ARQUITECTURA
CANARIA PRE-COLONIAL (XVIII)
Eduardo Pedro García Rodríguez*
Estructuras
y construcciones religiosas guanches de Tamaránt

Una
vez ocupada la isla por los invasores estos entendieron que con la misma
facilidad con que se había apoderado de la tierra y de los medios de producción
del pueblo sometido, podían apoderarse de su espiritualidad por el simple hecho
de imponerles unos nombres europeos mediante el
rito católico ciertamente extraño para la mayoría de los sometidos
esclavizados o no, por tanto, despreciaron las milenarias instituciones
religiosas del pueblo canario destruyendo sus templos y demonizando a su clero,
y cuando esto no fue posible por la firme oposición mostrada por los sometidos
a pesar de las amenazas de esclavización, se limitaron
a sincretizar divinidades y templos o a construir los de la nueva religión
impuesta, sobre los cimientos de los santuarios de
antiguos canarios e interpretaron
la religión guanche en función de la suya, sustituyendo a la Diosa-Madre
Chaxiraxi en sus múltiples advocaciones por un dios masculino judeo-cristiano.
En Tamaránt (Gran Canaria) como en el resto del archipiélago los lugares naturales, sobretodo en los altos de las montañas, son los escogidos para el culto. Los sitios de carácter cultual tal como nos indica la tamusni destacan por ir acompañados de grabados rupestres de carácter simbólicos que hacen referencia a la Divinidad y por tallas o construcciones asociadas a ofrendas y sacrificios incruentos.
Destacan entre éstos en Gran Canaria el Roque Bentaiga,
con su cazoleta tallada en la roca para hacer ofrendas de leche y manteca,
Cuatro Puertas, en Montaña Bermeja Telde, conjunto cultual-habitacional,
ceremonial y de carácter ritual,
entre otros que tendremos oportunidad de ver durante el desarrollo de este
trabajo.
En el
antiguo pueblo canario más que la religión reglada, la espiritualidad impregna
todos los aspectos de la vida. La concepción
del universo es esencialmente espiritual.
Basada
en la Diosa Suprema que lo rige, Señora de la Tierra y del Cielo, creadora de
todas las cosas, de la lluvia, de la luz, y de todo lo que crece y nace. Algunos
de sus aspectos son Magek, Achuguayu y Chayuga, además de otras divinidades
menores las cuales son conocidas por diferentes nombres en cada isla.
La
religión del pueblo guanche es esencialmente monoteísta aunque participa también
como hemos dicho del politeísmo mediante las divinidades secundarias
(paredros) y domésticas, e
incluso de vitalismo, que insiste justamente en la omnipresencia de la noción
de fuerza vital. Esta diversidad refleja la de los géneros de vida y la de las
organizaciones sociales y políticas de nuestros ancestros, y
presentan en general un carácter naturalista dado que el hombre aparece
profundamente inmerso en el medio ecológico, constituyendo algo así como un
microcosmos en el que se vuelca todo el medio circundante. De aquí también que
los hombres no vivamos sólo de la naturaleza, sino con ella y no la domine pese
a aliarse frente a ella.
La
religión guanche jamás se nos presente independiente de un medio, de una
tierra determinada, de un cielo dado y, desde luego, de una sociedad a la que
está estrechamente vinculada. El mundo, la humanidad de que hablan los mitos de
creación, es solamente este medio. Para la religión del pueblo guanche el
proselitismo y la conversión están desprovistos de sentido,
de aquí que la intolerancia quede excluida.
La
religión del pueblo guanche vincula al hombre a su sociedad, y es preciso
entender por ésta no solamente a los vivos, sino también a los muertos, a los
antepasados, así como a los dioses y a toda la fuerza que abriga su territorio,
constituyendo con ella un todo indisoluble.
Asegura
la cohesión, justifica las instituciones, penetra en todas las actividades, sea
cual fuere el fin a que lleven, comportando ritos que la mayor parte de las
veces desembocan en un complicado ceremonial. De aquí que la religión guanche
sea profundamente ritualista y el cumplimiento correcto de los ritos, así
como los gestos técnicos, presenten una resonancia que asegura la eficacia de
la fecundidad de la tierra y los medios de subsistencia, la caída de la lluvia,
la perpetuación del grupo, la preservación del orden de la sociedad y del
mundo.
En la
religión guanche no existe lugar para el pecado, sino simplemente ofensas a los
antepasados o a las divinidades no siempre voluntarias, pero que obligan a
determinados correctivos. Hace, pues, difícil pensar en que exista en la otra
realidad diferencia entre justos y pecadores. De aquí también la
particularidad de las concepciones de la vida ultraterrena y el hecho
incuestionable de que los muertos
siguen viviendo entre los vivos. Esta espiritualidad se manifiesta mediante
grandes cultos colectivos en los que participan de manera espontánea- no existe
imposición o dogmas- los concurrentes, ello implica la habilitación de amplios
espacios para el desarrollo de los mismos.
