SOLSTICIO
DE INVIERNO
8º AKANO N TALLIT TAYNAT TAGWANCET

La Sol, se ha alejado. Hay más frío y más
escasez de todo. La Sol es la fuente de vida y de calor. Sin embargo, el ser
humano observa fácilmente que la Sol retornará y la naturaleza volverá a
mostrar su abundancia y esplendor.
Esto se va transformando en una celebración y una
ceremonia. El fuego es la representación terrestre de la Sol, momentáneamente
alejada. Los pueblos de todos los lugares del planeta comienzan a celebrar el
Solsticio de Invierno.
Pero
determinadas culturas especialmente las denominadas occidentales han ido
paulatinamente distanciándose de los primitivos principios que dan verdadero
sentido a la celebración del Solsticio de Invierno cayendo en un desmesurado e
deshumanizado consumismo egoísta y insolidario, como expone con prístina
claridad, el filósofo y poeta Santiago Kovadloff quien explica:
"Espiritualidad y consumo entran en conflicto cuando se vuelven excluyentes
o aspiran a sustituirse, pretendiendo que los atributos propios reemplacen o
ahoguen los ajenos.
Hay
una espiritualidad que es expresión del consumo exacerbado y hay un consumo que
pretende pasar por espiritual, al investir a los objetos de un sentido afectivo
y moral que no tienen". El filósofo sumó, como expresiones de un consumo
exacerbado, "el apego intolerante a ciertas creencias de moda en torno de
la alimentación, la belleza exterior, la apología de la vida social o la
sacralización de la vida deportiva".
La actual navidad, originalmente fiesta cósmica,
tenía otro sentido al consumista de hoy, era un tiempo de celebración de la
nueva vida, del nuevo nacimiento y la oportunidad para empezar todo de vuelta y
mejor.
Más tarde, cuando fue establecido el
catolicismo romano bajo las falsas pretensiones religiosas de Constantino,
aproximadamente por el año 325 de la era occidental actual, toda la mezcla del
panteón egipcio, babilónico y romano, fue introducida deliberadamente en el
cristianismo.
La
antigua Semiramis (Chaxiraxi, Tanit, Tara, Artemisa,
Astarté, Ceres, Inanna, Isis, Venus, etc.) pasó a llamarse
“virgen María” y a la encarnación del dios sol Tamuz (Baal, Moloc, etc.),
se le llamó “Jesús”.
El festival del solsticio de invierno celebrado entre 21 y el 25 de
diciembre de cada año, pasó a ser la fecha oficial del nacimiento de Jesús y
la antigua costumbre de la entrega de regalos y presentes, fue acomodada en
función de la experiencia que tuvieron los supuestos magos al visitar al niño
Jesús, entregándole “regalos”. El antiguo árbol de la vida que la religión
de Babilonia adornaba en celebración del nacimiento de Tamuz, pasó a llamarse
“el árbol de Navidad”.
Tal como expone el historiador de las religiones, E.
Roízton Pike, “los persas y los egipcios, los fenicios y los sirios, los
griegos y los romanos, los mexicanos y los peruanos, los hindúes y otros
pueblos; celebraban en aquel día el parto de la reina de los cielos, la Madre
celestial y el nacimiento de su hijo, del Dios Solar. Dionisos o Baco, Mitra o
Apolo, Zoroastro u Horus, etc…, todos ellos anteriores al Cristo cristiano, y
todos ellos llamados “El Salvador”, y nacidos de una virgen entre el 20 y el
25 de diciembre; esto es: la fecha del solsticio de invierno, también llamada
“La puerta de los Dioses”. “El nacimiento de Adonis – continúa el
estudioso – se celebraba ese día. Los autores cristianos afirman que las
ceremonias “paganas” tenían lugar en cavernas, entre ellas la cueva de Belén
en que nació Cristo.
