EFEMÉRIDES
DE
UNA
HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERIODO
COLONIAL 1501-1600
Guayre
Adarguma *
1504. […] Otro documento, también de grande interés, debemos a la
vigilancia del mismo Tribunal (de la Inquisición). En su afán por averiguar el
origen y descendencia de todas las familias de las monarquías autóctonas
Canarias, ordenaba en 1504 al Licenciado Bartolomé López de Tribaldos, único
Inquisidor entonces de las Canarias, la formación de un padrón general
referente a estas islas que comprendiese, con la debida separación, los españoles,
indígenas y moriscos y los esclavos de Guinea y Berbería. El padrón se levantó
y fue dirigido a Sevilla, sin dejar desgraciadamente copia alguna en el archivo
de Las Palmas.
Generalmente
se ha difundido por los invasores que la raza primitiva isleña desapareció
poco después de la conquista, diezmada por las privaciones, los trabajos de una
forzada servidumbre y la deportación, llegando tal vez sus escasos restos a
fundirse con las últimas capas sociales de la población advenediza que vino a
repoblar su suelo, perdiéndose de este modo el tipo característico de su
origen.
Este
error, en el que han incurrido escritores eminentes nacionales y extranjeros por
no haberse detenido a examinar con atención los datos que abundantemente
proporcionan los archivos públicos y privados del Archipiélago, está hoy
plenamente reconocido y se comprueba suficientemente a la luz de la investigación
histórica, siendo numerosos y fehacientes los datos y noticias sobre los cuales
puede establecerse la autenticidad de nuestra afirmación.
Desde
luego, un observador atento e ilustrado distinguirá en la raza que hoy puebla
las
Canarias
el tipo español, más o menos mezclado con la sangre árabe-ibérica, y el indígena,
adulterado con frecuencia como aquél con la sangre de las diversas razas
bereber, judía y negra que, sucesivamente, han venido a cruzarse con ella sobre
el suelo isleño. Ma,s a pesar de esta adulteración que ha ido siempre en
progresión creciente, el tipo primitivo, siguiendo la ley de la herencia,
descuella siempre como originario, apareciendo de generación en generación los
rasgos típicos de su fisonomía, el color de su piel, el de sus ojos y el matiz
especial de su cabello.
Muchos
son los documentos que, a raíz de la conquista, vienen a demostrar la fusión
de las dos razas, vencida y vencedora, sus alianzas, su influencia en la
colonización del país y las ramificaciones que entre el pueblo y la nobleza se
establecieron como producto de esa misma unión.
Los
libros de datas o repartimientos conservan en sus páginas auténticos
comprobantes de estos procedimientos, y hasta en las primeras crónicas
hallamos también numerosas indicaciones que nos autorizan a creer que, la
nobleza indígena, no fue del todo relegada al olvido por aquellos a quienes se
encargó la división del suelo. En efecto, desde la remota rendición de
Lanzarote podemos observar que, el desgraciado rey Guadarfia, solicitó de Juan
de Bethencourt la concesión del lugar donde había de fijar su residencia, con
algunas tierras de labor necesarias al sustento de su familia. El barón
normando, haciendo justicia a tan modesta pretensión, donó al despojado rey el
castillo de Zonzamas con la condición de no poder nunca fortificarlo, añadiendo
trescientos acres de tierra y bosque sujetos al impuesto del quinto que había
señalado como contribución general a todos los nuevos propietarios, con
reserva sólo de la orchilla.
Guadarfia
quedó muy satisfecho con esta dádiva, añaden los capellanes de Bethencourt,
porque nunca creyó obtener tanto ni tan bueno.