Dicho
lo que antecede, vamos a tratar de ofrecer a los lectores una exposición de los
lugares y centros dedicados al culto en Tamaránt por nuestros ancestros
precoloniales construidos tanto en las rocas como en superficie
los cuales han pervivido en la tamusni y cuyos restos arqueológicos han
llegado hasta nosotros a pesar de la inicial cruzada destructora del
cristianismo y de la secular desidia del sistema colonial.
Bentayga:
El santuario-fortaleza de Bentayga es una atalaya perfecta desde la que puede
disfrutar de una vista espectacular
de la Cuenca de Tejeda, los hallazgos arqueológicos que se han
producido en este Roque y en su entorno inducen a suponer que fue uno de
los asentamientos humanos más interesantes de la Historia Antigua de la
isla. En el lugar se encuentran
ubicadas una gran concentración de cuevas naturales y artificiales de habitación;
silos de almacenamiento y necrópolis, de las que se han documentado más de
cien cuevas, naturales y artificiales, usadas como habitación con fines
funerarios o de almacenamiento; manifestaciones rupestres, especialmente
inscripciones alfabetiformes del tipo líbico beréber; una gran muralla
defensiva que rodea la base del extremo sudeste, último reducto de la
resistencia guanche a la invasión europea, en él se refugiaron un grupo
importante de canarios, momentos antes de finalizar la conquista.
En
el Roque de Bentayga está situado el Almogarén del mismo nombre, el lugar
donde los antiguos canarios realizaban sus rogativas a la Divinidad Suprema, sus
rituales de fecundidad, sus rogativas de lluvia, sus ofrendas y sacrificios
incruentos. Se aprovecha la orografía del terreno, y en un lugar muy concreto
se excava una cazoleta en la cual da la Sol en los equinoccios, tema que veremos
con amplitud en el apartado correspondiente.
Santuario
de Tirma. Situado en
las faldas de la montaña de Tirma los restos arqueológicos y los estudios
etnográficos verifican su condición de lugar sagrado.
Al
abrigo del Morro de los canarios se localiza el Lomo de las Casillas Canarias.
En él puede observarse un conjunto integrado por casas que, aunque no muy
grandes, permite reconocer una disposición típica de este tipo de espacios
habitacionales de los canarios, mostrando plantas interiores cruciformes. Una de
estas construcciones conserva una alacena en una de sus paredes interiores.
Otro
aspecto muy singular de este yacimiento es que las alturas principales que
circundan a la montaña están señalizadas con grandes piedras hincadas, a modo
de hitos o mojones que delimitan el santuario. No olvidemos que Tirma era uno de
los lugares sagrados de los canarios, al que podían acogerse los perseguidos
por cualquier motivo, de modo tal que, mientras estuvieran en su interior,
estaban a salvo del castigo. También indican las crónicas que la montaña de
Tirma era uno de los lugares santos a donde las Maguadas acudían en procesión
a rogar por la lluvia.”(Juan Pisando Fuerte)
Montaña
del Helechal: Según
podemos leer en Biblioteca Virtual: “Su posición privilegiada le otorgó la
consideración de montaña sagrada desde la época precolonial.
La Montaña del Helechal tenía un significado religioso
especialmente importante para los antiguos canarios, ya que allí se localizaba
un almogarén. Geográficamente, era un sitio perfecto
para establecer este lugar sagrado, pues se trata de un enclave elevado,
bien acondicionado y confortable, desde el cual se contempla todo el valle.
A este lugar, donde se consumó la batalla, se le llamó Sepultura
del Colmenar, nombre que aún recibe un pequeño caserío situado en las
inmediaciones del Barranco de San Miguel. Una vez conquistado el lugar, los
castellanos instalaron en la Montaña del Helechal la cruz de los
conquistadores.“
Almogarén
de Tauro: Según recoge
Faustino García Márquez: “Se
trata de una construcción de gruesas paredes de piedra seca formando tres
cuerpos: “El cuerpo central es una elipse irregular de 8,5 x
“La
altura, el paisaje que domina, la estructura particular del cuerpo abierto, la
cualidad de la montaña como altura aislada y predominante, todo ello nos obliga
a pensar en un sentido religioso del monumento.
Humiaga:
Es con mucho el
santuario guanche más singular de la isla, los más importantes investigadores
se han ocupado de este enclave sagrado de los antiguos canarios.
