EL
RACISMO INSTITUCIONAL, VERDADERA GUERRA
CONTRA
LOS Y LAS MIGRANTES TRABAJADORøS
En el caso de España, a pesar de todos los
acuerdos internacionales firmados por el Estado, se sigue vendiendo armas a
muchos países donde los niños son secuestrados para ir a la guerra y las niñas
utilizadas sexualmente por mandos militares y políticos. Ante toda esta
realidad, nos encontramos con el hecho de que, un país que se presume
democrático y garante de libertades, tiene entre su ciudadanía a personas de
primera, segunda, tercera y cuarta clase. Sin papeles o sans
culottes, el tiempo poco ha cambiado en la vida de
muchas personas que nacen y mueren en la crisis, en las guerras, en la
injusticia extrema. No sólo les privamos de sus riquezas naturales en los
países de origen, no sólo nos aprovechamos de su mano de obra barata para
importar productos más baratos, además luego les encerramos en recintos
vallados y vigilados, les torturamos con la amenaza y el miedo constante a ser
perseguidos y expulsados, les repatriamos a terceros países donde nada ni nadie
les espera; y todo esto con dinero público. La ciudadanía universal es un hecho
social. Y la categoría de ciudadano/a no debe estar vinculada a ninguna
adopción de nacionalidad. El dinero y el capital ya lo han conseguido hace
tiempo. Entra y sale cuando quiere y donde quiere con plena libertad para
operar. También los y las trabajadoras del mundo deben tener plenos derechos,
pues sin derechos no existes, no cuentas, no opinas, sólo produces. Estamos
aceptando una nueva categoría de esclavitud, la de quienes únicamente son
aceptados para trabajar, sin voz y sin voto.
El racismo institucional hacia los
migrantes pobres está fomentando el racismo social. No es una política contra
los bolivianos, peruanos, magrebíes, senegaleses…, es una política contra las
personas pobres de todos esos y otros tantos países, contra el colectivo de
trabajadores/as. Ante esta situación,
1º)
El fin inmediato de la persecución policial al inmigrante.
2º)
Fin de esta política de expulsión que sólo genera más miseria para los más
desprotegidos en esta sociedad. 3º) Permitir la reagrupación familiar, poniendo
los mecanismos necesarios para hacer de ésta un derecho y no un privilegio.
4º)
No criminalización de los inmigrantes por el simple hecho de serlo.
5º)
Plenos derechos, independiente de si se ha nacido o no en el Estado español.
6º)
Cierre inmediato de los CIE, verdaderos campos de
concentración de inmigrantes.
CNT Canarias