Los
dos reyes de Fuerteventura recibieron a su instancia casas y hogar y un lote de
La
historia no nos ha transmitido el reparto que se hiciera a los jefes subalternos
de esas islas, únicas entonces conquistadas, pero debemos suponer que
recibieron algunas tierras donde apacentar sus ganados y depositar sus semillas,
porque siendo escaso el número de colonos europeos y considerando como hecho
indubitado la tranquilidad que sucedió a la conquista, es casi evidente que no
fue vulnerado el derecho de propiedad de que disfrutaban los isleños, pues de
lo contrario se hubieran suscitado sublevaciones, quejas y conflictos cuyo
recuerdo hubiera llegado de algún modo hasta nosotros.
Después
de la rendición de Gran Canaria, el rey D. Fernando Guanarteme obtuvo el término
de Guayedra, laderas áridas y desoladas que se extienden más allá de Agaete,
y cuando llegó el momento de la rendición de Tenerife, los reyes de aquella
isla recibieron de Alonso de Lugo numerosas datas de las que también participó
el rey de Canaria y los guerreros que le acompañaban, prestando relevantes
servicios a aquel general.
La
costumbre establecida de recibir los indígenas en el bautismo el nombre de sus
padrinos y protectores y la de castellanizar, traduciéndolos, los sobrenombres
con que se distinguían entre los suyos; dio lugar posteriormente a que fuese de
una dificultad casi insuperable la investigación de sus filiaciones y la
correlación exacta de sus complicadas y numerosas alianzas. Sin embargo, el
estudio más detenido de esas mismas antigüedades ha principiado a ilustrar
esta parte tan oscura de la historia isleña, porque conocidos algunos de
aquellos enlaces ha sido menos difícil deducir la veracidad de otros y asentar
sobre bases más sólidas la afirmación antes enunciada de que, la raza autóctona,
constituyó el fondo de la población del Archipiélago después de conquistado,
sin que hubiese desaparecido total ni parcialmente como antes había llegado a
suponerse.
Ejemplos
nos ofrece, desde los albores de la conquista, el primer y despótico señor de
las islas menores, Maciot de Bethencourt, cuando se unió legítimamente con
Teguise, hija de Guadarfia, demostrando con este enlace a normandos y españoles
el aprecio que le merecía la raza subyugada. Otro pariente suyo, que llevaba el
nombre de Maciot Perdomo de Betancor -hijo de Arriete Perdomo y de Margarita de
Bethencourt, naturales de Normandía-, hallándose en Lanzarote y siguiendo tan
notable ejemplo, obtuvo por esposa a la infanta canaria Thenesoya Vidina, que se
llamó Luisa en el bautismo católico, célebre por su rapto en los Bañaderos y
de cuyo enlace pretenden descender muchas hidalgas familias del Archipiélago.
En
Gran Canaria casó la hija de Guayasen el Bueno, de quien fue tutor el Guánarteme
D. Fernando, con Bernardo de Guzmán uno de los conquistadores, hijo de Alonso Pérez
de Guzmán-, natural de Toledo, señor de Batres y Alenvillet, habiendo trocado
en el bautismo católico su nombre de Arminda por el de Catalina; y la hija legítima
del Guanarteme, la infanta Guayarmina, que llevó luego el nombre de Margarita,
casó con Miguel de Trexo Carvajal, hijo de Alonso Pérez Carvajal, señor de
Grimaldo y la Corchuela y de Elvira Fernández Trexo.
Otra
isleña de Gran Canaria, hija hermosísima del guaire Utindana o Autindara
-hermano éste de Thenesoya-, que recibió en el bautismo católico el nombre de
doña Catalina Fernández Guanarteme, casó con el capitán Francisco de
Cabrejas, que obtuvo como conquistador extensos repartimientos de tierras y
aguas en Gáldar y de cuyo enlace hay numerosa descendencia.