Esta montaña de Humiaga se llama también Montaña Bermeja a
causa del color rojizo de
la toba volcánica que la forma en su mayor parte, recordemos que el color rojo
es el color sagrado de la Diosa Tanit, y que la mayoría de los templos católicos
dedicados a la virgen en sus múltiples advocaciones están erigidos encima o en
las proximidades de afloramientos de toba roja o vetas de almagre, lugares donde
tenían preferentemente el asentamiento los santuarios guanches.
El
sabio francés afincado en Canarias Sabin Berthelot refiriéndose al santuario
de Cuatro Puertas nos dice: “Esta importante excavación ha sido abierta
por la mano del hombre, una formación de toba ferruginosa color
sangre. El interior forma un rectángulo
de dieciséis metros setenta centímetros de largo por seis meta
centímetros de ancho, y alrededor de dos metros y medio de altura.
Hacia
el oeste destaca un pasaje estrecho, que probablemente habrá tenido un fin
relativo al culto. Cuatro puertas o aberturas dan acceso a la
gruta, las antro miden tres metros, la de oriente dos metros, y la de
occidente os ochenta centímetros. Sus paredes interiores están
talladas perpendicularmente y todavía se ven las marcas del
instrumento que se usó para este trabajo, Sobre la cima de la montaña, hacia
el sur, se encuentra una explanada donde se ven signos, de los que
hablaremos después, sobre la roca. Este lugar forma como un pequeño circo al
abrigo de las brisas por una cortadura vertical de la montaña, de
unos dos metros por debajo del suelo, en declive hacia el sudeste. La
explanada está cortada en el bre un espacio circular formando una estrecha
zanja a poca distancia de una fosa excavada en redondo. "Sobre el occidente
y en una altura de un metro aproximadamente se ven los grabados
que imitan tres grandes U enlazadas", de dimensiones con
trazos como de acentos por debajo y por encima, ya casi por
oí tiempo. El signo principal que acabo de indicar es bastante grabado
profundamente en la roca.
Humiaga
fue un lugar sagrado; la
gran cueva de las Cuatro Puertas habrá servido de santuario público; las
excavaciones de las cuevas de los Pilares fueron, como ya he dicho, la vivienda
de las harimaguadas. El antro o cueva de los Papeles pudo haber servido
de residencia al falcan o ministro del culto, y la gran cueva de la Audiencia
me ha parecido el
sitio donde se reunirían los jefes para administrar justicia. En cuanto a los
signos grabados sobre la roca, representarían quizás el nombre de la divinidad que, siguiendo la tradición, solamente
la casta sacerdotal sabía
leer. Era delante de estos signos venerados donde debía
romperse la vasija de arcilla que contenía la leche de las libaciones,
presentado como ofrenda.” (Sabin Berthelot, 1980: 140-41)
Cueva
Pintada de Galdar:
Nuestros antepasados conociendo los métodos “adoctrinadores” de los
invasores trataron de preservar de la profanación el recinto sagrado de la
denominada Cueva Pintada de Galdar, para ello ocultaron a los invasores la
existencia del santuario y disimularon el acceso al mismo. La estratagema tuvo
el éxito deseado ya que los primeros cronistas e historiadores de la conquista
no nos trasmitieron el conocimiento de la misma, ni siquiera un historiador tan
versado en la tamusni (historia oral) como Marín de Cubas hace referencia de al
santuario.
Así el santuario guanche de Galdar quedó
vedado a los colonos hasta que en 1862 por motivos de una serie de trabajos agrícolas llevados a cabo por
José Ramos Orihuela les condujo al descubrimiento accidental del santuario,
pero no es hasta 1873 cuando se asume el descubrimiento
“oficial.”
A partir
de esa fecha los sectores criollos más ilustrados especialmente Chil y Naranjo
quien en 1876 hace referencia del santuario en sus “Estudios”. A partir de
ese conocimiento otros extranjeros comienzan a mostrar un especial interés por
el recinto especialmente a partir del momento en que sufrió el primer expolio,
auspiciado por Diego Ripoche quien en 1884 aportó detalles de gran interés
acerca de los hallazgos al señalar en sus escritos: Encontrándose en su
interior algunos cadáveres, vasijas y otros objetos que adquirieron algunos
aficionados.
Pero
quizás quien despertó mas interés por el santuario de Galdar fue el antropólogo
francés René Verneau quien con sus meticulosas observaciones nos trasmitió un
fiel reflejo de la situación en que se encontraba el santuario1887. De dichas
observaciones hemos extraídos las siguientes: “La Cueva de Gáldar,
descubierta hace algunos años por mi excelente amigo don Diego Ripoche, ha sido
restaurada con cargo a la municipalidad de esta villa, que incluso ha construido
una escalera que permite la entrada y salida fácilmente, y un muro para evitar
los derrumbamientos. Se puede, pues, estudiarla a gusto.
