Don Juan de
Borbón y la independencia de Canarias
Alfonso
Soriano Benítez de Lugo
En estos días hemos leído en algún medio de
comunicación que, durante la Segunda Guerra Mundial, el general García Escámez, siendo capitán general de Canarias, intentó la
creación de un Estado independiente canario, presidido por ¡don Juan de
Borbón!, citando los comentarios del generalísimo Franco a su primo el teniente
general, Francisco Franco Salgado-Araujo (Mis conversaciones privadas con
Franco, 1976). Me parece legítimo propugnar la independencia de Canarias,
aunque se trate de una utopía muy lejos de la realidad y, por supuesto, de mis
convicciones, pero lo que me parece impresentable es tergiversar la historia o
manipularla disparatadamente.
La verdad histórica es bien conocida. La han comentado muchas personas: Pedro Saínz Rodríguez, Luis María Anson, Joaquín Satrústegui, José María Gil Robles, Eugenio Vegas Latapié, Víctor Salmador, Ricardo
de la Cierva y un largo etcétera. En 1942, en plena guerra mundial, Pedro Sainz
Rodríguez entra en contacto con la Embajada británica en Madrid. Habla primero
con el embajador, Samuel Hoare, y luego de forma
secreta y continua con Arthur Yencken. Su plan es
bien sencillo. Si España entra en guerra a favor de Hitler, la escuadra inglesa
ocuparía las Islas Canarias y se establecería aquí un gobierno español de
resistencia, paralelo al de Charles de Gaulle en Londres, con don Juan como Rey
de España. Según Satrústegui, que conoce la
operación, los generales Kindelán, Aranda, García Escámez
y otros están en la conspiración. Es una operación comprometida que Gran
Bretaña consideró seriamente.
Franco ordena una investigación y comprueba que todo es verdad. En aquellos momentos,
Franco cree que Alemania va a ganar la guerra, al contrario que don Juan de
Borbón, que es anglófilo, aunque solo sea por ser su madre inglesa; pero, como
dice Anson, si la evidencia no se confirma el plan de Sainz Rodríguez
terminaría con el poder de Franco. La reacción del generalísimo es fulminante.
Ordena deportar a Sainz Rodríguez a la isla de Fuerteventura, toma las mismas
medidas contra Eugenio Vegas y cambia de destino a varios generales
conspiradores. Sainz Rodríguez se fuga a Portugal y Vegas Latapié
a Lausana (Suiza), donde residía don Juan de Borbón.
Saínz Rodríguez escribe en Testimonio y recuerdos que
“durante este período [1942] continué desde Portugal mis gestiones con los
ingleses para la tarea que ya queda expuesta, que era la formación de una junta
monárquica que se situaría en Canarias en el caso de una invasión alemana de la
Península, para constituir en las Islas un gobierno defensor de la
independencia de España”. Y concluye manifestando que desde Lisboa mantuvo el
contacto con los que iban a componer la junta “y he de decir que Inglaterra
tomaba tan en serio esta gestión que, cuando el desembarco americano a África,
tuve a mi disposición en el Tajo un barco de guerra inglés que me trasladaría a
Canarias.”. El embajador británico, Samuel Hoare, se
desplazó en más de una ocasión a Lisboa, según Ricardo de la Cierva, para
deliberar con Sainz Rodríguez, y Yencken acude
periódicamente, con conocimiento del embajador británico en Portugal, Ronald
Campbell.
El primo de Franco cuenta lo que le dijo Franco de la siguiente manera: “Cuando
se hablaba de que los alemanes iban a invadir España en la última guerra
europea, el entonces capitán general de Canarias, el fallecido teniente general
García Escámez, se había puesto de acuerdo con los
elementos monárquicos de Estoril para hacerse
independiente del gobierno español [que no es lo mismo que de España]
proclamando la monarquía de don Juan en las Islas”, lo que viene a confirmar la
versión de los historiadores más solventes. Como está muy claro, se trata de
restablecer la monarquía de España en Canarias, con un gobierno español frente
al de Francisco Franco, para, desde Canarias y con la ayuda de los aliados,
restablecer la monarquía una vez derrotado Hitler. Pero sacar la conclusión de
que lo se pretendía era la creación de un Estado independiente canario, bajo la
presidencia de ¡don Juan de Borbón!, roza el esperpento y la ignorancia más
supina.
* Concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de
Santa Cruz de Tenerife
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