ARQUITECTURA CANARIA PRE-COLONIAL (XIX)
Retomando
el tema del santuario de Galdar recuerdo que hace más de tres décadas cuando
el autor de estas líneas defendía públicamente los más que visibles
paralelismos entre determinados aspectos de la ancestral cultura de nuestros
antepasados con la egipcia y la púnica-cartaginesa, la reacción contra mi
modesta persona por parte de los estamentos coloniales autoerigidos en supuestos
detentadores de la verdad histórica de esta colonia fueron ciertamente
inmisericordes, surgidos de la habitual prepotencia de estas mentes
intelectualmente sometidas y deseosas de imponer los postulados de los
sometedores, ganando así su beneplácito.
Los
epítetos más suaves que me dedicaron fueron los de loco, saqueador, simple
aficionado…, el resto puede imaginárselos el lector.
Pero
como sucede casi siempre, el tiempo acaba poniendo orden en las cosas y dando la
razón a quien la tiene, así tenemos que aquellos círculos académicos de
investigadores de salón tan intransigentes con todo lo que significase
cualquier aporte a nuestra realidad histórica que contradijera sus inamovibles
y retrógrados postulados culturales para este país, hoy asumen sin el menor
rubor el hecho de que efectivamente existieron esas conexiones culturales que
unas décadas atrás tan vehemente demonizaban. Tal como expuso públicamente
una reconocida figura de la arqueología en Canarias en una conferencia
impartida sobre la metodología arqueológica practicada en las islas “habían
decidido cambiarse el Chips”
Continuando
con la descripción de las construcciones precoloniales cultuales de nuestros
ancestros algunos de cuyos restos arqueológicos perduraron hasta la segunda
mitad del siglo XX, creemos oportuno reproducir parte de un excelente trabajo
del investigador Sebastián Jiménez Sánchez titulado: Exponentes
megaliticos cultuales de los canarios aborigenes.
Dicho
trabajo fue presentado en el V Congreso
Panafricano de prehistoria y Estudios del Cuartenario y, publicado por el
Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife en el año 1966.
Si
bien no estoy de acuerdo en que un estudio de estas características sea
encuadrado temporalmente como “cuartenario”, falacia etnohistórica
sostenida por el sistema colonial como medio
para desprestigiar nuestra milenaria cultura, me animo a reproducirlo en parte,
con la idea de que sirva para un mejor conocimiento del tema por parte de los
lectores ya que este tipo de trabajos de investigación suelen publicarse en
revistas especializadas a las cuales tienen acceso un círculo muy
limitado de especialistas y siendo prácticamente desconocidos para el gran público.
Teniendo en cuenta que esta serie de artículos tiene como único fin el ser un
elemento de divulgación de nuestra ancestral cultura tanto material como
espiritual. Como he dicho muchas veces, nuestros ancestros tuvieron que adaptar
su cultura material a los elementos que les ofrecía el territorio, como
sabemos, en las islas no existen metales factibles de ser elaborados
artesanalmente, en cuanto a los aspecto morales y espirituales la cultura
guanche era con mucho superior a la europea de la época, un reflejo de ello nos
lo ha trasmitido el piloto Niccoloso da Recco en 1341: “…Su canto es dulce; su
baile es análogo al de los Franceses; son vivos y alegres y más civilizados
que muchos de los Españoles.”
a)
Almogarenes o santuarios y casas de oración, al aire libre y en cuevas.
Se
da el nombre de almogarén o simplemente mogarén a un especial recinto natural,
al aire libre y al abrigo de la roca, situado en excepcionales colinas, atalayas
o en las cimas de altas montañas; también este recinto puede estar situado en
cueva. En uno y otro caso es lugar de oración y altar de los holocaustos, más
concretamente dentro de la cultura canaria, el ara de las libaciones místicas
en obsequio de la deidad. En estos santuarios tenían lugar las ceremonias
sacrales en las cuales intervenían el "Faycán " o Gran Sacerdote,
auxiliado por las vestales o
sacerdotisas. Aquéllas estaban dirigidas a impetrar del la Divinidad, la
benevolencia y protección en favor de la lluvia, de la fecundidad de las
cosechas y del ganado, del bienestar del pueblo, de la paz, de la salud
y
de la libertad. En estas ceremonias intervenían asimismo el pastor con su
ganado sediento, el cual era encerrado en cuevas durante tres días, sin comer
ni beber, para que con sus permanentes balidos mover más la piedad de la
Todopoderosa.
