CONTRA
CONTRA
Este 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres,
está marcado por la crisis provocada por el gran capital trasnacional que, como
siempre, pagarán los sectores más débiles de la sociedad.
INTERSINDICAL CANARIA ha
venido denunciando hasta la saciedad y con un pronunciamiento claro, que la
crisis han de pagarla quienes la han provocado, es decir, los ricos y los bancos.
No vamos a permitir que
quienes nos gobiernan sigan empeñados en salvar un sistema económico en franca
decadencia, a pesar de que la realidad pone de manifiesto de forma cotidiana su
ineficacia y su incapacidad para generar el nivel de bienestar imprescindible
para una vida humana digna. Y lo que es peor a costa del dinero público, de
todos y todas, con la consiguiente reducción de los servicios públicos de
calidad que la sociedad merece. Mucho menos vamos a permitir que una vez más
sean las mujeres las grandes castigadas por los efectos de esta crisis
capitalista.
En el segundo semestre del
año anterior, cuando ya era imposible negar
los efectos de la crisis, se insistía en que ésta afectaba más a los
hombres que a las mujeres sin mencionar que el mayor número de despidos estaba
vinculado a la mayor ocupación de los hombres y al hecho de que la construcción
sea un sector muy masculinizado. En estos momentos en general el sector
servicios en Canarias y, particularmente, el comercio y la hostelería, se
muestran altamente vulnerables, siendo las mujeres no sólo expulsadas de sus
puestos de trabajo, sino que aquéllas que lo conservan han de realizarlo en
condiciones de mayor precariedad aún si cabe.
Con la excusa de la crisis,
la insaciable voracidad de ganancia del empresariado impone condiciones de trabajo
cada vez más duras. Cuando el sueldo de las mujeres es la única fuente de
ingresos en los hogares, éstas se ven irremediablemente abocadas a soportar una
precariedad sin límites.
La incorporación de las
mujeres al trabajo retribuido no ha supuesto, ni siquiera cuando sus compañeros
están desempleados, que las mujeres puedan bajar la guardia en cuanto al
trabajo doméstico y reproductivo, ya que de forma cotidiana dedican casi 4
horas más que sus compañeros a estas tareas, por la aún vergonzante inhibición
de los hombres para asumir sus responsabilidades.
La ley de igualdad ha tenido
escaso éxito a la hora de remover los obstáculos existentes en la vida familiar
para que se pueda favorecer la vida laboral de las mujeres. Buena prueba de
ello es que casi el 95% de las
excedencias por cuidado de hijas e hijos las siguen solicitando las mujeres.
Los servicios públicos de
apoyo a las familias, en concreto los que tienen que ver con el cuidado de
las personas, siguen siendo la gran
asignatura pendiente de las políticas sociales que, no sólo no aumentan a la
par que las demandas, sino que se cierne sobre ellas la amenaza de la
privatización, con la correspondiente pérdida de calidad y riesgo de aumento de
precios. Nos referimos en especial a la atención infantil en el periodo 0-3
años y los servicios complementarios en las edades de escolarización
plena.
Por otra parte,
Especial mención merecen las
mujeres migrantes que representan el sector más vulnerable de la sociedad ya
que, si bien, en tiempos de bonanza económica ocupan empleos que la población
local no está dispuesta a realizar por
las pésimas condiciones económicas en que se produce, en épocas de crisis pasan
a ser empleos algo más deseados, siendo vistas como competidoras peligrosas.
Por otra parte, el trabajo al servicio de los hogares, que es una
importantísima fuente de ocupación, se reduce notablemente en tanto que es
donde las familias primero recortan el gasto, cuando las condiciones económicas
no son las deseadas.
La dificultad para acceder
al mercado de trabajo, la imposibilidad de llegar a puestos de poder y de toma
de decisiones, el empleo muy por debajo de su nivel formativo, la contratación
temporal y el empleo a tiempo parcial, el acoso en todas sus formas,
psicológico (2 de cada 3 personas que sufren acoso psicológico siguen siendo
mujeres), sexual y por razón de sexo, siguen apareciendo como la foto fija de
la realidad laboral de las mujeres.
Todo esto exige posicionarse
de forma contundente, apostando por un nuevo orden socia y económico, que
tienda a socavar los mismos cimientos del sistema transcapitalista
y patriarcal. Por ello GRITAMOS:
No al dinero
público para los bancos.
No al
abaratamiento de los despidos ni a los despidos no justificados.
No a la
precarización de las precarias.
No a la
feminización de la pobreza.
No al acoso
indiscriminado de las mujeres.
Por la
aplicación real de la ley de Igualdad Efectiva entre mujeres y hombres y de
Por la
corresponsabilidad y la conciliación de todas y de todos.
Por un
empleo de calidad y en igualdad de condiciones.
Por unos
servicios públicos gratuitos y de calidad.
SECRETARÍA
DE