CONSEJERÍA
DE EDUCACIÓN ABANDONA AL ALUMNADO MÁS NECESITADO
En los
últimos cursos, por no remontarnos más atrás, la atención a la diversidad, al
alumnado con necesidades educativas de apoyo educativo (NEAE),
el más necesitado de atención en
La atención
al alumnado con déficit requiere una forma de trabajo reposada y coherente.
Requiere una continuidad y unos recursos que poco a poco se han visto mermados.
Requiere considerar diversos factores sociales y psicopedagógicos para dar a
cada niño la respuesta adecuada en cada momento. Requiere una coordinación
entre los profesionales que atienden al alumnado. Requiere una voluntad
decidida de defensa de los derechos que amparan a los niños y niñas con
necesidades educativas especiales, fundamentalmente
el derecho a la igualdad, que representa la gran justificación que nos hace más
humanos.
En el pasado
reciente se han eliminado plazas de los Equipos de Orientación Educativa y
Psicopedagógica en toda Canarias, acentuándose aún más en este curso, no
quedando isla que no haya sufrido supresiones también de plazas de Pedagogía
Terapéutica, pasando de compartir centros a contratos basura de 6 horas para
dos centros, sustentando estas variaciones en la nueva normativa que, cínicamente,
decían daría mayor cabida al alumnado con NEAE,
cuando ésta lo que hace es subir el “listón” y ya para ser atendido es
necesario un discapacidad grave (informe psiquiátrico, Trastorno General del
Desarrollo, déficit psíquicos, sensoriales o motóricos
y pocas situaciones más), pasando a incluirse, por esta causa, en el estadillo
o listado de alumnos a atender a menos de la mitad de los alumnos del curso
pasado. Al no contabilizarse este alumnado, ya diagnosticado con sus problemas,
ya no hay personal para atenderlo, se despide, insolidariamente
para el alumnado, a profesionales necesarios. ¡Qué gran jugada! Como para
sentirse orgullosos. Es lamentable cuando menos. En lugar de beneficiarse de
una justa discriminación positiva, se les excluye despiadadamente y con
criterios exclusivamente de ahorro económico.
Pero hay más.
Todo esto ha tenido como consecuencia una reordenación de los efectivos
existentes, los que han ido quedando, aumentando sus dificultades de atención a
alumnado y familias. Esto ha complicado, cuando no ha eliminado, la
coordinación entre los profesionales de la atención a la diversidad
(Orientadores, Profesorado de PT, Trabajadores Sociales y Logopedas fundamentalmente)
y ha enlentecido los diagnósticos de los casos
existentes en las diferentes zonas, además de dejar desprotegida la orientación
profesional y vocacional. Todo ello, unido a lo que ya se venía arrastrando
desde atrás por la falta de continuidad, ha hecho que paguemos ahora y en el
futuro más, con algo tan doloroso como la exclusión social y la renuncia a la
lucha por la integración social presente en toda la normativa existente al
respecto.
Las zonas de
atención se amplían porque hay menos personal, éste apenas tiene tiempo para
coordinarse con el resto de profesionales, la periodicidad en la atención al
alumnado y los centros disminuye, los horarios resultantes se hacen irracionales,
la priorización deja en la cuneta a muchos alumnos, no se establecen o respetan
criterios que no sean los exclusivamente numéricos, no contemplando algunos
educativos como son la dispersión de los centros de una zona o su especial
problemática social o si son zonas urbanas o rurales o el nivel cultural y
socioeconómico y un largo etcétera educativo y social que se obvia y que se
pretende solventar con el voluntarismo innegable del profesorado al que se
sobrecarga de trabajo.
Todo ello no
dibuja un panorama muy alentador, como en tantos campos de
En algún momento habrá que decir que no, qué ya está
bien.
Canarias, 23 de septiembre de 2009
STEC-IC