Ejemplos
de estos centros de oración son: "El
almogarén de Cuatro Puertas", en Telde; "El almogarén de La
Fortaleza", en Santa Lucía de Tirajana; "El almogarén del
Bentaiga", en el centro cumbrero de Gran Canaria; "El almogarén del
Baladero", en Telde; "El almogarén de la Montañeta de Moya";
"El almogarén de Tasarte", en la localidad de su nombre; "El
almogarén de Riscos Blancos", antiguamente conocido por
"Humiaga", en San Bartolomé de Tirajana; la llamada "Casa de
Oración", en la localidad de "Los Casarones", en San Nicolás de
Tolentino; "El almogarén de Tirma", en Agaete; "El almogarén de
Amagro", en Gáldar, etc.
Elementos
esenciales de estos recintos sagrados son pequeños pozuelos o cazoletas,
canalones o zurcos y crecientes lunares, todos ellos destinados a recibir la
ofrenda mística de los pueblos montaraces y pastoriles. Tanto en el,
"Almogarén de Cuatro Puertas" como en el de "Roque
Bentaiga" se han localizado junto al altar de las ofrendas unos extraños
grabados en forma de crecientes lunares enlazados, labrados en la toba roja
del abrigo del recinto, que guardan estrecha relación con el ceremonial
cultural y cuyo desciframiento es aún desconocido. Al hablar hace años al
profesor Dr. Wolfel de este grabado y llevarlo ante el mismo, le hizo recordar a
una de las mesas sacrificiales de la isla de Creta por él admiradas.
b)
Cazoletas, canalones, arcos, crecientes lunares y pozuelos discoidales
Son
numerosos los que hemos localizado en los propios almogarenes o santuarios al
aire libre y en las propias cuevas de oraci6n, unas veces aislados y
frecuentemente unidos por estrechos canalones; en algunos de ellos,
especialmente en las cazoletas mayores de forma discoidal hemos advertido
curiosos y muy resaltados rebosaderos o vertederos, tal sucede en los
almogarenes citados y en la gran cueva-almogarén conocida por “Cueva del
Rey”, situada en el hermoso complejo arqueológico de la “Sierra del
Bentaiga” en Tejeda. Las cazoletas ofrecen profundidades variables, desde diez
a veinticinco centímetros. En la citada “Cueva del Rey” llegamos a contar
hasta veinticinco receptáculos con diámetros diversos que oscilan entre diez y
treinta centímetros.
c)
Monolitos y menhires naturales.
El
panorama físico y las alturas de las grandes masas rocosas influyeron también
poderosamente en el espíritu del antiguo grancanario para mostrar su admiración
y reverencia hacia la Omnipotente. De ahí que ellos vieran en los grandes
monolitos y menhires naturales una muestra del brazo fuerte de la Deidad. En
esos monolitos y menhires naturales que se yerguen imponentes y mayestáticos en
las sierras y en las montañas de las cumbres de Gran Canaria creyeron los
canarios ver el espíritu y poder de la Diosa: de ahí que “El Nublo”,
“Roque Bentaiga”, “Roque Palmés”, “Roque Narices”, etc. fueran
tenidos por tronos de la Deidad. Hacia ellos dirigían singulares
peregrinaciones en momentos aciagos de la vida insular, por hambre, pestilencia,
sequía, invasión o guerra, al igual hacían a los ya descritos almogarenes .