Los antiguos egipcios fijaban la preñez de Isis, la
virgen reina de los cielos, en el mes de marzo y el nacimiento de Horus a fines
de diciembre. Los egipcios no sólo adoraban a una madre virgen, sino que
representaban a los fieles la efigie de su recién nacido acostado en un
pesebre. Osiris fue también hijo de una “virgen santa” y nació el 25 de
diciembre. En ese mismo día, según algunas narraciones, nació Buda, que
tampoco fue concebido sexualmente, aunque su madre fuera casada”.
La investigadora Annah Arendt nos ofrece un
documentado trabajo en torno a estas deidades y las extraordinarias similitudes
entre ellas y los atributos del Jesús cristiano.
Veamos algunos detalles de las
Historias sobre algunos de estos “Cristos”.
“ATTIS: El cristo frigio.
Nacido de la Virgen NANA un 25 de diciembre. Poseía
una doble Divinidad, Padre e Hijo Divino. Fue un Salvador, crucificado en un árbol
para la salvación de toda la Humanidad; Fue enterrado pero al tercer día
varios sacerdotes encontraron su tumba vacía; Resucitó de entre los muertos
(un 25 de Marzo).
Sostenían las siguientes creencias: Un bautismo por
el que “se nacía de nuevo”, pecados limpiados por la sangre de Attis, tenían
una sagrada comida anual en la que el pan representaba el cuerpo del dios y el
vino su sangre. Sus fieles comieron pan y comida sagrada, creyendo haber
recibido el cuerpo del Salvador. La Celebración de su muerte y resurrección
es en primavera. Denominado como “Buen Pastor", “El Supremo Dios",
“El Hijo de Dios”, “El Salvador”.
BUDA: El cristo indio y chino.
Nacido de la Virgen MAYA un 25 de diciembre;
anunciado por una estrella y fue visitado por hombres sabios con costosos
regalos. A su nacimiento seres celestes le cantaban canciones.
A los 12 años enseñó en un Templo. Fue tentado por
Mara, que era el espíritu del mal, en tiempos de ayuno. Bautizado con agua, en
nombre del Espíritu del dios presente. Sanó a personas enfermas. Alimentó
a unas 500 personas a partir de una pequeña canasta de bizcochos. Obligó a sus
seguidores a la pobreza y a renunciar al mundo. Se transformó en un Monte.
Tenido como: “Portador de luz", “Maestro", “La Luz del Mundo”.
DIONISIO: El cristo ateniense.
Nacido de una Virgen un 25 de diciembre en un
Pesebre. Llevó a cabo diferentes milagros. Montado en un Burro realizo una
Procesión Triunfal Transformó agua en vino. Dio de comer alimento sagrado a
sus seguidores y recibieron así el cuerpo del dios. Resucitó entre los
muertos un 25 de marzo. Es identificado con el símbolo del carnero y del
cordero. Denominado como “Rey de Reyes"; “El “El Unigénito de
Dios"; “El Redentor"; “El Salvador"; “El portador de todos
los pecados", “Ungido".
HERACLES: El cristo griego.
Nacido en el solsticio de invierno, hijo de una
Virgen de quien se contuvo de sexo hasta que el niño naciera. Sacrificado en el
equinoccio de primavera. Denominado “El Salvador", “Príncipe
de la Paz", “Hijo de todos los justos”, “El Unigénito".
KRISHNA: El cristo hindú.
Nacido en tiempos en que su Padre era un sustituto,
Nanda, se encontraba en la ciudad para pagarle sus impuestos al Rey. Su
Natividad fue anunciada por una estrella.
Krishna fue hijo de la Virgen Devaki, nació en una cueva, que al momento de su
nacimiento fue milagrosamente iluminada por una estrella. Las vacas se
inclinaron para adorarle. El Rey Kansa intentó buscar al Cristo Hindú, para
matarle. Krishna viajó mucho y hacía varios milagros; resucito muertos sanando
leprosos, sordos y ciegos.
