EFEMÉRIDES
DE
UNA
HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERIODO
COLONIAL 1501-1600
DÉCADA
1501-1510
Guayre
Adarguma*

1505
Octubre 5. 1.654-59.-Gonzalo Muñoz,
conquistador. Toda la t. de pan llevar que sobra sacadas
1505
Octubre 19. 724-3.-Rodrigo el Coxo,
Hernando de León. 2 c. de ta. de s. a las espaldas de otra del Coxo, «hazia
Higan el charco». 19-X-1505. (Datas de Tenerife, libros I al IV).
1505
Noviembre 2. Las incursiones de los señores
de Canarias en la vecina costa del continente, iniciadas por don Diego García
de Berrera y proseguidas sin interrupción a todo lo largo del siglo XVI,
tuvieron casi siempre como único incentivo el asalto a los aduares berberiscos
para cautivar moros, que luego eran distribuidos en las islas de Lanzarote y
Fuerteventura para repoblar y cultivar las tierras yermas de sus señores o
vendidos como esclavos en las islas restantes para utilizarlos en los más duros
trabajos. Estas entradas tuvieron su consagración legal en 1505, año en que la
reina doña Juana, por su Cédula de 2 de noviembre, comunicaba al Almirante
mayor de la mar cómo había mandado "para
el servicio de Dios y engrandecimiento de la fe catolica hacer guerra contra los
moros", dando licencia y facultad a todos los vecinos y moradores de
las Islas Canarias para que pudiesen saltear a dichos enemigos sin otra condición
que lo hiciesen "allende desde Rio de
Oro, arriba hacia la parte de
Concedía
1505
Noviembre 4. En Eguerew n Chinech (
Andrés
de Güímar de Llerena, considerado "príncipe guanche", "hijo o
parte muy cercana del mencey de Güímar Añaterve" o "guanche
principal del bando de su apellido", este conocido guanche fue esclavo de
guerra, pese a pertenecer a uno de los reinos de paces; pasó a la propiedad y
servicio del regidor don Fernando de Llarena, cuyo apellido tomó, por lo que
fue conocido indistintamente con ambos nombres. Su tía, doña Catalina Fernández,
que tenía regular fortuna en tierras y casas en
No
obstante, continuó defendiéndose del Adelantado y defendiendo a los de su
raza, y para evitar las represalias de éste, hubo de solicitar a los Reyes
cartas de seguro, que logró obtener en abril de 1515, una por si y en nombre de
los guanches de la isla contra las medidas del Adelantado, que les prohibía
llevar armas y les obligaba a ir a la ciudad con gran perjuicio para sus bienes;
otra por la que se ordenaba a don Alonso que pagase a aquél el resto de los
maravedís que le debía, como consecuencia del pleito que habían sostenido, en
el que el Gobernador había sido condenado; y la tercera, porque "se teme
que por odio e enemistad e malquerencia que con él han e tienen don Alonso Fernández
de Lugo e sus parientes e omes e criados (...) le ferirán o matarán o lisiarán
o perderán o le tomarán o ocuparán sus bienes contra toda razón e derecho
(...)", por ello pidió y le dieron carta de seguro. Aún tuvo arrestos y
gallardía suficientes don Andrés para quejarse a doña Juana de la conducta
del Adelantado con los de su raza, pues "por mala voluntad les hace muchos
agravios, especialmente que por ser guanches los quiere mal y los echa de la
tierra ", a lo que dio satisfacción
Hijo
de don Bartolomé Hernández y de doña Catalina Luis Sardo; nieto de don
Bartolomé Hernández Criador "el Hidalgo" y de doña Ximona de Armas;
bisnieto de don Juan Delgado Bensa, primo del mencey de Adeje, y de doña Juana
Hernández Carujama (o Catalina Pérez Carujama). Fueron sus hijos: el capitán
don Juan Delgado, vecino de Fasnia, donde casó con doña Bárbara González,
origen de la ilustre familia sureña Delgado- Trinidad; el capitán don Gonzalo
Delgado Llarena (1625-1706), esposo de doña Florentina Verde; el ayudante don
Fernando de Baute, que casó con doña Águeda de Monguía; don Bartolomé
Delgado Llarena (1629-1683), presbítero y beneficiado de Adeje; Sor Catalina de
San Juan Delgado y Sor Margarita de
1505
Noviembre 17. 1.858-23.-Miguel
Manriques, vo.
