Por la reafirmación social contra el

Puerto de Granadilla

 

 

     Los sectores gubernamentales y económico-empresariales con intereses en la construcción del Puerto de Granadilla, muy al contrario de dar su brazo a torcer y renunciar al desatino que supone  la construcción del Puerto, acentúan y refuerzan su ofensiva con el objetivo de cimentar un proyecto a todas luces improductivo, innecesario y de alto coste social y medio-ambiental.

 

     En estos momentos, los círculos gubernamentales directamente dependientes del ejecutivo autonómico desarrollan fuertes presiones sobre el ámbito judicial y sobre determinados sectores sociales como el vecinal y principalmente el sindical para que callen o sean condescendientes con las obras del Puerto, paralizadas actualmente por el reciente auto del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

 

     Este hecho sin semejantes precedentes en la historia de la alicorta democracia de las Islas, obliga a los ciudadanos de bien a intensificar, más si cabe, la lucha para suspender definitivamente las obras del Puerto de Granadilla, optando alternativamente, por el fortalecimiento del Puerto de Santa Cruz que, ha visto descender en los dos últimos años hasta en un 40% sus actividades comerciales, provocando incluso un intento de Expediente de Regulación de Empleo, confirmando más aún si cabe que sus instalaciones, si se quiere, ampliadas, cubrirían suficientemente las actuales y futuras necesidades de la Isla. El tal contexto los puestos de trabajo a crear con el proyecto serán inapreciables.

 

     Dicho de forma más clara: el objetivo perseguido por los promotores del Puerto de Granadilla tiene un único carácter especulativo de beneficio directo para los constructores “tiburones” que comen en una misma mesa con los miembros del gobierno de Coalición Canaria y el Partido Popular, un festín financiero este que, solo en la primera fase de las obras, les posibilitará el acceder a un presupuesto cuantificado en 115 millones de euros de dinero público.

 

     El Puerto de Granadilla, si finalmente se construyese, se convertiría en unas instalaciones improductivas y que emularían a la soledad de una gigantesca lapida mortuoria de hormigón y asfalto por la carencia de operaciones comerciales en un Archipiélago ya sobrado de infraestructuras portuarias. Pero lo que también es importante: se pretende dilapidar una inversión multimillonaria que podría resolver por un largo periodo de tiempo las graves carencias que en Sanidad, Educación o vivienda, sufre hoy la Isla de Tenerife. 

 

      En su actual ofensiva de destrucción territorial de nuestras Islas ¿con qué hipócrita cara continuará Coalición Canaria responsabilizando a Madrid de los males de nuestra tierra, cuando con el tiempo ha asumido a la perfección el papel secularmente pernicioso desarrollado por el gobierno español para con Canarias?  ¿En qué se diferencia de los nacionalistas españoles del PP o del PSOE?

 

    Intersindical Canaria respalda activamente la manifestación que se celebrará en Santa Cruz de Tenerife el próximo sábado 14 para la suspensión definitiva de la obras del Puerto de Granadilla, haciendo un llamamiento a la población para la masiva asistencia a la misma.   

 

13 de marzo de 2008