácea de tonos rojizos, usadas como viviendas y granero, que se hayan
comunicadas entre si por andenes y escaleras excavadas. Las cuevas presentan
plantas diversas, destacando aquellas de morfología cruciforme, las estructuras
mixtas casa-cueva y, particularmente, la denominada Cueva del Guayre, una
cavidad de planta cuadrada, elaborada factura y amplia superficie que presenta
en su interior decoración pintada en blanco, negro y rojo, así como una
compleja red de cazoletas y canales en el piso, suponiéndose constituía la
residencia del Guayre o Señor de la zona.
Asociado
a este conjunto, pero en un nivel superior, se localiza un importante granero,
integrado por numerosos silos dispuestos en diversos espacios. Algunos de ellos
muestran en su interior los restos de una pasta blanca que, presumiblemente, fue
empleada para lograr la plena impermeabilización de los espacios de
almacenamiento.
Esta práctica,
documentada también entre los beréberes del norte de África, tendría como
fin último asegurar las buenas condiciones de conservación de los productos
alimenticios allí custodiados. (Guía del Patrimonio Arqueológico
de Gran Canaria.)
Cuevas
de Los Frailes,
Buena
parte de este enclave viene definido por cuevas artificiales destinadas a la
vivienda, así como por otros elementos también excavados en el sustrato volcánico,
silos fundamentalmente, que terminan por configurar un espacio doméstico
articulado en, al menos, cuatro andenes. Dentro del conjunto cabe significar
igualmente algunas estructuras artificiales que han sido interpretadas como
cisternas para la recogida de aguas, y además también cuenta con algunas
cavidades acondicionadas que han sido utilizadas como espacio sepulcral
colectivo.
El
conjunto de las Cuevas de Los Frailes fue objeto de reutilización histórica
hasta prácticamente la primera mitad del siglo XX, lo que supuso una parcial
alteración de las estructuras habitacionales guanches y de los correspondientes
sustratos arqueológicos, así como de otros elementos que contribuían a la
articulación del espacio doméstico.
Estas
cuevas viviendas otrora tan denotadas y depreciadas, en la actualidad son un
elemento importante en el mercado inmobiliario en las islas, son innumerables
las ofertas de compara venta de estas vivienda que podemos ver en los medios de
comunicación, son también un reglón importante en el sector hostelero
especialmente en el de alojamientos rurales, así como restaurantes y otras
actividades ubicadas en estas antiguas cuevas horadadas que son deseadas en la
actualidad por algunos nuevos trogloditas caracterizados por ser gente de
notables recursos económicos.
Cuatro
Puertas, Montaña Bermeja Telde: Conjunto
cultual-habitacional formado por un
complejo yacimiento guanche compuesto por varios grupos de cuevas, silos, un
recito ceremonial, caminos y pasillos. Sin duda la que más llama la atención
es la cueva de amplias dimensiones excavada a mano en la toba volcánica que le
da nombre al conjunto. Se compone de cuatro aberturas orientadas hacia el Norte
que dan paso a una plataforma horizontal donde están excavados una veintena de
agujeros.
En
la parte superior de la cueva, dirección a naciente, encontramos una estructura
en cuya superficie están labrados diversos canales y cazoletas. En el capitulo
correspondiente nos ocuparemos más ampliamente de este centro religioso de los
antiguos canarios.
Corresponde
a una cueva artificial, prácticamente oculta a la vista, cuyo acceso se realiza
través de sendos pasadizos tallados sobre el abismo, que permiten acceder tanto
desde la base de la montaña como desde la cima.
Cueva
Pintada de Gáldar:
Esta cueva estuvo oculta a los ojos de los europeos hasta que en
1862 como consecuencia de una
serie de trabajos agrícolas relacionados con el cultivo de las tuneras para la
cría de la cochinilla propiciaron el hallazgo fortuito de
Fue en
ese año cuando José Ramos Orihuela accedió a la cámara por una estrecha
abertura en el techo. Observó en sus paredes una serie de pinturas geométricas
y esta circunstancia motivó la denominación popular de "Cueva
Pintada", nombre que hizo fortuna y ha perdurado hasta la actualidad.
En 1876,
Chil y Naranjo incluyó una somera alusión a este acontecimiento en sus
"Estudios". Por su parte, en 1884 Diego Ripoche aportó detalles de
gran interés acerca de los hallazgos al señalar en sus escritos: Encontrándose
en su interior algunos cadáveres, vasijas y otros objetos que adquirieron
algunos aficionados. También en 1884, Olivia Stone visitó el recinto e insistió
en que el monumento fuese adquirido por el Ayuntamiento para proceder a su
limpieza y permitir el acceso al público.
