LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN ORQUESTA
UNA CAMPAÑA MEDIÁTICA PARA JUSTIFICAR SU CAÓTICA REFORMA DE LA FP.
El
proceso seguido por la Consejería de Educación para reconvertir la FP ha
adolecido, desde un principio, de un clima de diálogo y consenso con los colectivos
implicados en esta reforma: alumnado, familias, profesorado, ayuntamientos y
empresariado.
Desde
hace ya bastante tiempo, todos los sectores han coincidido en la necesidad de una
profunda reforma de la FP. Pero esta reforma, no se puede llevar a cabo unilateralmente ni, por supuesto, propiciando
la confrontación social. Sólo el consenso y la reflexión calmada deben
protagonizar esta reforma. Consenso y dialogo para que los alumnos y alumnas de
toda Canarias puedan tener acceso a una formación profesional de calidad y
adaptada a las demandas del mercado de trabajo. Pero ésta no ha sido la dinámica
de trabajo propiciada por la Consejería de Educación, quien ha preferido la
imposición al diálogo. Llegando incluso a recurrir a pseudo-negociaciones allí donde
la sociedad se ha movilizado con más fuerza o ha contado con herramientas
suficientes para forzar una marcha atrás en el asunto. Todo ello salpicado del habitual
clientelismo político y del “estate callado que ya te compensaré luego” al que
este gobierno nos tiene acostumbrados.
Las
pretensiones de eliminar tantos ciclos como sea posible para sustituirlos por los
Programas de Cualificación Profesional Inicial -correspondientes a la Enseñanza
Secundaria Obligatoria y no a la
Formación Profesional Específica- los cuales resultan mucho más baratos que los
Ciclos Formativos, los intentos de concentración en “centros de calidad” sin tener
en cuenta que esto no es posible en un territorio fragmentado como el nuestro
sin incurrir en una clara discriminación de gran parte del alumnado, la clara
apuesta por las modalidades no presenciales para reducir plantillas, y el no abrir
la matrícula en determinados ciclos hasta después de que el alumnado se había
decidido por otras opciones, han cercenado cualquier posibilidad de reforma pausada
y diseñada pensando, fundamentalmente, en lo mejor para el futuro de nuestros
jóvenes.
A
todo esto, hemos de añadir que el gobierno no ha llevado a cabo una campaña informativa,
dirigida al alumnado y las familias sobre la oferta de la FP, para la que el estado
español aportó 307.241,89 €. Ahora, en cambio, la consejera se permite
orquestar una nueva campaña de maquillaje en la que, a bombo y platillo,
anuncia la realización de esta campaña a posteriori, no sabemos en qué
condiciones, para qué ciclos y en qué lugares. Ahora ¿para qué? cuando los ciclos
más demandados por el alumnado no han sido autorizados. La idea parece clara,
rellenar a toda costa las plazas que han quedado vacantes del nuevo plan de FP
fruto de la política errática de este gobierno. Un plan diseñado sin consenso,
sin ningún tipo de negociación y, lo que es peor, sin que mediara un estudio
previo serio y profundo de la actual situación de la FP. No sabemos si esta
campaña “a conejo ido” servirá para que las plazas vacantes se cubran en
septiembre, pero lo que sí está claro es que los alumnos que no han podido
matricularse, durante el mes de julio, en aquello que más les gusta, van a
seguir sin poder hacerlo en septiembre porque la intención de esta consejera es
la de seguir “avante a toda máquina” con su desastroso plan.
Es también
inequívoco el engaño a la sociedad canaria cuando hay un compromiso de crear un
foro canario acerca de la FP, que sería el encargado de establecer una negociación en la que todos los sectores estarían
representados, compromiso adquirido por la consejera de educación en el Cabildo
de La Palma ante los directores de los centros de la isla, la presidenta del cabildo
y representantes sindicales y empresariales y ahora solamente parece contar con
el empresariado, con una absoluta falta de respeto hacia el resto de sectores,
realizando una rueda de prensa en la que utiliza los datos de manera interesada
para decir que más de 11000 plazas quedaron sin cubrir, cundo sabemos que la realidad es que muchos alumnos se
quedaron sin plaza. Dentro de esa cifra cuentan las plazas de ciclos semipresenciales que no se han podido cubrir porque los
rígidos requisitos de acceso establecidos por la propia consejería impiden que
la mayoría de los aspirantes se puedan matricular. Contarán también los grupos de
2º curso completos cuando, como todo el mundo sabe, no todos los alumnos de 1º
pasan a 2º. Igualmente, contarán las plazas que han quedado vacantes en los
ciclos que autorizaron el último día cuando los alumnos ya se habían
matriculado en otros y tantas otras “triqiñuelas”
para engordar esta cifra y disfrazar la realidad.
La realidad
es que no hay una apuesta clara por la educación pública canaria y que poco
importa que un alumno de cualquier población Canaria tenga que levantarse a las
seis de la mañana para poder acceder a una FP que necesitará en el futuro. Da
igual que luego los puestos de trabajo sean cubiertos por gente que viene de fuera
de nuestras islas simplemente porque tienen la formación adecuada y los de aquí
no han podido acceder a ella.
La
realidad, también, es que este gobierno prefiere invertir en policía y tele en
vez de educación. Lo más dramático es que con este proceder, el tiempo acabará
dándoles la razón porque todos los jóvenes que hoy se quedarán en la calle
porque no encuentran plaza en lo que les gustaría estudiar, serán los
marginados que habrá que entretener, con la tele, o controlar, con policía
dentro de unos años.
Canarias a
22 de julio de 2009.
Secretariado
Nacional del STEC-IC