1505
Noviembre 19. 741-22.-Juan Biscayno.
Un pedazo de tao de
1505
Octubre 20. 92-7.-Bartolomé Benítez,
va e conquistador. Unas tas. de r. q. ove dado a Amorós por quanto él se fue
desta isla. 20-X-1505. (Datas de Tenerife, libros I al IV)
1505
Octubre 22. 651-51.-Alo López.
1505 Noviembre 1 36.-
Axenxo Gomes. Dos manaderos de agua q. son
en Tegeste (sic) encima de una casa vuestra al pie de la fortaleza de Tegina.
10-XI-1505. Digo q. vos lo do. (Datas de Tenerife, libros I AL IV)
1505
Noviembre 2. En el reinado en la metrópoli
de Felipe II la piratería evoluciona hacia nuevas formas, adaptándose a las
circunstancias y al medio ambiente. La organización de las flotas y armadas de
guarda, artilladas y protegidas fuertemente, hizo imposible el ataque a las
mismas en ruta por armadillas en corso, mucho más débiles e impotentes. Con
ello las Canarias, de guarida de piratas, de estación de espera de los galeones
indíanos, pasaron a ser puntos de tránsito con América, que muchas veces
convenía soslayar por el peligro de tropezar con alguna flota española en
viaje de ida o de retorno de las Indias.
Además,
estas medidas de seguridad adoptadas por las autoridades españolas obligó al
corso a entrar en su segunda fase: agotada la mina de oro, el fácíl asalto al
galeón en ruta, otra nueva mina no menos lucrativa, aparecía como fácil de
explotar a los piratas: el comercio clandestino.
Lo
empezaron los mismos franceses conduciendo hierros, paños y bujería, que
cambiaban por cueros crudos, azúcar, brasil u otros productos de la tierra; y
lo siguieron los polrtugueses e ingleses, llevando negros de Guinea, solicitados
por los mineros y agricultores, y productos de la industria de sus respectivos
países. Además, siendo este comercio beneficioso para las dos partes
contratantes (tolerado o no por los oficiales reales) se hizo tanto más
incitante cuanto más se reducía la expedición de las flotas, insuficientes
para surtir de artículos de primera necesidad a los españoles esparcidos en el
continente nuevo y en las islas adyacentes.
Por
otra parte, la política iniciada por Felipe II, siendo príncipe y gobernador
de los Estados de su padre durante las largas ausencias del Emperador, de
afianzar el poderío militar del Archipiélago con la edificación de fortalezas
y baluartes, y la organización militar dada al paisanaje encuadrándolo en las
milicias, tuvo feliz remate en su largo reinado, al final del cual las islas
pudieron hacer frente victoriosas, a potentes escuadras que intentaron
atacarlas. Porque esta es la nota característica del reinado: los ataques
constantes, sistemáticos, por navíos aislados o pequeñas escuadras
desaparecen para dar paso a los de potentes formaciones que, una veces en ruta
para América y otras con el exclusivo objeto de atacar o invadir el Archipiélago,
se detienen delante de sus costas.
Otra
de las notas peculiares del reinado es la disminución y hasta pudiéramos decir
casi extinción de la piratería francesa en los últimos lustros del mismo
frente a los sistemáticos ataques de los tiempos del Emperador. ¿Causas de
ello? En primer término la descomposición interna de la nación francesa y la
debilitación consiguiente en que la sumió las cruentas e interminables guerras
de religión entre católicos y hugonotes, que abarcaron gran parte del reinado
de Felipe II. En segundo término organizaban en las mayores.
La
misma Corona fomentó esta política, espiritual, comercial, expansiva y
utilitaria a un tiempo, dando legalidad a las incursiones y recomendando por
Las
expediciones a las costas del continente las inicia don Diego García de
Herrera, señor de las Canarias, a mediados del siglo xvi quien unas veces solo
y otras en compañía de su yerno Diego da Silva, efectuaron diversas entradas
en la parte de continente vecina a las islas, en las que acreditaron ambos su
valor y pericia militar como saqueadores.
