Represión
Policial y estado de sitio en el desfile militar en
Desde
No era el
18 de julio de 1936 aunque lo pareciera. Al final los militares españoles
desfilaron por las calles de
La
represión fue manifiesta. De forma agresiva y con trato vejatorio, saltándose nuestros
derechos constitucionales, nos requisaron pancartas, banderas y demás bienes
personales sin razón alguna, a la voz de “aquí la constitución soy yo”.
Materiales que, por otra parte, se negaron a devolver o a levantar acta para
poder ser recuperados. Además, sufrimos comentarios racistas de los agentes de
Así que,
bien protegidos por la gran amenaza que representábamos un grupo de personas
pacíficas y antimilitaristas, al final se hizo. Con el dinero de todos y de
todas se fletaron las guaguas de mayores de los barrios, se pagó el despliegue
policial y se sufragó todo el entramado necesario para montar esta parafernalia
caduca y trasnochada, por un Ayuntamiento endeudado que recorta cada día más
las ayudas y los derechos sociales. No podemos entender como en municipio con
más del 30 % de paro (más de 5.000 paradas) se malgasta nuestros recursos en
actos militaristas y españolistas por los caprichos del concejal de Bienestar
Social, Vicente Pacheco, el cual ha demostrado que el único bienestar social que
él gestiona es el suyo.
El gasto militar por día es de casi 50
millones de euros y supone 395 euros por
habitante.
Ningún
ejército defiende la paz. La economía de la guerra hace posible que el negocio
de la venta de armas siga funcionando y que la deuda de los países (sobre
todo en los más empobrecidos) siga en
aumento, lo que genera una reducción drástica del gasto social.
Ante este
panorama, nuestra oposición al gasto público para actos militares seguirá
siendo contundente y seguiremos movilizándonos para frenar esta nefasta
política municipal que fomenta los valores del odio y la guerra, frente a los
valores de la comunidad y la paz.
La Orotava a 3 de octubre de 2010