El origen del GAL, guerra sucia y crimen de Estado

 

de Antonio Rubio Campaña y Manuel Cerdán Alenda *

 

A la larguísima literatura hasta el momento actual aparecida en torno a los GAL se deben sumar dos recientes libros más, el de Antonio Rubio, Manuel Cerdán, “El origen de los GAL. Guerra sucia y crimen de estado”, Madrid, Temas de Hoy, 1997, y el escrito por Eliseo Bayo, con el título GAL: el punto final”, Barcelona, Plaza y Janés, 1997.

 

El impacto de los GAL sobre la vida pública española ha sido tan espectacular y las consecuencias que pueden derivar de él cuando se sustancien las responsabilidades judiciales van a ser tan profundas, que no resulta extraño que en el momento presente sigan apareciendo li­bros acerca de esa muestra de guerra sucia en contra del terrorismo. Ni siquiera puede decirse de los dos que acaban de aparecer que constituyan el punto final de la investigación periodística llevada a efecto con enormes dificultades. Libros de combate, despertarán el interés por la cuestión que abordan aunque el lector no pueda suscribir cuanto en sus páginas se dice.

 

Cerdán y Rubio han sido dos de los periodistas más involucrados en la investigación de los GAL. Su último libro, en realidad, no contiene ninguna revelación espectacular aunque transcriben en apéndice algunos documentos hasta ahora imperfectamente conocidos. La tesis que parece palpitar en el conjunto del libro es la de que hubo una decisión gubernamental directa que desencadenó la “guerra sucia” desde muy diversas instancias burocráticas de la Seguridad del Estado. La interpretación a veces peca de una visión excesivamente conspiratorial que introduce afirmaciones muy discutibles incluso sobre cuestiones que están lejanas al centro mismo de la Historia de los GAL (como, por ejemplo, el asesinato de Carrero o la existencia de tramas negras de carácter parapolicial desde el comienzo de la transición). El texto resulta un tanto desordenado pero tiene, al mismo tiempo, la ventaja de permitir hacer dos constataciones acerca de las dificultades experimentadas por los investigadores periodísticos para conseguir averiguar la realidad. Llama la atención que el empleo de los medios de “guerra sucia” por parte de la guardia civil fuera denunciado hace más de diez años por vez primera cuando sólo muy recientemente han podido encontrarse indicios de responsabilidades concretas. Por otro lado también merece la pena tomar nota de la pluralidad de fuentes que les permitió a los periodistas llegar al conocimiento de la verdad. La sensación predominante es que fue tal la conciencia de impunidad que el número de personas involucradas en prác­ticas ilegales y poten­ciales testigos resultó eleva­dísimo.

 

En cuanto al libro de Eliseo Bayo tiene como rasgo muy peculiar el de constituir la primera defensa que se hace de una parte de los procesados. En él se transcriben extensas citas de Vera, Galindo y el abogado Argote, cuyos intereses aparecen de esta manera sindicados, mientras que se adivina también una absoluta coincidencia con los de Barrionuevo. Los adversarios de este gru­po de implicados son, por un lado, los primeros responsables de la seguridad del Estado en la etapa socialista, procedentes del socialismo vasco (Sancristóbal y García Damborenea) sobre cuyas espaldas se deja recaer la responsabilidad prácticamente total en el empleo de los métodos de “guerra sucia ”. Mayores pullas, sin embargo, se dirigen en contra de Garzón, que aparece extrañamente involucrado con Roldán, y de Belloch, a quien se reprocha haber mantenido en un momento una actitud de persecución judicial de las fuerzas de seguridad para luego acusarle de comprar testigos en contra de los anteriores gestores del Ministerio del Interior.

 

La interpretación de Bayo parte de magnificar las dificultades con las que se encontraron los socialistas en el momento de su llegada al poder desde el punto de vista del terrorismo. Ni los métodos de guerra sucia  fueron nuevos ni los gobiernos anteriores habían desarrollado una política capaz de concluir con ETA. En realidad Bayo (y las personas que cita como protagonistas de su libro) no prueba en absoluto que el terrorismo estuviera a punto de dar sus últimas boqueadas cuando Vera abandonó el Ministerio del Interior. Las informaciones que proporciona sobre la neogiación con ETA o sobre las gestiones con Francia más bien hacen pensar que Vera ha sido en exceso petulante a la hora de describir su propio papel en la lucha antiterrorista. Y, además, se trasluce también en su actitud de fondo un elevadísimo grado de condescendencia respecto de lo realizado por otros o por los propios responsables superiores de la política antiterrorista más allá de la legalidad. Dar por supuesto que el GAL fue obra de “escalones intermedios” y que concluyó en 1986 por obra de Barrionuevo y Vera es inaceptable porque hubieran podido concluir con esa guerra sucia antes, hicieron todo lo posible por evitar cualquier investigación luego y la utilización de los fondos reservados para callar bocas peligrosas revela una indudable complicidad en los peores aspectos del asunto.

 

De este modo el libro de Bayo resulta, en la práctica, más acusador que exculpador de sus protagonistas principales. Hubiera un plan global o no, lo cierto es que en la etapa inicial del gobierno socialista hubo, al menos, una amplísima permisividad respecto de esa guerra sucia emprendida desde instancias muy diferentes. Si este fenómeno no tuvo su origen en este momento nunca fue tan protegido desde las alturas ministeriales como entonces ni hubo una actitud tan sistemática en ponerle barreras a la Justicia como desde la segunda mitad de la década de los ochenta. Para el autor de estas líneas resulta obvio que de eso debieran derivar responsabilidades políticas al margen de las que sustancien los tribunales. Y lo es también que, merezcan las crí­ticas que les puedan corresponder, Garzón y Belloch están a una distancia abis­mal de los protagonistas del GAL.

 

* De los periodistas Antonio Rubio Campaña y Manuel Cerdán Alenda, especializados en servicios secretos, narcotráfico y terrorismo de Estado, (Colección Grandes Temas, Ediciones Temas de Hoy, S. A)