Dentro
de cada reino, poblado cantonal o aldea pastoril hubo un pequeño santuario o
casa de oración, el popular almogarén. Los numerosos recintos de esta clase
localizados así lo prueba.
d)
Signos astrales
Como
los pueblos más antiguos el canario, según se ha referido, sintió hacia la
Sol y el Luna especial devoción; les atraía sobremanera al igual que todo el
maravilloso conjunto estelar. Para ellos era una demostración de la Diosa
Todopoderosa y Sustentadora del Cielo y de la Tierra. En el Luna encontramos la
justificación de los trazos de esos crecientes arqueados que anteriormente citábamos,
formando parte de extraños grabados localizados en los almogarenes de “Cuatro
Puertas” y “Roque Bentaiga”, y en la Sol y el Luna, las representaciones
astrales que ornamentan algunas de las bellas ánforas de la cerámica
de Gran Canaria, que se custodian en las salas de “El Museo Canario”,
de Las Palmas, decoración que no sólo tienen expresividad en la panza o
vientre de aquéllas sino también en el fondo externo de cuencos y cazuelas;
igualmente las representaciones astrales de expresiones rutilantes,
concretamente solares, de la Sol en su cénit, o de luceros, por mí
descubiertas en uno de los abrigos rocosos del poniente del macizo basáltico
del Barranco de Balos, en el término de Agüi-
mes.
Representaciones astrales del culto a los cuerpos celestes las admiramos también
en la ánfora elegantísima, de hermosa asa femenina y corte asirio localizada
en la propia villa de Agüimes, conservada en el mentado “Museo Canario” de
Las Palmas.
e)
Cuevas oráculos
En
el notable complejo arqueológico del yacimiento de “La Montañeta”, en el término
de Moya, inmediato a la cueva-granero, localizamos en 1946 una hermosa cueva de
dos plantas. En el centro de la segunda planta, de piso circular descubrimos una
tosca de unos 2'
f)
Ojos de los dioses
En
algunas vasijas, especialmente en tazos troncocónicos queremos ver el ojo
escrutador de la Todopoderosa, a través de cierta ornamentación discoidal,
tales son los llamados "ojos de los dioses", enmarcados en singulares
motivos decorativos romboidales, en color negro.
g)
Decoración triangular, símbolo de la llama de fuego.
En
la cerámica grancanaria destaca
corno elemento ornamental la decoración triangular, especialmente la del triángulo
equilátero*, que según afirmó Platón es el más bello de los triángulos, al
cual sigue el isóscele que con sus dentelladas extáticas simbolizan la llama
del fuego purificador de ciertos actos sacrales, imagen que el canario captó y
llevó a la ornamentación de sus vasijas de barro e incluso al temario de sus
“pintaderas” empleadas en el tatuaje.
h)
Betilos y falos
Estos
motivos representativos y tan vinculados a la fuente de la vida los encontramos
labrados en piedra y formados en barro cocido.
Los
betilos en piedra, como los de “Tara”, en Telde, “El Agujero”, en Gáldar,
“La Montañeta de Moya”, son exponentes del culto fálico.
Cada
una de estas piezas en forma de cigarro puro, anchas en el centro y arqueadas
hacia los extremos, tienen longitudes que oscilan entre los treinta y sesenta
centímetros.
Pertenecen
a las llamadas figuras de pedestal. Exponentes de ese mismo culto lo son ciertas
y elegantísimas asas y picos vertederos de ánforas ventrudas, por nosotros
llama-
das
“asas falópicas” o masculinas, con sus variantes de erectas y ciegas,
meramente decorativas, y pico-vertederos, verdadera manifestación del espíritu
creativo del canario, que va
asociada a las asas de ranura alargada, esencialmente femenina, que hemos citado
anteriormente. Otro tanto decimos de ciertas figuras simbólicas confeccionadas
en barro cocido, de estructura peniforme, de largo cuello y doble cabeza humana
conjugadas.
i)
Tibisenas y figuras femeninas
Se
conoce con el nombre de tibisenas o tibicenas y aún con el de arabisen y
atabicen en lo antiguo, a ciertas y extrañas figuras que confeccionadas en
barro cocido representaban perros lanudos, cerdos, pavas y gallinas y otros
animales, considerados por los canarios como
la representación del demonio o del espíritu del mal. De ellas se ha dicho por
los antiguos cronistas e historiadores de Gran canaria que se aparecían de
noche a los canarios.
En
la “Hoya de San Juan”, términno de Arucas, y en el lugar de “Los
Casarones”, en San Nicolás de Tolentino se han localizado en estos últimos años
figuras de este tipo, al igual que con anterioridad se habían recogido en la
aldea de Arguineguín.
