Comunicado
de las trabajadoras y trabajadores de El Museo Canario
Los trabajadores de El Museo Canario
informan:
Aprobados los
presupuestos de las instituciones públicas canarias para 2010, casi todas las
entidades culturales han visto drásticamente recortadas sus respectivas
asignaciones. Ante esta situación, los trabajadores de El Museo Canario
queremos expresar nuestra repulsa contundente a un reparto presupuestario que
nos parece irracionalmente injusto, socialmente irresponsable y
estratégicamente ineficaz, pues somos conscientes de la situación en la que
queda nuestra industria cultural tras el recorte de los presupuestos destinados
a cualquier actividad relacionada con la cultura. La actual crisis económica,
en la que se escudan los responsables políticos para justificar esta extraña
forma de distribuir el dinero público, viene acompañada de otra crisis cultural
cuyas consecuencias son mucho más graves, porque el desprecio de la cultura que
demuestran los gestores políticos fomenta el progresivo desinterés de sectores
cada vez más amplios de la sociedad por su propio desarrollo cívico e
intelectual.
En el caso de El Museo
Canario, con unas asignaciones presupuestarias que ya eran míseras y que no se
habían actualizado desde 1998, los recortes acumulados en los dos últimos
ejercicios nos conducen a una situación insostenible, de tal manera que la
empresa ya ha planteado como la única salida posible la apertura de un
expediente de regulación de empleo que afectará a la mayor parte de su
plantilla de profesionales. Además, en caso de prolongarse esta coyuntura
podría producirse la pérdida o el deterioro irreparable de una buena parte del
patrimonio que configura nuestra propia identidad histórica.
Hace un año las
puertas de El Museo Canario estuvieron a punto de cerrar por los recortes de
2009, pero no parece que en las corporaciones se valorara correctamente la
importancia de este hecho puesto que en los presupuestos para 2010 se han
aprobado nuevas e importantes reducciones. Esto ha de suponer, además del perjuicio
laboral para los trabajadores, la clausura de la mayor parte de los servicios
públicos de esta institución cultural, y previsiblemente, si nuestros
representantes políticos no rectifican, el fin de su presencia en la sociedad.
Para paliar esta situación, los empleados nos mostramos dispuestos a negociar
la reducción temporal de plantilla que se nos ha propuesto, pero al mismo
tiempo, más allá de nuestra situación personal y familiar, queremos expresar
nuestro malestar por la consecuente eliminación de servicios a la sociedad y
transmitir nuestra preocupación por la posible repetición del problema en años
sucesivos.
Los empleados no
entendemos el anunciado ERE como un conflicto entre la institución y los
trabajadores, pues somos conscientes de que el problema, meramente económico,
viene inducido desde unas corporaciones públicas que, a nuestro entender, no
han sabido asumir sus propias responsabilidades en materia de cultura y
patrimonio. En estas circunstancias, aunque fuera posible una gestión aún más
exquisita, no se habría podido, administrando unos presupuestos insuficientes,
evitar el declive.
Con una decisión que
ahoga económicamente a El Museo Canario, las corporaciones están creando además
una curiosa paradoja, pues las mismas entidades que inducen la quiebra
definitiva de la institución están financiando las obras de ampliación que se
llevan a cabo en su sede de Vegueta, las cuales
tienen por objetivo la creación de un espacio acorde con las necesidades de
conservación, investigación y divulgación que un centro de estas
características necesita y una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria merece.
El Museo Canario, con
vocación natural de servicio público, ha venido supliendo durante ciento
treinta años una carencia de los organismos oficiales, custodiando y poniendo a
disposición de toda la sociedad, de manera totalmente desinteresada, la mejor
colección arqueológica de Gran Canaria y la más importante biblioteca
patrimonial del archipiélago, siendo también un referente ineludible del
turismo insular.
Por todo ello, los
trabajadores de El Museo Canario reclamamos un compromiso cabal que implique al
Gobierno de Canarias, al Cabildo de Gran Canaria y al Ayuntamiento de Las
Palmas de Gran Canaria. Un compromiso que, además de corregir los respectivos
recortes presupuestarios de 2010, evite que esta situación pueda repetirse o
incluso empeorar en futuros ejercicios.