En 1887,
fue el antropólogo francés René Verneau quien visitó la cámara y realizó
una descripción minuciosa en la que señalaba la singularidad y la cuidada
ejecución de cada uno de los paneles policromos. (Cabildo de Gran Canaria,
2007)
Actualmente
esta cueva se encuentra integrada en un Parque Museo, aunque no con mucha
fortuna en cuanto a sus planteamientos históricos.
Graneros
o Silos:
La primera gramínea cultivada fue el trigo, que hace 23000 años se
cultivaba en Egipto durante la cultura Jomon, hace 12000 años en medio oriente
y hace 10000 años en los valles de
Cuando
domesticó el trigo y la cebada, el hombre sentó las bases de la civilización
moderna. Ninguna civilización ha sido fundada alguna vez con una base agrícola
que no sea la de los cereales. Las antiguas culturas del Norte de África, de
Babilonia y Egipto, de Roma y Grecia, y más tarde las del norte y oeste de
Europa, se basaron todas en el cultivo del trigo y la cebada, el centeno y la
avena.
Desde
la antigüedad, los cereales han sido considerados un alimento básico para el
hombre. La humanidad ha aprovechado probablemente el fruto de las Gramíneas
durante más de 23000 años.
Al
parecer estos cereales -Cereal, proviene del latín cereales, más concretamente
de la palabra cerialia. Este era el término con el que los antiguos romanos
designaban las fiestas en honor de Ceres, Diosa de los granos. También era
conocida como Deméter” tierra madre”, pues se la consideraba protectora de
la agricultura y de los cereales-, fueron de
las primeras plantas cultivadas. Recientemente el arqueólogo de
En
Canarias las técnicas de cultivo de la cebada y el trigo debieron estar muy
desarrolladas en la época precolonial, unos aventureros del siglo XIV,
Emmanuele Pesagno y Niccoloso da Recco, genoveses, y Angiolino del Tegghia de
Corbizz, florentino, en julio de 1341 hacen un viaje de reconocimiento y saqueo
a las islas en una expedición de tres carabelas enviada por Alfonso IV de
Portugal. Contaron trece islas. Volvieron con despojos y con varios canarios
hechos esclavos.
En
una interesante descripción de las islas nos dejaron la siguiente anotación en
torno al trigo que se cultivaba en Tamaránt (Gran Canaria)
“En
fin, viendo los marineros que nada útil podían sacar de allí, se dieron á la
vela, y costeando la isla la encontraron mucho mejor cultivada en el Norte que
en el Sur; vieron numerosas habitaciones, higueras y otros árboles, palmas estériles,
coles y legumbres.
…Después
de haber así roto las puertas, entraron en casi todas las casas, donde
encontraron higos pasados en cestos de palma, tan buenos como los de Cesena, y
trigo más hermoso que el nuestro, siendo este grano más largo, más abultado y
más blanco, como lo era igualmente la cebada y otros
cereales de que probablemente se alimentan los habitantes.”
Los
cereales en las antiguas culturas se utilizaban como moneda de cambio de modo
que servían para realizar diversas transacciones, como el pago en grano de
deudas o impuestos.
Estos
ocurría hace ya mas de cuatro mil años en Babilonia, en tiempos del rey
Hammuraba. Por otro lado, en todas las culturas y creencias los cereales han
sido considerados también vehículos transmisores de sabiduría y ciencia, así
como símbolos de hospitalidad y fraternidad.
En
una sociedad tan compleja y organizada como era la canaria precolonial, cuya
población, según estudiosos, se estima entre 30.000 y 40.000 habitantes, cifra
muy importante para la época, es probable que los silos o graneros existentes
en los diferentes asentamientos poblacionales, además de las de depósitos
comunales, sirvieran como mecanismos reguladores y tuvieran funciones de
Bancos de Granos que son probablemente la forma más antigua de
instituciones bancarias solidarias. Miles de años antes de la era occidental
actual los egipcios ya conocían un sistema de pago que estaba basado en
cantidades de trigo depositadas en un centro de acopio administrado por el
Estado. En la administración se registraba la cantidad depositada por cada
campesino. El valor se determinaba anotando la cantidad, la calidad y el año de
producción del grano. El campesino se aseguraba de esta manera contra los
riesgos de robo, incendio, inundación, pudrificación, etc. Además, se
ahorraba los altos costos relacionados con el almacenamiento en pequeña escala.
El sistema también ofrecía la posibilidad de transferir saldo de una cuenta a
la otra (“giro de granos”) por medio de un sistema de cheques. También
transferencias entre diferentes centros de acopio eran posibles. Otra característica
importante del sistema era que el depositario pagaba por el servicio de
almacenamiento. El monto a pagar dependía de la cantidad y del tiempo de
almacenamiento. Es probable que los antiguos canarios tuviesen un sistema
similar. puesto que está debidamente documentado el pago de impuestos o
primicias que eran administrados por los
estamentos sacerdotales. quienes a su vez se encargaban de la redistribución de
los granos a los sectores de la población que dependían del Estado así como
al resto de la población en tiempos de carencias.
