EL
INCREMENTO DE LOS CENTROS BILINGÜES ES UNA ESTAFA
Y NO CABE
HABLAR DE BILINGÜISMO
El anuncio a
bombo y platillo del Gobierno de Canarias sobre el incremento de los centros
bilingües es una estafa y no cabe hablar de bilingüismo. El proyecto europeo
CLIL podría ser positivo para el alumnado si se aplicara con inversión y la
Consejería de educación no practicara recortes en la oferta global idiomática
de los centros públicos.
El STEC-IC
denuncia la demagogia y el engaño del Gobierno de Canarias al afirmar que este
curso escolar se han incrementado los centros bilingües en Canarias.
El bilingüismo
es la capacidad de una persona para utilizar indistintamente dos lenguas. La
medida del bilingüismo anunciada a bombo y platillo por la Consejería de
educación no es un invento canario. Se trata de aplicar a trancas y barrancas
y, una vez más sin diagnósticos ni previsión, el proyecto europeo CLIL,
actualmente existente también en los territorios del Estado español.
Este
proyecto consiste en que un docente de otra materia distinta al inglés destina
una hora semanal de su horario para impartir su materia en inglés. La medida en
si misma podría ser positiva. Sin embargo, la Administración educativa no pone
los medios necesarios para que este proyecto contribuya al refuerzo de la
oferta idiomática en la educación pública de Canarias. En realidad, este proyecto
no cuenta con el apoyo de la Consejería: la inversión es “cero” y los centros
no cuentan con los recursos mínimos para poder llevar adelante este proyecto. A
la falta de recursos hay que añadirle el número de alumnos por aula (entre 25 y
33 alumnos, como mínimo), ya que no se practican desdobles ni para los
especialistas de idiomas ni tampoco para los docentes que se acogen a este
proyecto CLIL. La mayoría de las veces es imposible el desarrollo de cualquier
dinámica de trabajo, ya que al número de alumnos hay que añadirle que los
mismos no saben ni entienden prácticamente el inglés.
El
profesorado que desea impartir esa pequeña parte de su asignatura en inglés ha
reclamado reiteradamente una formación específica y refuerzo de la competencia
comunicativa. La negativa de la Consejería
ha provocado que sean los propios docentes los que se pagan sus clases
particulares y todo el material necesario para sacar con voluntad y
voluntarismo el proyecto adelante y aún así con pocas garantías de éxito.
Se supone
que el proyecto CLIL conlleva la innovación. La realidad es que la preparación
didáctica y metodológica no existe. Se produce una sobrecarga laboral del
profesorado y ni tan siquiera hay posibilidades de horas de coordinación de los
docentes acogidos al proyecto. Entre otros motivos por el Plan de Sustituciones
impuesto este curso por la Consejería de educación, que elimina las horas de
formación, coordinación…, destinándolas a la cobertura de bajas de docentes del
propio centro.
En muchas
ocasiones -sobre todo en Primaria- las horas de este proyecto se destinan a
otro tipo de refuerzos educativos, que necesita el alumnado de los centros.
La
aplicación del proyecto CLIL en Canarias supone de hecho una medida
discriminatoria para el alumnado, tanto en relación a un centro, como en
relación a los distintos centros. Ni todo el alumnado de un mismo centro se
puede acoger al proyecto, ni hay continuidad, ni se generaliza a todos.
Dependerá del grupo que le toque un docente implicado en el proyecto, dependerá
de la materia optativa que se elija, dependerá del azar.
La
aplicación del mal llamado bilingüismo del Gobierno es una estafa más del
Gobierno de Canarias, a la cual hay que añadirle el abandono del aprendizaje
idiomático en todos los niveles de la educación pública y los recortes salvajes
en las Escuelas Oficiales de Idiomas dirigidos al progresivo desmantelamiento
de las mismas.
Por el
Secretariado Nacional del STEC-IC, Silvia Rodríguez Court