Sancho
de Berrera, llamado «el viejo», hijo de Diego de Berrera y de doña Inés
Perazá: Señor que fue de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, había casado
por el mismo tiempo en primeras nupcias con doña Violante de Sosa, hija del señor
de la villa de Fernán Núñez, de quien no tuvo sucesión, heredando su estado
y señorío una hija natural que hubo en doña Catalina de Fía, hija de Guillén
de Fía, nieto éste del rey de Lanzarote, Luís Guarfia. Esta niña, que tal
vez legitimó -según las costumbres de aquellos tiempos y aún cuando hubiera
nacido viviendo su legítima esposa-, se llamó doña Constanza Sarmiento, que
casó con su primo Pedro Fernández de Saavedra, tronco de los marqueses de
Lanzarote y de los señores de Fuerteventura. Enlazados luego con la primera
nobleza de España, son hoy sus últimos representantes los marqueses de Bélgica
y los condes de Santa Coloma.
Al
rendirse la isla de Tenerife, el rey Bencomo de Taoro dejaba también dos hijas.
Dácil, cantada por Viana en su poema heroico, eligió el nombre de Mencia y casó
con Gaspar Hernández (Adxoña), rey que había sido de Abona, y María, que era
el nombre de la segunda, se enlazó con Juan Doramas, hijo del célebre guerrero
de este nombre. La princesa Dácil, o sea doña Mencia, hubo de su citado
matrimonio una hija llamada Catalina que fue la casada con el capitán de
caballos Hernán García del Castillo, dando lugar con este enlace a la ficción
poética de Viana.
Después
de la rendición de los reyes de Tenerife, cada uno tomó un nombre especial,
habiéndonos conservado la historia algunos de estos nombres. El rey Bencomo se
llamó Cristóbal; el de Anaga, Pedro de los Santos; el de Güímar, Juan de
Candelaria; el de Tacoronte, Fernando; el de Abona, Gaspar Hernández; el de
Icod, Blas Martín; el de Tegueste, Antonio; el de Daute, Gonzalo; el de Adeje,
Diego. Este último casó con una señora de la familia del Adelantado, llamada
doña Catalina de Lugo, de cuyo consorcio hubo varios hijos. Entre éstos se
cita a doña María de Adexe y Lugo, que se unió con el príncipe guanche Pedro
de Adexe y, en segundas nupcias, con el isleño Andrés de Llerena.
El
ilustre guerrero Maninidra -hermano del guanarteme D. Fernando, conocido después
de su bautismo católico con el nombre de Pedro, que tanto cooperó a la
conquista de Tenerife donde obtuvo un buen repartimiento, dejó a su muerte,
ocurrida en las vecinas playas del continente, dos hijos llamados Pedro e Inés.
Pedro casó con María de León, natural de Canaria, e Inés con Miguel González,
de la misma procedencia, siendo de notar que de este último enlace nació Agustín
Delgado, héroe famoso en América a quien tantas veces cantó Castellanos en
sus «Elegías de varones ilustres de Indias» y Herrera en sus «Décadas».
Ibone
de Armas, hijo del rey de armas Juan Negrín, indígena de
Guillén.
Castellano, casado con María Perdomo, intérprete de Lugo en la conquista de
Tenerife y conquistador de Gran Canaria y La Palma, era también isleño y fue
progenitor por la línea materna del maestre de campo Gonzalo de Jaraquemada,
que obtuvo el título de Regidor de La Laguna en 20 de octubre de 1497.
Entre
los guerreros naturales de la Gran Canaria que acompañaron a Alonso de Lugo a
Tenerife, son de notar los cuatro hermanos Pedro García, Juan Prieto (Moreno),
Alonso Pérez y Rodrigo Alvarez, inscritos en los libros de datas de aquella
isla con cuantiosos donativos inmuebles que revelan la importancia de sus
servicios. Pedro García era llamado el Comendador, y estaba casado con otra
isleña de Canaria, Isabel García, ennoblecidos ambos y su numerosa
descendencia con diplomas de hidalguía y brillantes escudos de armas.
