Los primeros canarios eran bereberes
Un
nuevo estudio genético afirma que la aportación europea a la población isleña
vino de varones que se unían a mujeres africanas.
ACN
Un estudio genético elaborado por un
equipo de investigadores españoles y portugueses ha venido a confirmar la
teoría del origen bereber de los primeros pobladores
canarios. Sin embargo, los resultados también arrojan nuevas conclusiones, como
el hecho de que la aportación europea a la población canaria actual procede,
fundamentalmente, de los varones, mientras que en los linajes maternos hay una
mayor presencia del origen norteafricano, lo que indica un alto grado de
uniones entre hombres europeos y mujeres guanches.
El estudio, elaborado por investigadores
de la Universidad de La Laguna (ULL), del Instituto
de Patología e Inmunología Molecular de la Universidad de Porto (Portugal) y del
Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela,
realiza un análisis genético molecular del cromosoma Y, transmitido sólo por
los varones y presente en los restos dentales humanos de la población aborigen
canaria, para determinar su origen y su pervivencia en la población actual.
Hasta ahora sólo se había estudiado el ADN mitocondrial, que refleja la
evolución de los linajes maternos.
"Mientras los linajes maternos
aborígenes han sobrevivido con un ligero descenso, los paternos han disminuido
progresivamente, siendo reemplazados por linajes europeos", asegura Rosa Fregel, autora principal del estudio, publicado
recientemente en BMC Evolutionary
Biology, e investigadora del Departamento de Genética
de la ULL.
Los expertos también han analizado una
muestra histórica de la iglesia de La Concepción (Tenerife) datada en los
siglos XVII y XVIII. Con
esos datos, han establecido el impacto de la colonización europea y del tráfico
de esclavos de origen africano, y han determinado la evolución de los linajes
paternos en los aborígenes canarios desde la época prehispánica hasta la
actualidad.
Aunque ahora la aportación europea es
mayoritaria, los científicos afirman que las aportaciones norteafricanas y
subsaharianas fueron mayores en los siglos XVII y XVIII. La explicación de la diferencia entre los linajes de
hombres y mujeres canarios surge a raíz de las diversas aportaciones de las
poblaciones parentales, y sobre todo por la
colonización europea.
Durante este periodo, las uniones entre
hombres y mujeres se producían más entre hombres ibéricos y mujeres aborígenes,
"debido a la mejor posición social de los primeros comparados con los
varones aborígenes", aclara Fregel. A esto se
añade la mayor mortalidad sufrida por los varones canarios prehispánicos, que
fueron desplazados y discriminados por los conquistadores. "No sólo en la
Conquista de la Corona de Castilla en el siglo XV,
sino tras ella", asegura la científica.
En el caso de los linajes subsaharianos,
ambos sexos fueron discriminados por igual, "y tanto los linajes maternos
como los paternos han disminuido hasta la actualidad", añade la
investigadora.
Un estudio previo del cromosoma Y en la
población canaria actual demostró el impacto de la colonización europea sobre
la población masculina canaria. "Al estimar la proporción de linajes
europeos presentes en la actual población canaria, se encontró que representan
más del 90 por ciento", señala Fregel. Sin
embargo, los estudios del ADN mitocondrial en la población actual demostró una
notable pervivencia de linajes aborígenes, donde la aportación europea es de
entre un 36 y un 62 por ciento.
La contribución ibérica y europea al
patrimonio genético masculino de Canarias aumentó desde el 63 por ciento
durante los siglos XVII y XVIII
hasta el 83 por ciento en la actualidad. Paralelamente, los genes de aborígenes
varones disminuyeron del 31 por ciento al 17 por ciento, y los de los
subsaharianos, del 6 al 1 por ciento.
En cuanto a las mujeres, la aportación
europea es más constante, ya que ha pasado del 48 al 55 por ciento y la
aborigen del 40 al 42 por ciento. Sólo se muestra un descenso en la aportación
genética de las subsaharianas del 12 al 3 por ciento en los últimos tres siglos.