Para
más asegurar estos primeros resultados, decidió Herrera edificar una
construcción militar que le sirviese de punto de apoyo y cabeza de puente para
sus correrías, y escogiendo un lugar todavía ignorado con absoluta precisión,
pues se disputan su asiento Puerto Cansado, Ifni y el cabo de Aguer, cimentó en
él una torre a la que bautizó con el nombre de Santa Cruz de Mar Pequeña.
Sucedía esto, con toda posibilidad, en 1476. (En: A. Rumeu de Armas, 1991)
1505
Noviembre 2. Salamanca. Licencia a los
vecinos de las islas de Canaria ya los demás vasallos del Reino, para que
puedan saltear a los moros desde el Río de Oro hasta Meza, confirmándoles la
propiedad de los bienes que obtuvieren en dichas cabalgadas, con tal que paguen
el quinto real. Se prohibe, en cambio, saltear desde el Río de Oro hasta
Guinea. El Rey. Grizio. Zapata. Tello. Muxica. Santiago. Polanco. (E.Aznar;
1981)
1505
Noviembre 2. La reina de Castilla Dña.
Juana. (Juana la loca) concede autorización a los colonos europeos establecidos
en la colonia de Canarias para saquear y esclavizar en el continente. Según
recoge el historiador D. Agustín Millares Torres en su “Historia de
La
raza conquistadora, dominando en cada una de las siete islas, se compuso en su
principio, respecto de las cuatro primeramente invadidas, por piratas y
aventureros normandos y andaluces, hombres groseros en su mayor parte, dedicados
al rudo ejercicio de las armas, y que, al fijarse en el país, explotaron como
único elemento de riqueza el comercio de esclavos, arrancando en masa de sus
hogares á la población indígena, y llevándolos á los mercados de Lisboa y
Sevilla donde obtenían, vendiéndola, una considerable ganancia.
Cuando
faltaron brazos para labrar la tierra y cuidar los ganados, estos mismos
aventureros, incapaces de obtener del suelo la riqueza que ambicionaban, se
lanzaron como aves de rapiña sobre las vecinas costas africanas, y principiaron
esa guerra de sorpresas y sangrientas escaramuzas, que, si bien les proporcionó
algunos esclavos, dió lugar más adelante,
por parte de los Berberiscos, terribles represalias, de que fueron con
frecuencia víctimas, las indefensas costas de Titoreygatra (Lanzarote) y
Erbania (Fuerteventura).
Tenemos,
pues, desde el siglo XV, una población compuesta de indígenas, europeos, y
moriscos, con usos y costumbres diversos.
La
tres islas principales, como favorecidas por la naturaleza con un suelo más fértil,
aguas más abundantes, y más extensos recursos, se vieron pobladas, con pocas
excepciones, por los mismos que los conquistaron, fijándose en ellas los jefes
y soldados, y obteniendo, según su clase y grado, un reparto de tierras, agua,
y esclavos indígenas, que les permitió desde luego disfrutar de cierta
comodidad relativa.
También
en ellas, el “cáncer" de la esclavitud, vino á dar sus tristes frutos.
Eran esclavos, no solo aquellos que por su diferencia de color, parecían estar
destinados á una perpetua inferioridad social, sino los que, de tan pura raza
como la española, beréberes de origen, habitantes del Atlas, ó de las montañosas
islas, habían sido prisioneros, por los azares de la guerra.
Con
frecuencia leemos en los documentos de aquella época, y en los de años
posteriores, la donación, legado ó declaración de cierto número de esclavos
de que disponían, con 1o de un mueble cualquiera, siendo el alto clero, como más
rico, el que más siervos tenía. Por ejemplo: El criollo (nieto de una mujer
guanche) y clérigo de la secta católica Bartolomé Cairasco de Figueroa, uno
de los más ilustre literatos de su tiempo en la colonia,
en su testamento fechado en 1610 se puede leer esta cláusula “Iten
dejo por mis esclavos cautivos a Catalina, negra y a Gaspar su hijo”.
Hacíase
distinción, al hablar de ellos, entre moriscos, negros y canarios, siendo, por
lo tanto, de tres diferentes razas, los que estaban destinados perpetuamente á
morir con sus familias en vergonzosa esclavitud.
Y
no se crea que esto pasaba solo en el siglo XVI, cuando el país, acabado de
invadir y conquistar, y escaso de población europea, buscaba brazos, que
rompieran sus espesos bosques y agrestes valles, en el siglo XVII, siglo de más
holganza y bienestar, 1os buques acudían á los puertos de las Islas, cargados
de esclavos, y allí se vendían públicamente, bajo la protección de las
autoridades coloniales, que eran las primeras que se disputaban la mercancía.