Krishnamurió crucificado y atravesado por una
flecha. Una vez fallecido descendió a los infiernos, pero definitivamente al
tercer día ascendió a los cielos. Se espera un segundo advenimiento. Krishna
es la segunda personificación de la Trinidad Hindú.
MITRA: El cristo persa.
Originario de Persia, adorado en la India y
posteriormente en Roma. Cuando el mito de Cristo era nuevo y poco conocido,
Mitras y el Mitraísmo eran ya ancestrales.
Adorado por siglos como el mensajero de la verdad, Mitra era venerado por los
persas (Zoroastrismo), y por los hindús (véase la literatura Vedica) antes de
que su fe fuera reconocida en Roma, en donde los misterios de Mitra florecieron
en el siglo segundo de la era occidental actual.
Tempranamente los cristianos acomodaron la religión
cristiana a los ideales de Mitra, Constantino era fiel adorador de este dios.
Cada año a mediados de invierno, el Hijo del dios
nuevamente nacía, poniéndole fin a la oscuridad. Cada primer minuto de todos
los 25 de diciembre en el Templo de Mitra los sacerdotes con atuendos blancos
encendían velas e inciensos celebrando el nacimiento del Hijo del dios. Mitra
nació un 25 de diciembre en una cueva, era hijo de una Madre Virgen. Mitra
descendió del cielo como hombre, salvó a la Humanidad de sus pecados siendo
conocido como “El Salvador” “El hijo de Dios", “El Redentor",
“El Cordero de Dios”. (Aunque estas calificaciones excepto la de “hijo de
dios” que era original de la religión mitráica pertenecen a la inclusión
del cristianismo en el siglo III y IV)
Fue sepultado en una tumba, de la cual resucitó de entre los muertos. - Es un
evento celebrado anualmente con mucho regocijo durante el comienzo de la
primavera, coincidiendo con la pascua cristiana -. Sus seguidores llevan acabo
banquetes sacramentales en memoria de éste acontecimiento. Las Sagradas
comidas, pan y agua, o pan y vino, son simbólicamente el cuerpo y la sangre del
sagrado Tauro, (dios.) Bautismo en la sangre del toro. (Taurobolum) Bautismo
“lavado en la sangre del cordero" inclusión posterior del cristianismo
para atraer a los fieles de Mitra a la religión cristiana la cual finalmente
asumió los credos mitráicos. Bautismo de agua, inclusión posterior del
cristianismo.
Los Rituales Mitráicos ocasionaban la transformación
y salvación de su sadherentes - una especie de elevación del alma hacia una
realidad divina- Los festivales Mitráicos eran dos, uno hacia el solsticio de
invierno, (que simboliza su nacimiento), y otro hacia el solsticio de primavera
que simboliza a su muerte y resurrección.
ZOROASTRO:
El cristo de Babilonia.
Nacido
de una Virgen.
Fue bautizado en un río. En su juventud él asombró con su extraordinaria
sabiduría a otros sabios. Tentado en el desierto por el demonio. Desalojó
a los demonios. Le devolvió la vista a un hombre.
Reveló todos los misterios del Cielo, del Infierno, de la Resurrección, del
juicio, de la Salvación y de los sucesos futuros. Sus fieles celebraban la
Eucaristía por medio de una sagrada comida. Se lo denominaba “La
Palabra hecha Carne".
OSIRIS: El cristo egipcio.
Conocido
en Roma como KERISTO, el ungido.
Nacida de la Virgen ISIS-MERI un 25 de diciembre en un pesebre.
Su nacimiento fue anunciado por una estrella y asistido por hombres sabios,
(Reyes Magos); Su padre terrenal se llamaba “Seb". Anup le hizo pasar por
un rito similar al bautismo. Osiris Viajó extensamente, enseñó a los
hombres y pacificó los pueblos por medio de la música. Hizo milagros,
exorcizo demonios. Sus fieles celebraban su muerte y resurrección cada año
en el equinoccio invernal (Pascua) Denominado “El camino de la Verdad y
de la Luz", “dios convertido Hombre", “El Hijo del dios",
“El Verbo hecho carne". Se esperaba que reinara durante mil años.”
