Huelga general (I):

unos presupuestos canarios desequilibrados

 

El Consejo de Gobierno aprobó unas cuentas próximas a los 7.500 millones de euros,  aproximadamente unos 14 millones más que el presupuesto del presente ejercicio.

 

Los presupuestos presentan una vez más recortes significativos o presupuestos insuficientes en sectores estratégicos para la sociedad canaria, como son la educación, la sanidad y la investigación.

 

Esta política no es nueva ni siquiera achacable a la agudización de la crisis crónica que desde la colonización española sufre Canarias, pues en el año 2008, con unos presupuestos aprobados en 2007, aún en pleno apogeo económico, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) de Canarias superaba ampliamente los 43.000 millones de euros,  este gobierno dedicaba a la sanidad un exiguo 6,4 por ciento, a la educación un ridículo 3,9 por ciento y a la investigación un irrisorio 0,65 por ciento, lo que hace un total para este capítulo de menos del 11 por ciento cuando debería suponer un mínimo del 25 por ciento del PIB.

 

Obviamente el estado sanitario de la población es lamentable: el 46.4 por ciento de personas mayores de 60 años con problemas de obesidad, debida sobre todo a la mala alimentación por falta de recursos y a la escasa cultura nutritiva (sale más barata la comida basura: el Mac-caca y la Caca-Cola), a la que se asocian las enfermedades crónicas (diabetes, colesterolemia, trigliceridemia, hipertensión, problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, cáncer, etc.), enfermedades crónicas que desgraciadamente lideramos en todos los estudios realizados (la diabetes afecta a más de dos cientos mil ciudadanos). Esto se traduce en que en el año 2007, último año publicado, según el Instituto Canario de Estadística, las personas fallecidas ascendieron a la escandalosa cifra de 13142, sin incluir el registro civil de Fuerteventura.

 

Un paciente canario está ingresado entre 15 y 20 días frente a los 7 del Estado español. Un canario espera una media de 293 días para acceder a los servicios hospitalarios, mientras que en España esa media está en 83 días. En cuanto al déficit de profesionales, Canarias está un 15 por debajo de la media del Estado español.

 

Las retribuciones del profesional sanitario del sector público son bajas con relación al grado de exigencia, a la responsabilidad a la que están sujetos, a la duración de la jornada laboral, al periodo de aprendizaje y en comparación con los salarios de los profesionales sanitarios de otros países, resultando igualmente poco incentivador para los profesionales el actual régimen retributivo.

 

Aviso a navegantes

 

 Ante esta situación ha causado una sorpresa mayúscula la disminución del presupuesto sanitario en más de 72 millones de euros y que sumados a los más de 31 millones en que ha disminuido el presupuesto para educación hacen un total de 104 millones, exactamente los mismos que según el parlamentario del PP Miguel Cabrera Pérez-Camacho le puede suponer al gobierno la indemnización por el caso Tebeto, incluyendo los intereses, según enlace adjunto[1].

 

La reacción sindical no se ha hecho esperar y ya han convocado huelga general para el 18 de diciembre de 2009, que apoyamos sin fisuras, pues en absoluto es un problema de funcionarios, es un problema de salud pública que afecta al personal sanitario, a los pacientes y, por supuesto a todos los contribuyentes en general, problema extrapolable a otros sectores y sin tener en cuenta que cerca del 30 por ciento de la población activa no puede ponerse en huelga al estar desempleada.

 

Sin embargo es de hacer notar que el hecho de que se incluyan esos 72 millones de euros en el presupuesto para 2010 apenas varía el porcentaje total de la inversión sanitaria. Podemos ilustrarlo con un ejemplo a título pedagógico. Dado que aún no disponemos del PIB correspondiente al ejercicio 2009 y menos aún el del 2010, utilizaremos en el ejemplo el del 2008 que ascendió a más de 43.000 millones de euros, habiéndose destinado para la sanidad 2.781 millones de euros, lo que supuso el 6.4 por ciento del PIB. Si a esta cantidad le sumamos los 72 millones susodichos el porcentaje aumenta en una décima, hasta el 6.5 por ciento.

 

En el gráfico adjunto se incluye el gasto sanitario, como porcentaje del PIB, correspondiente al año 2007 de diferentes países, según la OECD (Organization for Economic and Development. 

 

Los datos de Canarias (en naranja en el gráfico) corresponden al año 2008, último publicado. En ese año Canarias dedicó a la sanidad el 6.4 por ciento del PIB. De los 32 países analizados sólo Polonia (6.4 %) invierte tan poco como Canarias en sanidad. Austria y Canadá (10.1 %), Bélgica (10.2 %), Alemania ((10.4 %), Francia (11.0 %) y EEUU (16.0 %) son los que más invierten en sanidad.

 

El Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario propone que el gasto en sanidad se incremente hasta el 14 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), llevando a cabo una política sanitaria moderna y progresista, junto con los países que más invierten en el prioritario sector de la sanidad.

 

[1]incluyendo los intereses