(A. Millares Torres; 1981)
1505
Noviembre 2. Exhautas las arcas de la corona de Castilla como casi siempre por las
continuas guerras expansionistas, el nefasto rey Fernando de Aragón, gobernador
del reino de Castilla como tutor de su hija Juana (Juana la loca), al objeto de
sanear sus ingresos recurre al socorrido método del comercio de seres humanos
para aumentar sus ingresos económicos, para ello expide real cédula
autorizando a los colonos europeos establecidos en la colonia de Canarias el que
puedan saquear y esclavizar en el continente, naturalmente en nombre de dios y
respetando el quinto correspondiente a la corona de lo saqueado y de los seres
humanos esclavizados:
“Doña
Juana por la gracia de Dios, Reina de Castilla etc. A vos el mi Almirante mayor
de la mar, ó a vuestros lugares tenientes, é á vos los Consejos, Justicias é
Regidores, Caballeros, é Escuderos,
e Oficiales e homes buenos de todas las Cibdades, villas é lugnres de los mis
Reinos é Señorios, é á vos los mis Capitanes é gentes que andais de armada
o de mercantia por los puertos é abras de mis Reinos, é á otras cualesquier
personas mis súbditos, é naturales de cualquier estado o condicion,
preminencia o dignidad que sean, é á cada uno, é á cualquier de vos á quien
ésta mi carta fuese mostrada, ó de ella supiedes en cualquier manera, salud é
gracia. Sepades que yo, enteddiendo que ansi culuple al desinio de Dios, é á
ensalzamiento de nuestra Santa fé católica, he mandado hacer guerra contra los
moros é enemigos de nuestra santa fe catolica, é por que para ello con el
ayuda de nuestro Señor, entiendo facer el año que viene una grande armada, y
entretanto que se face, es mi merced, que por todas las vias é partes que se
pueda, se faga y continúe la dicha guerra, mandé dar esta mi corta en la dicha
razon, por lo cual doy licencia y facultad á todos los vecinos y moradores de
todas las Islas de Canaria, é á todos los otros mis vasallos, súbditos é
naturales de cualquier estado ó condición que sean, para que de aqui adelante,
en cuanto mi merced y voluntad fuese, puedan saltear á los dichos moros de
allende, desde el rio de Oro arriba fácia la parte de Meca, en todas las partes
que quisieren, con tanto que desde el dicho rio de Oro abajo, fácia la parte de
Guinea, no puedan saltear, é para que todolo que ovieren é tomaren de las
dichas cavalgadas sea para ellos, acudiéndome á mi o á quien mi poder oviere,
con el quinto de lo que se oviere de las dichas cavalgadas, segun é como las
leyes de mis Reinos lo disponen, é por ésta mi carta les fugo ciertos y sanos
los bienes, esclavos y otras cualesquier cosas que ovieren, é tomaren de las
dichas cavalgadas, para agora y para siempre jamás, como cosa habida y ganada
de buena guerra, é mando á vos las mis justicias, é á cada uno de vos en
vuestros lugares y jurisdiccion, que guardedes é cumplades todo lo en esta mi
carta contenido, é que contra el tenor é forma de ello no vayades ni pasades,
ni consintades ir, ni pasar, é por que lo susodicho sea público y notorio á
todos, é ninguno de ello pueda pretender ignorancia, mando que esta mi carta
sea pregonada publicamente en las dichas Islas de Canaria, por pregonero é ante
escribano publico, é los unos ni los otros no fagades ni fagan ende ál por
alguna manera, sopena de la mi merced é de diez mil maravedis para la mi Cámara
cada uno que lo contrario ficiese. Dada en
(Libro
de privilegios de Gran Canaria, página 101)
1505
Noviembre 2. Exhautas las arcas de la corona de Castilla como casi siempre por las
continuas guerras expansionistas, el nefasto rey Fernando de Aragón, gobernador
del reino de Castilla como tutor de su hija Juana (Juana la loca), al objeto de
sanear sus ingresos recurre al socorrido método del comercio de seres humanos