Entrado ya el siglo IV, cuando ya se había
concluido lo substancial del proceso de trasvase de mitos desde los dioses
solares jóvenes precristianos hacia la figura de Jesús, se decidió fijar una
fecha concreta y acorde a su nueva concepción mítica. Dado que a Jesús se le
había adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su máximo
competidor de esos días, el dios Mitra, lo lógico fue hacerle nacer el mismo día
en que se celebraba el advenimiento de ese joven dios.
De esta forma, entre los años 354 y 360, durante
el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche
del 24 al 25 de diciembre, día en que los romanos celebraban el Natalis Solis
Invicti, el nacimiento del Sol Invencible, un culto muy popular y extendido al
que los cristianos no habían podido vencer o proscribir hasta entonces y, claro
está, la misma fecha en la que todos los pueblos contemporáneos festejaban la
llegada del Solsticio de Invierno.
Con el inicio de la expansión de la Iglesia católica
por todo el continente europeo hacia finales del siglo IV, los papas no siempre
pudieron imponer su fe por la fuerza y a menudo tuvieron que obrar con astucia
fingiendo tolerar determinados ritos “paganos”, aunque en realidad los
minaban y transformaban progresivamente al entremezclarlos con elementos
cristianos añadidos.
Una muestra de ello nos la dejó el papa Gregorio I
El Grande (590-604) que, aunque siempre ordenó que los paganos fuesen sometidos
a castigos y prisión si no se convertían, tuvo que ser más cauteloso durante
su conquista evangélica de las almas anglosajonas, aconsejándole al abad
Mellitus, jefe de los propagadores del cristianismo en Gran Bretaña, lo que
sigue:
“No hay que destruir los templos paganos de ese
pueblo, sino únicamente los ídolos que hay en los mismos; después de asperjar
esos templos con agua bendita, erigir altares y depositar reliquias; porque si
tales templos están bien construidos, perfectamente pueden transformarse de una
morada de los demonios en casas del Dios verdadero, de manera que si el mismo
pueblo no ve destruido sus templos, deponga de su corazón el error, reconozca
el verdadero Dios y ore y acuda a los lugares habituales según su vieja
costumbre...”.
Navidad fiesta sincretizada
Consultando algunas enciclopedias con relación al
origen de esta fiesta, nos dicen que era conocida no con el nombre de Navidad,
sino como "SATURNALIAS", celebrada por los romanos “paganos”, de
los días 17 al 24 de diciembre y el 25 el nacimiento del dios sol.
La Enciclopedia Quillet dice:
"La Navidad no figuraba entre las primeras fiestas de la iglesia antes del
siglo V. El primer lugar donde se menciona una fecha de nacimiento de Jesucristo
es en Egipto. San Clemente de Alejandría se asombró de que algunos teólogos
egipcios hablaban no solamente del año, sino también del día en que ocurrió
el nacimiento de Jesús, que suponían ser el 20 de mayo. Más tarde se creyó
que Cristo había venido al mundo el 19 o 20 de abril o 6 de enero. La primera
mención cierta del 25 de diciembre, aparece en el calendario de Filocalus en el
año 254".
En la Enciclopedia Barsa se puede leer lo siguiente:
"Esta celebración se generalizó desde el siglo IV. Como no se conoce la
fecha precisa del nacimiento de Jesús, la Iglesia Católica adoptó finalmente
el 25 de diciembre y cristianizó festividades paganas, que en diversos pueblos
se celebraban como la fiesta del sol y los carnavales de Saturno".