También
entre los apellidos españoles adoptados por los bautizados isleños,
encontramos los de Mena, León, Vera, Lugo, Alcubilla, Cabrera, Beltrán,
Magdaleno, Ramos, Camacho, Armas y otros mil que sería prolijo enumerar.
Algunos, sin embargo, eran traducción de sus sobrenombres, como las casas de
Dara o Tara -dialecto de la Gran Canaria- o la Sierra de Bentagaire, eligiendo
otros el de la localidad donde habían
nacido
o el título de nobleza o apodo que llevaban antes, como Guanarteme, Bencomo,
Doramas, Tahodio, Tegueste, Daute, Maninidra y Bendidagua.
Es
pues indudable, que los naturales de estas islas, cuyo valor, rango y
condiciones personales les hizo distinguir del resto de la raza conquistada,
después de haber sido poderosos auxiliares de los conquistadores formaron parte
de la población isleña, obteniendo valiosas extensiones de terreno, empleos
honoríficos y cartas de hidalguía, tan codiciadas en el siglo XVI por el
fuero, distinción y respeto que producía a los agraciados.
Hubo,
no obstante, muchos indígenas que, desconociendo el valor de la propiedad
inmueble o dedicados desde su infancia a apacentar sus ganados -empleo que para
ellos nada tenía de innoble, cayeron luego en el descrédito y se confundieron
con las últimas capas sociales por haber ignorado los elementos de que se
componía la nueva sociedad en que ingresaban.
Esta
alternativa de buena y mala fortuna produjo múltiples alianzas que levantaron o
hicieron descender a los representantes de la raza canaria, según la extensión
e importancia de las datas que les habían caído en suerte.
Todavía
un siglo después de la rendición de Tenerife, el P. Fr. Alonso de Espinosa decía
hablando de los guanches: «Los naturales desta Isla, no exceptuando a los de
las otras pues todos creo tuvieron un principio y origen, fueron gentiles hallólos
el Evangelio desembarazados y produjo varones aprobadísimos y de gran celo de
tanto religión y cristiandad, varones de ingenios delicadísimos y caudalosos,
así en las humanas como en las divinas letras esmerados, varones que no sólo
con la toga, no sólo con el bonete, más también con la espada han mostrado su
valor y la virtud de sus antepasados.
A
pesar de la autorizada opinión de Espinosa, creemos que los canarios
convertidos no disfrutaban en general de los beneficios y garantías de la raza
conquistadora. Es tristemente cierto que, en las pruebas de nobleza exigidas
para ingresar en los colegios mayores, era necesario acreditar no ser
descendiente de canario, morisco ni judío, cuya disposición debió influir
poderosamente en las poblaciones isleñas para ocultar su verdadera filiación,
excepción hecha de esas familias antes citadas y otras que pudiéramos
recordar, descendientes de los guanartemes y menceyes, las cuales habían sido
desde luego ennoblecidas, ocupando ya por sus alianzas una posición
excepcional.
La
Inquisición contribuyó también por su parte a producir aquel triste
resultado, pues se apresuró a inscribir en sus secretos registros a los
conversos canarios, mirándolos con suspicaz desconfianza. El temor de aparecer
en esas odiosas listas y sufrir las amargas decepciones que eran su inevitable
consecuencia, contribuyó lastimosamente a la ocultación de los apellidos «notados»,
a la suplantación de padres y abuelos y a la invención de árboles genealógicos
tan fantásticos como ridículos.
No
era, sin embargo, empresa fácil sorprender la vigilancia de los ministros del
Santo Oficio ni alterar las ocultas fuentes donde aquellos recogían tan
importantes noticias, ya esta incansable persecución debemos hoy los datos más
auténticos sobre la existencia, alianzas y filiaciones de la raza convertida.