Estos aspectos
de nuestra ancestral cultura quedaron reflejados en los escritos del mercenario
a las ordenes de Pedro de Vera y cronista de la invasión de Tamaránt (Gran
Canaria) Antonio Sedeño, quien, refiriéndose al gobierno de los canarios, nos
trasmite lo siguiente: “De los frutos
que cogían daban cierta parte de todos ellos, que parece ser la décima parte,
a personas que tenían a guardarlas y sustentarse de ellas. Estos eran hombres
que vivían en comunidad como religiosos”
“Observaron
entre sí estos gentiles canarios buena orden y; admirable disposición de
gobierno en su república. Tenían trato y contrato de todas las cosas para su
menester, tanto en ganados como en cebada, pieles para su ropas y otras cosas
necesarias, trocando unas por otras, remediando a los pobres huérfanos, viudas;
y otras obras de piedad usaban con grande amor, y caridad. Tenían pesos para
unos, medidas para otras; los granos que tuvieron fueron cebada, habas, y una
cebada sin aristas que llaman cebada pelada o romana. Tuvieron trigo, pero
algunos años primero que los españoles la conquistasen a Canaria porque antes
no lo tuvieron.”
Es
indudable que para el almacenamiento de los granos las cuevas naturales u
horadadas reunían condiciones idóneas, por mantener en su interior durante
todo el año una temperatura estable, que beneficiaba la conservación de los
granos y otros productos alimenticios, tales como higos y dátiles, legumbres
secas, manteca, tasajos y jareas (pescado seco) etc.
Entre
los múltiples graneros comunales de Tamaránt (Gran Canaria) destaca de manera
singular el conocido como Cenobio de Valerón.
El Cenobio de Valerón:
Esta ubicado en
Las
casi doscientas cavidades existentes, fueron labradas con herramientas de
piedra por los antiguos pobladores de
Según
recoge Vernau: “Es muy frecuente que los silos se comuniquen entre sí
mediante pequeños orificios, que conectan cámaras contiguas. Cabe pensar en
una preparación intensa del interior, como la regularización de paredes,
techos y suelos, reparación y sellado de grietas, revestimiento para la
impermeabilización, etc.
Muchos
de estos silos conservan las marcas de los cierres que tenían en la boca o
entrada. Se trata de unas ranuras excavadas en torno al perímetro que servían
para encajar las puertas o tapas, éstas se hacían de maderas y/o con lajas de
piedras, si bien también pudieron emplearse otros materiales tales como pieles,
tejidos de fibras vegetales, etc. Además, los huecos que quedaban tras colocar
las tapas se sellaban con una argamasa cenicienta que garantizaba las
condiciones de estanqueidad necesarias para la conservación de los productos
que se guardan en su interior.
Además
de los silos, el granero incluye otras obras de habilitación que permiten su
correcto funcionamiento. Así, el acceso a los distintos niveles se realizaba
por medio de escalones tallados en la roca y muy probablemente mediante el uso
de escaleras y andamios de maderas y cuerdas.”
Otros
graneros de Gran Canaria:
Según
podemos ver en
Este
granero también exhibe una selección cuidada de su emplazamiento. Corresponde
a una gran cavidad artificial en cuyo interior se excavaron numerosos silos. El
acceso original consistía en una escalera tallada sobre el abismo, aunque
actualmente presenta una entrada de apertura reciente.
Cuevas Muchas, Guayadeque (Ingenio): Ubicado en la margen
izquierda del barranco de Guayadeque entre Se trata
de un complejo de cuevas artificiales de habitación que se disponen en la zona
baja a las que se vincula un destacado granero colectivo. Éste, ocupando la
parte alta del conjunto, se estructura en cuatro niveles superpuestos a los que
se accede a través de túneles y pasadizos interiores.
No
obstante, otros muchos han desaparecido o están muy alterados por los
desprendimientos por lo que resulta muy difícil precisar su número exacto.
Este
enclave presenta varios graneros que hoy resultan prácticamente inaccesibles
por los desprendimientos de la roca.
Fotografías:
Pag.
1 Cuevas-viviendas en Barranco Hondo Galdar.
Pag.
2 Cuevas habitación reutilizadas, algunas de dos plantas. (Archivo)
Pag.
3 Casa-cueva Las Margaritas, actualmente dedicada a alojamiento rural.
Pag.
9 Cenobio de Valerón, imagen tomada de: rbernalmarco.
Pag.
10. Fotografía de: Domingo Martín.
Continuará:
*De
Enero de 2009.