Destacan
entre esas representaciones la de un cuervo con cabeza semihumana en forma de
pico, especie de gliptodonte con patas atrofiadas y entre ambas un taladro o
agujero como para hacer pasar una cuerda, especie de amuleto, fetiche o talismán,
localizada en unión de otra igual en la mentada localidad de “Los
Casarones”, las cuales se conservan en ”El
Museo Canario”.
La
representación más genuina de la tibisena la hemos registrado en la dicha
localidad de “Hoya de San Juan”; se trata de una figura de perro magníficamente
esculturizada en barro cocido, hoy expuesta en “El Museo Canario”.
Igualmente
merece especial cita la fragmentada figura de un tronco de mujer con piernas
amputadas por los muslos, por efecto de rotura; en la misma destaca el órgano
femenino; es el clásico tipo de figura femenina con los muslos separados.
Representación
idolátrica femenina excepcional, una de las primeras recogidas en el pasado
siglo, fue la localizada en “La Fortaleza”, Santa Lucía de Tirajana. Se
trata de una figura femenina de largo cuello y cara pequeña y redonda y torax
ancho con voluminosos senos; el resto del cuerpo es troncocónico con basamento
circular.
Otra
notable figura femenina, también en barro cocido y brillante con técnica a la
almagre, en color rojo, es igualmente de cuello alargado, torax robusto y brazos
y piernas gruesos y mutilados; la posición de piernas cruzadas no permite
identificar el sexo, que desde luego es femenino.
Dentro
de la pródiga representación femenina no falta el tipo de idolos-placas, que
también se exhiben en “El Museo Canario”.
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Es
sin duda alguna la figura antropomorfa labrada en piedra, por mí descubierta en
1944 en la localidad de “Los Casarones”, término de San Nicolás de
Tolentino, la que ofrece mayor importancia entre todas las que hoy conocemos
relacionadas con el culto. Fue encontrada entre las ruinas de una vivienda de
planta cruciforme del que fuera poblado canario de dicha localidad, actualmente
casi desaparecido por el trazado de una carretera. Ella trae el recuerdo de los
idolillos neolíticos en piedra y barro cocido del Mediterráneo Oriental,
especialmente de los de Tesalia, Creta y otras culturas del egeo y aún de Malta
y de Almería, aunque la técnica sea inferior.
Es
figura labrada en piedra traquítica. Presenta una estructura poroso-alveolar
debido a su mucha antigüedad y desgaste. Es pieza que constituye un caso único
en la investigación historia antigua de canaria. Tiene un alto de
k)
Bancos votivos
Varias
son las modestas construcciones de este tipo que a lo largo de nuestra ya larga
tarea investigadora hemos localizado en montañas, próximos a tagoros y
almogarenes (lugares de asambleas y santuarios, respectivamente), como
colindando con túmulos turriformes de doble y triple planta circular. Son
sencillos poyetes de piedras seleccionadas y casi planas, con espaldar de
piedras resistentes colocadas verticalmen-te. En estos bancos descansaba la
población canaria que peregrinaba al santuario o a la necrópolis de sus
antepasados, de ahí que también se les conozca con la denominación de
“bancos de los lloros y de las lamentaciones”.
Estos
tipos de bancos los hemos localizado en “El Tagóror del Agujero” y en el
gran “Túmulo de la Guancha”, en Gáldar; en Temisas, Agüimes; en
“Tabaibales de Veneguera”, término de Mogán, Tauro Alto, etc. El más
representativo de todos ellos es el del “Túmulo de La Guancha”, emplazado
junto a la segunda anilla pétrea y al lado de uno de los enterramientos
radiales. Junto a los mismos hemos localizado considerable cantidad de lapas y,
sobre todo, en uno de los asientos del “Tagóror del Agujero” al ser
desbrozada dicha edificación, que aparecía oterrada. El material recogido se
constreñía a cyprea, caparazón de estructura femenina, que trae el recuerdo
de las comidas votivas y ultuales.