El
registro donde se daba asiento a los que aquel tribunal marcaba con su sello de
reprobación, salvado milagrosamente de las injurias del tiempo, nos suministra
un nuevo y curioso «Nobiliario» cruzado de numerosas líneas «canarias»,
producto de la unión de ambas razas y extraño a todas las relaciones oficiales
de los libros genealógicos, nobiliario que hace desviar con frecuencia y
enturbia el sereno río de noble sangre que corre por las venas de algunas
familias del Archipiélago, que debieron considerar esto como más honroso para
ellas. (Agustín Millares Torres; 1977 t. I:186-91)
1504.
942-56.-Gonzalo Martín de Utrera. Hove dado
1504
Enero 2. 357-15.-Juan
Pérez de Çorroça el moço.
359-17.-Gomes
García Gallego, cantero. Una suerte de r. en el agua grande de Taoro más
1504
Enero 4. 389-45.-Juan
Benites.
1504
Enero 6.
En
vi de henero de Mdiiii años su Señoría del señor Adelantado don
Alonso Fernández. de Lugo dixo que mandava e mandó, que todas las
bestias que non son de servycio ansy yeguas como burras y burros, que las yeguas
que todas entre manadas conforme a la ordenança so la pena que está puesta; y
que las burras y burros salvajes que todos de oyen tercero día los lleven sus
dueños a la Punta del Hidalgo, con cargo que dende en adelante qualquier
persona que los fallare en heredad, conviene a saber viñas o panes, que las
pueda matar su dueño del tal pan o vyña, sy quisiere o que la aya perdido, que
sea a su escoger del dueño, y tómela el dueño por suya y sy estovieren en la
dehesa que está puesta para los bueyes e bestias de servycio que pague medio
real por cada vez que fuere tomada.
369.-Vacas
de los de fuera.
Otrosy
que mandava e mandó que de oy en tercero día que todas las vacas que son de
fuera de la ysla, que se entiende de los vecinos de fuera, que dende mañana
domingo en tercero día, que salgan de La Laguna y se vayan para Abona, en tal
manera que salgan de la dicha Laguna y dehesa con todo su término segund está
ordenado todo en Cabildo y que en este medio tienpo todos marquen y hierren e
cada uno vaya por su cabo, las vacas de los vecinos estrangeros Abona y las de
los vecinos a Acentejo y que de alli non salgan fasta que por el Cabildo les sea
mandado adonde an de salir lo qual manda a todos los vaqueros que asy lo fagan y
cunplan, que el término pasado yncurran cada uno dellos en pena de dos milI mrs.
Por cada un día que las dichas vacas non sacare, e las dichas vacas non pasen
del término de Abona porque Adexe queda para los ganados menudos de los
vecinos, y su Señoría lo manda asy todo pregonar porque venga a su
noticia;
testigos Fernando de Trosillo e Mateo Vyña e Gerónimo de Valdés e Pero Mexía,
regidores, y otros muchos.
1504
Enero 7. 294-21.-Pedro
de Vergara, Gerónimo de Valdés y Cristóbal de Aponte. Digo q. por cuanto yo
he hecho e fice repartimiento y donación en mí y en Cristóval de Aponte y Gerónimo
de Valdés de un herido de agua para una sierra q. es en las tas. y aguas de C.
de A. con las montañas q. pudiere aprovechar para tablazón, para lo cual así
facer habíamos de contribuir como nos copiese por tercios; por ende agora es mi
voluntad en nombre de Sus Altezas y por mí de vos traspasar en este dho.
repartimiento mi tercia parte q. me pertenece a vos P. de V., mi alcalde mayor.
7-1-1504. (Datas de Tenerife, libros
I al IV)
1504
Mayo 6. 402-58.-Pero
Muñoz, bachiller,
1504
Enero 7. 370.-Pregón.
.fol.49 r.
Pregonóse
públicamenie esta ordenança en sábado e domingo, por tres pregones públicamente,
por Bartolomé pregonero público en este día en vii de enero de Mdiiii años a
que fueron testigos Fernando del Espinar e Juan Pícar e Pedro de Córdova e
Juan Gonzales y otros muchos.
