Estamos en el año de nuestra independencia

 

[…]Al ejército español siempre lo hemos elogiado. De esta institución destacamos dos méritos incuestionables. El primero, la disciplina. Con disciplina, los militares españoles han podido aguantar las embestidas socialistas contra unas Fuerzas Armadas que en estos momentos no son sólo de España sino también de Europa. El segundo mérito, no menos importante que el primero, es la abnegación; su sacrificio.

Aprovechamos el momento para decir que si el Ejército dejó la base de Hoya Fría en beneficio de la ciudad de Santa Cruz, lo cual es digno de resaltar, ahora quiere ocupar un terreno fértil en Los Rodeos. Se trata de tierras de labor para el cultivo y la ganadería en lo que fue en su día el granero de Tenerife, y que desapareció en gran parte, lamentablemente, cuando se construyó el primer aeropuerto de la Isla. En Tenerife no hay demasiados secarrales. No es el caso de Las Palmas, donde la aridez cunde por todo el territorio, salvo los pinos ralos que rodean al Roque Nublo. Sin embargo, en el sur de Tenerife existen algunos páramos, poco útiles para la agricultura, que podrían ser utilizados por el Ejército para sus nuevas instalaciones. Tiene razón el presidente de la Asociación de Ganaderos de Tenerife, Pedro Molina, cuando se opone a la ocupación de más terrenos en Los Rodeos. Nosotros decimos que el Ejército debería reconsiderar su decisión y, al mismo tiempo, reintegrar a sus usos primitivos incluso el suelo utilizado actualmente con fines militares.

Por otra parte, no sabemos cuánto tiempo más ha de permanecer el Ejército español en Canarias, pues pronto habremos alcanzado la independencia de la Metrópoli. Cuando Canarias sea una nación tendrá o no su propio Ejército. Lo más probable es que no lo posea, como ocurre con países como Costa Rica, que abolió sus Fuerzas Armadas el 1 de diciembre de 1948 -motivo por el cual tuvo un gran reconocimiento mundial- o Andorra. En realidad, Canarias no necesita un Ejército para defender su territorio, pues una vez constituido este Archipiélago en un país soberano estará bajo el manto protector de la OUA, la UE y la ONU. Además, ¿qué puede hacer España para defendernos ante la potencia militar de Marruecos? Las fuerzas magrebíes pueden llegar a nuestras Islas en cuestión de minutos. Por si fuera poco, Marruecos cuenta con el apoyo de Estados Unidos para invadirnos cuando decida tomar posesión de un territorio que de momento, y debido a la terquedad española de mantenernos en nuestra ignominiosa situación colonial, está en su zona económica exclusiva. Sobre Canarias, nos duele decirlo pero es la verdad, se cierne otra Marcha Verde; en este caso, una marcha azul como la han denominado algunos comentaristas. Un movimiento impredecible en el tiempo pero que ocurrirá más pronto que tarde si no logramos nuestra independencia, como decimos, cuanto antes. Frente a las pretensiones marroquíes no hay defensa posible, salvo la de ser un país libre con bandera y asiento propios en los foros internacionales.

Durante los últimos días se ha hablado bastante del proceso de regionalización que está realizando el rey Mohamed VI en su país. El monarca alauita ha incorporado a personas inteligentes a su Gobierno. Gente que dista mucho de ser los chisgarabís que forman el Ejecutivo de Zapatero. Aunque se pongan levitas en los actos oficiales de gala, y pantalones las féminas, siguen siendo unos inútiles políticos. Este proceso de regionalización de Marruecos está siendo silenciado por las agencias de noticias al servicio de la Metrópoli. A España no le interesa que se sepa lo que está ocurriendo para no crear alarma. Una actitud temeraria, casi diríamos que suicida, para el futuro de Canarias. Rabat no ha renunciado a sus mapas, y debemos recordar que nuestro Archipiélago está dibujado con el mismo color que el resto de territorio de ese país.

La libertad de Canarias, esa libertad que el Gobierno español está obligado a devolvernos antes de que concluya este año, no sólo alejaría el inminente peligro de anexión marroquí. También nos permitiría salir de la crisis económica mucho más rápido que España, pues nuestros recursos son inmensos. Para beneficiarnos de nuestras riquezas tanto presentes como potenciales hemos de administrarlas nosotros mismos. No con la podredumbre política actual, que es pura chatarra, sino con nuevos políticos y una nueva política. La corrupción que padecemos está acabando con el bienestar del que disfrutábamos antaño. Canarias, colonizada por España, está a la cabeza del paro español, y España, a su vez, encabeza el paro europeo. Hoy, por culpa del sometimiento colonial a la Península, hay hambre en las Islas. Se habla de banco de alimentos como eufemismo para disfrazar la vergonzosa existencia de los comedores sociales destinados a hambrientos. El hambre ha vuelto a las Islas por culpa de los socialistas de la Metrópoli y de los políticos podridos de otros partidos.[…]

Este año 2010 tiene que acabar con el proceso de independencia ya en marcha. Al menos deben estar establecidas, antes del 31 de diciembre, las bases para el traspaso de poderes de España a Canarias. En caso contrario, el pueblo saldrá a la calle. De forma pacífica, pero saldrá a la calle y habrá desobediencia y boicot a las disposiciones de Madrid. Sin embargo, con la independencia lo tendremos todo: nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestro bienestar y la facultad de relacionarnos con las naciones del mundo que consideremos más oportuno en cada momento y, por supuesto, con España. Podremos volar solos. No como pajarillos temerosos de las rapaces, sino como águilas. Debemos despertar de una anestesia que ya dura mucho y perder el miedo. Nuestra lengua seguirá siendo la española y la inglesa, que es la universal. Y nuestra moneda seguirá siendo el euro, que hoy en día está más cotizada que el dólar. En definitiva, estamos en el año de nuestra libertad. No le tengamos miedo a ser independientes, dignos y libres.

Extracto Editorial del periódico El Día, 10-01-2010