Estos
mismos tipos de bancos los hemos localizados en las localidades arqueológicas
de “Roque de la Pila", “Llanos del Sombrero” Casas Altas, etc., en la
Isla de Fuerteventura.
I)
Casa de adoración
Con
este nombre ha llegado hasta nosotros la denominación que los
canarios dieron a uno de sus representativos templos, santuarios o
"almogarenes", nombre que por tradición se perpetuó hasta época
reciente en el término de San Nicolás de Tolentino, cuando al mismo llegamos
por primera vez para dirigir la campaña arqueológica de 1944, cosa que
comprobamos al mantener conversación con los ancianos don Teófilo Segura Ramírez
y don Francisco Díaz, especialmente con este último, vecino de “Los
Casarones”, en Bocabarranco de la Aldea. En las propiedades de este señor fue
localizada la figura idolátrica tallada en piedra, descrita en el apartado j);
el citado señor Díaz nos refirió que en “Los Casarones” estuvo emplazada
la llamada “Iglesia o casa de adoración” de los canarios, la cual conoció;
de ella nos dijo ser hermosa y limitada por paredes de piedras bien
seleccionadas y grandes, y que se parecía mucho a la estructura de las plantas
de casas cruciforme que la rodeaban y que exploramos en la precitada campaña
arqueológica, no existiendo en dicha época. De esta casa de oración hizo cita
breve el profesor Dr. René Verneau en su obra "Cinq années de séjour aux
Iles Canaries". El sabio etnólogo Doctor Dominik Josef Wolfel habla de
santuarios rectangulares en Mesopotamia, que relaciona con los de los antiguos
canarios.
II)
Torretas troncocónicas
En
distintas estaciones arqueológicas de la isla de Gran Canaria hemos localizado
buen número de pequeñas torretas troncocónicas, de
Son
construcciones originales, elegantes y verdaderamente arquitecturales por lo
cuidadas. El material de que están edificadas es selecto, por lo general
piedras estrechas y alargadas, popularmente llamadas lajas, dispuestas en
perfecto ensamblamiento. La planta de estas torretas es circular con ligeras
imperfecciones. La mayoría de ellas aparecen un tanto desvencijadas por la
antigüedad y la acción solar, que ha hecho que parte del material se presente
maltratado, por lo que al tratar de mover algunas de las piedras más
directamente expuestas se deshagan entre los dedos o se fraccionen fácilmente
si se las tira al suelo. El color de las mismas es ocre rojizo. La masa rocosa
de las montañas de que suelen estar erigidas tiene también este mismo color.
Todas ellas aparecen muy ligadas a los poblados de cuevas y de casas de piedra
suelta, como acontece con las de los yacimientos arqueológicos de “Montaña
Redonda”, “Castilletes de Tabaibales de Veneguera” y “Lomo de los
Ritos”, anteriormente citados. Estas torretas troncocónicas, similares a
cubos invertidos, aparecen en grupos de dos y tres, aunque no faltan algunas
aisladas. Otras suelen encontrarse cercadas por una hilada de medianas piedras
en forma de círculo.
En
un principio creímos que estas torretas eran el coronamiento de un túmulo,
opinión que bien pronto desechamos después de hacer varias catas. La propia
constitución en arco como de un metro de cuerda, formado por lajas más o menos
anchas e hincadas, como si fueran espaldar de un asiento votivo. Este tipo de
construcción lo hemos registrado en “Los Castilletes de Tabaibales de
Veneguera”, muy próximo al notable tagoro y palacio de justicia de su nombre
por nosotros descubierto y dado a conocer.
Otro
arco similar unido a estas torretas lo descubrimos en 1963 en “Lomo de los
Ritos”, en Tauro Alto.
Construcciones
de este tipo, que nos hace pensar en crecientes lunares y, por lo tanto en un
culto astral, las hemos localizado también en la isla de Fuerteventura. En
tanto en Gran Canaria aparecen orientados al suroeste, en la isla de
Fuerteventura lo están al sol naciente.