para aumentar sus ingresos económicos, para ello expide real cédula
autorizando a los colonos europeos establecidos en la colonia de Canarias el que
puedan saquear y esclavizar en el continente, naturalmente en nombre de dios y
respetando el quinto correspondiente a la corona de lo saqueado y de los seres
humanos esclavizados:
“Doña
Juana por la gracia de Dios, Reina de Castilla etc. A vos el mi Almirante mayor
de la mar, ó a vuestros lugares tenientes, é á vos los Consejos, Justicias é
Regidores, Caballeros, é Escuderos,
e Oficiales e homes buenos de todas las Cibdades, villas é lugnres de los mis
Reinos é Señorios, é á vos los mis Capitanes é gentes que andais de armada
o de mercantia por los puertos é abras de mis Reinos, é á otras cualesquier
personas mis súbditos, é naturales de cualquier estado o condicion,
preminencia o dignidad que sean, é á cada uno, é á cualquier de vos á quien
ésta mi carta fuese mostrada, ó de ella supiedes en cualquier manera, salud é
gracia. Sepades que yo, enteddiendo que ansi culuple al desinio de Dios, é á
ensalzamiento de nuestra Santa fé católica, he mandado hacer guerra contra los
moros é enemigos de nuestra santa fe catolica, é por que para ello con el
ayuda de nuestro Señor, entiendo facer el año que viene una grande armada, y
entretanto que se face, es mi merced, que por todas las vias é partes que se
pueda, se faga y continúe la dicha guerra, mandé dar esta mi corta en la dicha
razon, por lo cual doy licencia y facultad á todos los vecinos y moradores de
todas las Islas de Canaria, é á todos los otros mis vasallos, súbditos é
naturales de cualquier estado ó condición que sean, para que de aqui adelante,
en cuanto mi merced y voluntad fuese, puedan saltear á los dichos moros de
allende, desde el rio de Oro arriba fácia la parte de Meca, en todas las partes
que quisieren, con tanto que desde el dicho rio de Oro abajo, fácia la parte de
Guinea, no puedan saltear, é para que todolo que ovieren é tomaren de las
dichas cavalgadas sea para ellos, acudiéndome á mi o á quien mi poder oviere,
con el quinto de lo que se oviere de las dichas cavalgadas, segun é como las
leyes de mis Reinos lo disponen, é por ésta mi carta les fugo ciertos y sanos
los bienes, esclavos y otras cualesquier cosas que ovieren, é tomaren de las
dichas cavalgadas, para agora y para siempre jamás, como cosa habida y ganada
de buena guerra, é mando á vos las mis justicias, é á cada uno de vos en
vuestros lugares y jurisdiccion, que guardedes é cumplades todo lo en esta mi
carta contenido, é que contra el tenor é forma de ello no vayades ni pasades,
ni consintades ir, ni pasar, é por que lo susodicho sea público y notorio á
todos, é ninguno de ello pueda pretender ignorancia, mando que esta mi carta
sea pregonada publicamente en las dichas Islas de Canaria, por pregonero é ante
escribano publico, é los unos ni los otros no fagades ni fagan ende ál por
alguna manera, sopena de la mi merced é de diez mil maravedis para la mi Cámara
cada uno que lo contrario ficiese. Dada en
(Libro
de privilegios de Gran Canaria, página 101)
1505
Noviembre 3. Gonzalo de Segura
mayordomo del obispo de Tamaránt (Gran Canaria) y señor del
ingenio de Aumastel. Fue denunciado a
1505
Noviembre 8. 374-32.-Sancho de
Salazar. Un solar en las espaldas de Juan Perdomo en la villa de arriba con
1505
Noviembre 8. 1.328-26.-Gaspar
Gonzales, hijo de Gonzalianes. Tas. para pan llevar, en q. puede haber 6 c., en
una lomada q. está encima de las casas q. agora vive vuestro padre, q. se
entiende desde los primeros pinos para arriba, entre un barranco donde han
aserrado madera e de la otra parte lindando con dos fuentes, q. es contra la
parte de otro barranco donde han cortado madera para el ingenio.