Se
compone de una sala casi cuadrada, que mide de largo cinco metros a la Izquierda
y
Más
abajo, sobre una altura que varía entre
La
parte baja de la cueva tenía que estar pintada de un tinte uniforme de ocre
rojo, que la capa de desperdicios que la llenaba ha hecho desaparecer en parte.
Las
figuras que acabo de mencionar no están dispuestas al azar. Al contrario, están
agrupadas con una cierta simetría.
Sin
embargo, una cueva tan bella no era una residencia real, pero, al menos, debía
de haber servido a algún noble, o al faycán o sumo sacerdote.”
Es
probable que este santuario de Galdar estuviese complementado con templos
construidos en superficie tal como lo confirman las crónicas del siglo XV.
“En
fin, viendo los marineros que nada útil podían sacar de allí, se dieron á la
vela, y costeando la isla la encontraron mucho mejor cultivada en el Norte que
en el Sur; vieron numerosas habitaciones, higueras y otros árboles, palmas estériles,
coles y legumbres.
Desembarcaron
en seguida veinte y cinco marineros armados, los cuales yendo á examinar qué
especie de gentes habitaba aquellas casas, encontraron unos treinta
hombres desnudos enteramente, que huyeron á su vista espantados al aspecto
de las armas. Entrando otros en las casas, notaron que estaban fabricadas de
piedras cuadradas, labradas con gran artificio y cubiertas de grandes y hermosas
maderas.
Encontrando
las puertas cerradas y queriendo ver el interior, las rompieron con piedras, lo
que irritó á los fugitivos cuyos gritos retumbaban por todo el aire. Después
de haber así roto las puertas, entraron en casi todas las casas, donde
encontraron higos pasados en cestos de palma, tan buenos como los de Cesena, y
trigo más hermoso que el nuestro, siendo este grano más largo, más abultado y
más blanco, como lo era igualmente la cebada y otros cereales de que
probablemente se alimentan los habitantes. Estas casas, muy bellas y cubiertas
de hermosas maderas, eran muy blancas en el interior como si hubiesen sido
albeadas con yeso.
Encontré
igualmente un oratorio ó templo en el cual no había absolutamente ninguna
pintura ni adorno, tan sólo una estatua de piedra, representando la imagen de
un hombre con una bola en la mano y desnudo, con un delantal de hojas de palma,
que cubría las partes naturales, según la costumbre de los habitantes; la que
quitaron de allí y habiéndola embarcado, la transportaron á Lisboa.” Esta
es la primera noticia que tenemos de los sacrilegios, profanaciones y
depredaciones llevadas a cabo por los cristianos contra la ancestral Iglesia del
Pueblo Guanche, de las muchas que tendrían lugar durante el periodo de la
guerra de invasión de las islas por parte de los europeos.
Por su
parte, el cura Andrés Bernaldes (El cura de los Palacios) en su “Historia de
los Reyes Católicos” nos confirma la adoración de nuestros ancestros a
Nuestra Diosa-Madre en un templo de superficie cuando refiere: “En la
Gran Canaria tenían una casa de oración llamada Toriña, e tenían allí una
imagen de palo, tan luenga como media lanza, entallada, con todos sus niervos,
de mujer desnuda con sus miembros de fuera y delante de ella una cabra de un
madero entallada, con su figura de hembra que quería concebir, y tras de ella
un cabrón entallado de otro madero, puesto como que quería subir a engendrar
sobre la cabra.”
Actualmente
el sistema ha convertido este santuario en un Parque Etnográfico donde se
muestra a los turistas unos aspectos de nuestra ancestral cultura totalmente
descontextualizada de sus aspectos espirituales e históricos.
Son
también lugares cultuales dignos de mencionar los de Montaña de Santidad. Lugar de ánimas y santos.
Morro de La Palmita. Yacimientos
arqueoastronómicos. Degollada de La Yegua. Tres
Morretes de piedra, asentamiento de significación Cultual.
El
almogarén de La Fortaleza, en Santa Lucía de Tirajana; El almogarén del
Baladero, en Telde; El almogarén de la Montañeta de Moya; El almogarén de
Tasarte, en la localidad de su nombre; la llamada Casa de Oración, en la
localidad de Los Casarones, en San Nicolás de Tolentino; El almogarén de
Amagro, en Gáldar, etc. De algunos de los cuales nos extenderemos un poco más
el próximo capitulo.
Continuará.
3)
Interior del
Santuario de Cuatro Puertas, fotografía de: Nayra y Romar.
*De
la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo
Febrero de 2009.