Estas
pequeñas torretas no funerarias las consideramos de carácter eminentemente
cultural; son tronos y soportes de las almas de los héroes, de los antepasados
y de los jerarcas de los poblados cantorales pastoriles. En ellas tuvieron
efecto ceremonias sacra les de carácter astral. Las mismas recuerdan a los
montones de piedras de simbolismo sagrado localizadas en la isla de La Palma y a
los de los antiguos bereberes, con los cuales se identifican. Hemos de insistir
que no se trata de un simple montón de piedras en perfecto desorden como se
aprecia en las torretas funerarias erigidas en los campos lávicos o de maipés
de Agaete, Jinámar, Arteara, Isleta, etc. sino de un conjunto de pie-
dras,
por lo general lajas, maravillosamente dispuestas en ensamblamiento. Dichas
construcciones denotan idealización y alto espíritu estético.
m)
Estelas y cipos
Las
estelas tienen por lo general un acusado carácter religioso y llevan consigo el
recuerdo de un ser fallecido. En esto la estela viene a ser como el soporte del
alma del caído en lucha desigual o del fallecido de muerte natural, de ahí que
se le considere como un hito u obelisco conmemorativo. La estela implica
homenaje y recuerdo emotivo no sólo al héroe sino también al jefe político y
religioso del poblado, a la sacer-
dotisa,
al curandero y al buen padre del lugar.
La
estela, el obelisco y el cipo a manera de columna o pilar prueba la existencia
de un culto. Estos tipos de sencillos monumentos cultuales los hemos localizado
en Gran Canaria en las localidades de “Tauro Alto”, “Tufia”, “Majada
Alta”, etc., que traen el recuerdo de los de “Lajas Azules”, “Coto del
Coronel”, “Llano del Sombrero” y “Llano del Bizcocho”, en la isla de
Fuerteventura, y el singular menhir u obelisco de “Zonzamas”, con destacado
petroglifo de cinco círculos concéntricos, en la isla de Lanzarote.
Al
igual que las torretas troncóconicas cultuales, las estelas y los obeliscos y
cipos suelen aparecer dentro de un cerco de grandes y medianas piedras. La
altura de estos obeliscos, estelas y cipos es variable; por lo común oscilan
entre los noventa centímetros y 1,40 ms. Los más altos los hemos localizados
en las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Los hay de forma irregular,
predominando los de estructura piramidal, prismática y rectangular, como el de
Zonzamas. (Sebastián Jiménez Sánchez, 1966: 153-163).
Tagoros
El
Morro del Verdugo: En esta zona se encuentra también el "Tagóror
del Gallego", el más importante de la zona, puesto que los demás Tagórs
hallados, están construidos de piedra y éste, el del Gallego, se construyó en
la roca basáltica, contemplándose a simple vista los asientos formados en la
roca.
Tagoro
del Gallego: con seis asientos labrados en la piedra en la zona de Falairaga
Tagoro
en el Poblado de Tufia: En Silva,
Tagoro
en el poblado de Botija: En Gáldar.
Tagoro
en Casas de Albarianez: En Mogán.
Tagoro
en la montaña de Tauro: en Tauro, en Mogán.
Tagoro
del Santuario de Tirma:
Asociado a las viviendas se encuentra un recinto de piedra seca interpretado
como tagoro.
Continuará.
*
Recordemos que el triangulo es también el símbolo más antiguo representativo
de la Diosa Tanit, para los antiguos egipcios representaba la forma perfecta, es
decir la forma divina y para alguna religión moderna representa a la
“trinidad”.
Imágenes:
Fig.1) Grabados geométricos del santuario de Gáldar.
Fig.
2) Paleta
procedente del antiguo Egipto catalogada como “muñeca”, está expuesta en
el Museo Británico de Londres. Comparece la forma y disposición de los dibujos
geométricos, triangulo púbico, así como los colores, con los del santuario
Cueva Pintada de Gáldar. Fotografías: Archivo del autor.
Fig.
3) A
la izquierda, representación de la Diosa Tanit que Jiménez Sánchez atribuye
a “una representación humana de uno de los más destacados héroes o jefes
del poblado.”
Fig.
4) A
la derecha, estela representativa de la Diosa Tanit localizada en Qart Hadast,
nombre fenicio de Cartago. Fotografía de: Carlos G. Wagner.
*De
la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo
Febrero de 2009.