8-XI-1505.-20-X-1562 lo presentó Hernando Calderón, vo, por los herederos del
dho. G. G. (Datas de Tenerife, libros I al IV)
1505
Noviembre 9. 278-5.-Dr. Niculás
Tello. «yo don Alonso Hernández de Lugo, Adelantado de las islas de Canaria,
gobernador de las islas de Tenerife e de San Miguel de
1505
Noviembre 10. Dto. 67-29.-Diego de León,
vo., e conquistador desta isla. Dos c. q. es alindes del barranco de entre vos e
Fernando Dalcorme (¿Dalterme?] fasta el camino viejo de los cavallos en frente
del mocanal de Ycode. 10-XI-l505.
1505
Noviembre 10. 66-28.-Juan Gonzales.
1505
Noviembre 10. 315-42.-Gonzalo
Gonzales. Un pedazo de ta. q. puede haber
1505
Noviembre 15. 63-25.-Alonso Velasques.
Un solar q. es abaxo de la casa e sitio de solar cercado de Fernando de Serrano
q. es entre los dos caminos el qual dho. solar vos do para en q. hagáis
vuestras casas de vuestra morada de camino a camino en el pago q. dizen Heneto
alindando con tas. de vuestro cuñado Francisco de Malpica hasta
1505
Noviembre 15. 64-26.-Juan Franco. Un
c. en Taoro linde con Rodrigo el Coxo e más os hago merced del Granadillar q.
puede ser
1505
Noviembre 15. Salamanca (f. 4).
Confirmación al licenciado Luis Alarcón, del Consejo de Ordenes, de ocho
caballerías de regadío, con lugar para hacer un ingenio para el azúcar, y
doscientas fanegas de secano, medidas según la medida de Gran Canaria, que el
adelantado don Alonso Fernández de Lugo, gobernador de Tenerife, le señaló en
el Reino de Adeje, en el lugar llamado Ifonche en lengua de Tenerife. El Rey.
Grizio. Zapata. Polanco. (E.Aznar; 1981)
1505
Noviembre 15. Salamanca (f. 393).
Incitativa a Gonzalo Gómez de Cervantes, corregidor de Jerez de
1505
Noviembre 17. 435-13.-Alonso de
Salamanca, Fernando de Molina.
1505
Noviembre 17. 436-14.-Pedro de
Uncilla, viscaíno.
1505
Noviembre 19. 508-23.-Ximón de
Morales, herrador.
1505
Noviembre 20. Salamanca (f. 389).
Receptoría para que las justicias de Sevilla reciban los testigos que los
canarios Juan de Sevilla y Juan Canario han de presentar en el pleito que siguen
con sus dueños, Mosén Cabrero, camarero del rey, y Jaime de Sántángel,
escribano de raciones del rey, sobre su libertad. Se ordena que las justicias y
escribanos no les lleven derecho alguno, ya que son pobres. Petrus licenciatus.
Franciscus Bachalareus. Fernandus Licenciatus. Trillanes. Polanco. (E.Aznar;
1981)
1505
Noviembre 21. Salamanca (f. 2).
Incitativa al gobernador de Gran Canaria, a petición de Francisco de Riberol,
vecino de Sevilla, para que le haga justicia en las deudas que con él tienen el
adelantado don Alonso Fernández de Lugo y los herederos de doña Beatriz de
Bobadilla, ya que teme que no hallará cumplimiento de ellas ni en
1505
Noviembre 21. Salamanca (f. 3). Orden
a Alonso de Lugo, gobernador de Tenerife y
1505
Noviembre 23. 67-29.-Diego de León,
vo. e conquistador desta isla. Dos c. q. es alindes del barranco de entre vos e
Fernando Dalcorme [¿Dalterme?] fasta el camino viejo de los cavallos en frente
del mocanal de Ycode. 10-XI-1505. (Datas de Tenerife, libros I AL IV)
1505
Noviembre 23. 834.-En veynte e tres días
del mes de novyenbre del dicho año se pregonaron las dos hordenanças de suso
escriptas públicamente en la plaça pública yo, el escrivano del Cabildo,
leyendo y Macías, pregonero público, pregonando e las pregonó en alta bos,
que se entiende las dos hordenanças que se hordenaron en xvii días deste mes
de novienbre del dicho año. Testigos, Cristóval Bezerra, Jayme de Santa fee,
Pedro Ysasaga y Leonel de Cervantes y Jorje Váez e otros muchos vecinos
estantes en la dicha ysla=Antón de Vallejo, escribano publico. Actas Cabildo de
Chinech (Tenerife).
Septiembre
de 2008.
*Guayre
Adarguma Anez Ram n Yghasen.