1504
Enero 8. 399-55.-Pero
de Vergara mi alcalde mayor.
1504
Enero 9. En
ix de enero ne Mdiiii años.
371.-Cabildo.
Este
dicho día fueron juntos en Cabildo su Señoría del señor Adelantado, e el
Teniente, el bachiller Pero Fernández de Valdés, e su alcalde mayor Pedro de
Vergara, e los regidores Fernando de Trosillo, Gerónimo de Valdés e Mateo Vyña
y Lope Fernández y Fernando de Llerena y Pero Mexía; e asy su Señoría como
los dichos señores regidores mandaron e ordenaron que todas las personas
nonbradas en una su nómina, maten los cuervos que cada uno dellos se echó y
asentó, so pena por cada uno que no matare cinco mrs. por cabeça, e para la
esecución e cargo asy para el rescibir como para todo lo demás a de tener
cargo Pero Mexía, regidor, que le ha de dar cada uno del cuervo que matare la
cabeça, para lo qual dan de término de un año que comiença desde año nuevo;
el qual término pasado que faga esecutar en los que non ovieren cunplido por
los dichos cinco mrs. por cabeça, por
372.-Nómina
de los cuervos que le echaron a las personas en ella contenidos. fol. 49 v.
El
señor don Pedro c cuervos
El
bachiller Valdés L y den
frdo.
de Trosillo CL y den
El
Alcalde Vergara CL y den
Mateo
Vyña CL y den
Frdo.
Llerena CL y den
Pero
Mexía L y den
Gerónymo
de Valdés CL y den
Lope
Fernández CL y den
Guillén
CL y den
Pero
López de Villera CL y den
Diego
de Mesa L y den
Lope
de Mesa L y den
Alonso
de las Hijas c y den
Gonzalo
Rodríguez CL y den
Xuares
de Quemada c y den
Albornós
L cuervos
Ortega
de Vega L y den
Juan
franco LXXX yd.
Juan
Ruys de Requena C L y den
E
todos los castellanos que son labradores a cinquenta y los que no son labradores
a treynta.
Cristóval
de Aponte CC L
A
Blasyno C L
Gonzalo
Yanez de Dabte cc
A
Frdo. de Castro cc
A
Juan fernándes porto-
gués
el de Taoro XL
Alfonsyanes
arrendador de
su
Señoría LXXX
Alfonso
Vello LXXX
Salvador
Lorenço LXXX
Gonzalo
Díaz LXXX LXXX
Antón
Martines LXXX
E
todos los portogueses labradores a cinquenta y los otros a treynta.
A
Bartolomé Herrero C L
A
Juan Perdomo c
A
todos los otros labradores naturales de las yslas a -L y a los otros
a
xxx..
A
todos los canarios a treynta cuervos cada uno.
A
todos los gomeros a treynta.
A
todos los guanches a treynta.
373.-Ganado,
mesta. fol.50 r.
Ordenaron
e mandaron que todas e qualesquier personas vecinos e moradores desta ysla, e
los otros que ganados tienen en esta ysla de Terierife, que fasta en fin del mes
de junio, vengan con sus ganados marcados e herrados a la mesta, para que todo
se asiente ante escrivano e que todos sean tenudos a marcar ya herrar sus
ganados e que non tengan ninguno más de una marca e hierro, puesto que tenga
muchos fijos; y el hierro de las vacas y yeguas y cabras e ovejas y en todo
ganado, que sea un hierro; e asy mesmo el que no veniere en el dicho fin del mes
de junio como dicho es: lo de Anaga e sus términos y Tegueste y Tacoronte fasta
el paso de la Candelaria que todos sean obligados a venir encima de La Laguna
fasta el cerro del Viento Viejo; y los de Taoro y Guymar que se juntan a las dos
montañuelas de Taoro; y los de Ycode y Dabte y Adexe se junten en el palmar de
Dabte; e que el que ansy no veniere que pierda el dicho ganado para los propios
con tal que sy el ganado que qualquier persona toviere fuera arrendado y non lo
cunpliere que le sean dados cientaçotes
públicamente, entiéndese sy fuere gomero o guanche e sy fuere de otra
condición que pague dos mill mrs. para los propios. E la pena pagada o non que
todavía sea tenudo de cunplir lo susodicho.