En la Enciclopedia de la Religión Católica,
se menciona que no hay fundamentalmente una razón que favorezca la fecha en
cuestión, ya que el que estableció esta fecha fue el Papa Julio I en el siglo
IV para quitar la enorme discrepancia que había en cuanto al tiempo de
nacimiento del Hijo de Dios, porque unos creían que había nacido en mayo,
otros en abril, otros en enero, etc.
En la Historia Eclesiástica de Mosheims,
“se dice que se escogió como fecha de nacimiento de Jesús el 25 de
diciembre, porque en esta fecha la Roma pagana ya celebraba la antigua “fiesta
del solsticio de invierno” (Natalis Solis Invicti)”, que data de la tradición
babilónica y que recordaba a Mitra, Baco, Adonis, Horus, Osiris, Júpiter,
Hercules y Tammuz, hijo de Nimrod, que habían nacido en la misma época
invernal, conocida hoy como Navidad. De ahí surgió la idea de unir el
nacimiento de esos dioses con el nacimiento de Jesús. Los demás días que
forman la fiesta de Navidad fueron puestos para suplantar las saturnalias y
otras fiestas paganas.
Cada diciembre los centros comerciales aparecen
colmados de gente apresurada que carga bolsas de todos los colores. Lista en
mano, nada puede quedar fuera de las previsiones de Navidad. Las reuniones de
familias y amigos aumentan el estrés en una celebración que, paradójicamente,
invita a la serenidad y a la reflexión. Todo empieza con la decoración navideña
en comercios, calles y plazas. Y junto con las luces de fin de año, llega el
tiempo de rendir culto al consumo.
Así tenemos que esta antiquísima celebración cuyo objeto era compartir
fraternalmente entre los seres humanos los beneficios dados por la Madre Tierra,
los intereses de las multinacionales del espíritu y del capital económico la
han convertido en una orgía del consumo desaforado e insolidario, pues, por una
parte, no sólo derrochamos inútilmente los posibles recursos de que
disponemos, sino que además, en muchos casos nos hipotecamos para poder seguir
los mandatos que mediante la publicidad y el marketing sibilinamente nos
trasmite el sistema imperante, induciéndonos al consumo en las grandes
superficies de las multinacionales, en detrimento del comercio de cercanía
tradicional, con lo cual estamos privando a muchos de nuestros conciudadanos
de un puesto de trabajo en beneficio de la acumulación capitalista foránea.
Por
otra parte, es posible que mientras en nuestros hogares en estos días
disfrutemos de una falsa abundancia, en el del vecino falte lo más elemental
para celebrar dignamente el Solsticio de Invierno, siendo también insensibles
ante los millones de seres humanos que carecen de los medios más elementales
para sobrevivir y de los cientos de miles de niños que diariamente mueren de
hambre y por falta de medicamentos básicos, mientras esta denominada civilización
occidental derrocha ingentes cantidades de recursos en peluquerías, vestidos de
moda y veterinarios para perros gatos y otras mascotas.
Sí
a pesar de lo expuesto consideras que estas fiestas denominadas navideñas son
dignas de celebrarse sin que te cree remordimientos de conciencia, adelante,
pero no te dejes embaucar por las rutilantes candilejas de calles y centros
comerciales, piensa que la crisis económica que atravesamos se irá agravando
inexorablemente, y piensa también en que por unos días de euforia no vale la
pena de que pases uno o varios años amargado víctima de la hidra del
capitalismo. En todo caso querido lector, te deseamos que disfrutes de unas
sosegadas fiestas de Solsticio de Invierno en paz y en comunión con la
Naturaleza.
Canarias
Diciembre de 2008.
Fuentes
consultadas:
Ana
Arendt en:
Enciclopedia
Autodidacta Quillet
Editorial:
Arístides Quillet
Buenos
Aires 1960.
Enciclopedia
Barsa
Editada
por Enciclopedia Británica de Mexico, S.A.
Enciclopedia
Católica
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Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Historia
Eclesiástica: Mosheim, Joham Lorenz
Imagen,
Diosa Isis, tomada de: www.Kalipedia.com