374.-Alcalde
de la mesta.
Nonbraron
por alcaldes de la mesta a Bartolomé Herrero para La Laguna e para Taoro Juan
Franco e para Dabte Antón Martínez e que tomen los aconpañantes que quisyeren.
375.--Ganado
del Adelantado.
Otrosy
ordenaron e mandaron que el ganado que esté arrendado de marca del señor
Adelantado que non pueda legar a su ganado que tiene Navarro ni lo de Navarro a
lo de los otros con media legua, ecebto los que tovieren otras marcas, que
puedan andar donde quisieren, so pena de seyscientos mrs, por cada vez e por la
segunda doble; e por la tercera mill DCCC; y sy fuere guanche o gomero cientaçotes.
376.-Guanches.
Otrosy
ordenaron e mandaron que por quanto fué apregonado públicamente por mandado de
su Señoría e Regimiento en el año de mill y quinientos años e agora non se
halla el dicho pregón, al qual se refieren sy se falla, e sy non que valga en
su lugar e sea avydo por ley dende
el dicho año de quinientos, que todos los guanches y guanchas cativos
non pudiesen ser horros syn servyr primero diez e seys años a su señor,
por los muchos dapños e robos que fazian los dichos guanches pastores
de los ganados, por que se ahorravan con los dichos robos los unos a los
otros con los ganados de sus señores; por tanto se ovo esta ley
por buena e agora de nuevo se confirma e que se entiende e sea entendido
dende el dicho año de quinientos acá. De lo qual se afirma que pasó, su
Señoría e su alcalde mayor, e Mateo Vyña e fernando de Llerena e Oeró-
nimo
de Valdés, regidores.
377.-Guanches.
fol. 50 v.
Otrosy
se apregonó que todos los guanches horros se posyesen a soldada dentro de
cierto término, que es pasado en el año de quinientos como dicho es, que todos
los guanches horros se pusyesen a soldada y que saliesen de donde andavan alçados
y fuera de poblado, con cargo que non lo cunpliendo que serían catívos por
cierto tíenpo, la mitad para quien los tomare y la otra mitad para los propios,
lo qual afirman todos los sobredichos que pasó en verdad y mandan que por non
lo aver cunplido que venga a devida esecución los que non lo han conplido.
318.-Çapatos.
Ordenaron
e mandaron que todos los çapatos de cordován zayenes e enforrados, valgan a
dos reales y los otros a real y medio de dos puntós que en la ordenança pasada
se contiene, e dende abaxo; a los çapatos vacunos a dos reales y medio de los
dichos puntos, e dende abaxo; so las penas puestas.
E
de solar unos çapatos de trabajo de correa a cincuenta, e dende abaxo al
respeto so las dichas penas; e que los enforros sean fechos como los haze
Jorge Váez enforrados, puertas e todo lo que se requiere como se faz en en la
ysla de la Madera.
319.-Acequia.
fol. 33 r.
Ordenaron
e mandaron que para sacar el acequia de Taoro, todos los que tienen tierras den
e paguen para sacar la dicha agua por hanegas, a cincuenta mrs. la qual den y
paguen luego. E que non queriendo pagar que les sea sacada prenda, e dentro al
tercero día se venda e sy non quisyeren, la tierra que se resuma para lo que su
Señoría mandare; el qual cargo ha de tener Lope Fernández para la recabdança
de los dichos mrs., e por quanto en el partimiento
de la paga quedaron algunos que non pagaron ny an pagado el acequia que se filo,
hordenaron y mandaron que después de cogida la paga deste nuevo repartimiento
que se dé luego copia para que se cobre lo del repartimiento primero, en manera
que paguen todos ygualmente.
380;-Fueron
apregonadas estas hordenanças por mandado de su Señoría y regidores
susodichos, éstas que se fizieron e hordenaron en nueve días de enero deste año
de Diiii, en domingo xvi del dicho mes del dicho año en la
plaça pública desta villa en faz de mucha parte del pueblo, que ende
estava que lo vieron e oyeron; a que fueron testigos Pero Mexía, Guillén
Castellano, Fernando de Lerena, Alonso Sánchez, Pero Fernández de y Antón de
Vallejo, escrivano público.
1504
Enero 10. 65-27.-Guillén
Castellano ya vos Lope Fernández, regidores e v s...en vuestras vezindades.
Para senbrar pastel unas tas. de s. q. son encima del camino q. va desta villa
de Sant Cristóval a Taoro ...linderos parte de abaxo el camino, tas. q. fueron
dadas a Pedro d Gnzella, viscaíno, tas. de Diego Sardina e por parte de encima
la montaña e más vos doy una fuente de aguas q. está en la dha. ta. con tal
condición que deis lugar a los ganados...e fagáis en la dha. agua a vuestras
costas un abrevadero. q. dígovos la do la dha. agua e tas. con tal condición
q. hagáis un pilar para la boyada y q. salga del pilar de q. vos avéis de
aprovechar.10-1-1504. (Datas de Tenerife, libros I al IV)
1504
Enero 10. 491-6.-Pero
Mexía. Yo don Alo Fernández de Lugo hove mandado a ciertos repartidores q.
para repartir e midir las dhas. tas. hise, los cuales fueron el teniente
Hernando Trujillo e Lope Fernandes e Guillén Castellano, regidores, q. os
diesen e señalasen a vos. P. M. regidor desta dha. isla, una suerte de ta. de
1504
Enero 12. 298-25.-Pedro
de Vergara, mi alcalde mayor.
1504
Enero 15. Medina del Campo. Presentación
de Rodrigo de Tamariz, clérigo de la diócesis de Sevilla, para una canongía
de la Iglesia de Canari.a, vacante por fallecimiento de Alonso de Hervás,
ordenando que el obispo de Canaria le dé posesión y haga que le sean
entregados las rentas y derechos que le corresponden. El Rey y.la Reina. Ruiz de
Calcena. Martinus. Tala vera. Zapata.Polanco. (E.Aznar; 1981)
1504
Enero 15. Medina del Campo. Presentación
del Ido. Alonso de Yebra, inquisidor de la ciudad y arzobispado de Sevilla, para
el cargo de maestre escuela de la iglesia de Canaria, por fallecimiento de
Alonso de Hervás. Se ordena que el obispo de Canaria le dé posesión y haga
que le sean entregadas las rentas y derechos que le corresponden. El Rey y la
Reina. Grizio. M artinus. Talavera. Zapata. (E.Aznar; 1981)
1504
Enero 18. 12.-Lope
Gallego. Doy licencia que podedes trocar tierras a tierras de sequero por de
regadío e de regadío por de sequero e casas a tierras a vos L. G., v.o desta
ysla, por hun poder que truxo de sus altesas. Hecho oy jueves 18-1-1504.
«Que
digo que podéys trocar tierras de sequero por de sequero pero no de riego.» El
Adelantado.
En
3- VIII-1569 lo presentó Juan Lusardo, regidor, e pidió lo asiente en el
registro y yo de su pedimento la asenté. (Datas
de Tenerife, libro V de datas originales)
1504 Enero 20.
293-20.-Pedro
de Vergara.
*
Guayre Adarguma Anez Ram n Yghasen.
Junio
de 2008.