ARÍSTIDES MORENO CANTANTE
"Faltan gestores que conozcan cómo funciona el mundo de la
cultura"
JORGE DÁVILA, [El Día]
S/C de Tfe.
Debajo de su coraza algo estrafalaria "late" el buen corazón
de un joven de 37 años que acumula más de una década y media sobre los
escenarios. El grancanario Arístides Moreno (1972) siempre ha hecho lo que le
dio la gana a la hora de componer sus canciones. Extremadamente crítico con los
problemas que maduran en este archipiélago, el cantautor galdense ha llenado de
sátira los cuatro CD que ha puesto a la venta. En el concierto que ofreció
anoche en La Orotava presentó los temas de su último disco.
¿Además de estos
conciertos, en qué otras cosas anda metido?
Sigo promocionando los
temas de "Economía Sumergida" y preparando un espectáculo en
solitario (en marzo o abril) en el que interpretaré canciones de otros discos y
que pienso llamar "2010: la odisea bien despacio".
¿Los años han ido
cambiando su relación con la música?
Yo utilizo la música
como terapia. Sé que hay una parte comercial que funciona bien y otra más
creativa, que vende menos, pero con la que me siento cómodo. Intento buscar un
equilibrio entre estas dos facetas. Mi música no se entiende sin diversión y
mi vida no sería igual sin mis canciones.
¿Se arrepiente de
algo de su perfil como músico?
De nada... Incluso,
creo que ahora es cuando podría retomar antiguas canciones para transformarlas
un poco y volver a entregárselas a mi público. Cada cosa tiene su tiempo y
nunca hay que lamentar algo que ya no tiene solución.
¿Qué porcentaje de
humor y de música hay en su producción?
Al cincuenta por ciento
(se ríe). El humor es una parte importante de mi existencia y si no estuviera
presente en todo lo que hago, creo que dejaría de hacerlo. El humor acer-ca a
las personas y es un elemento imprescindible para la reflexión.
¿Desde un escenario
le queda tiempo para poder psicoanalizar a su público?
Ja, ja, ja... ¡Qué
bueno! Yo lo hago tanto arriba como abajo del escenario. Me gusta ver las
reacciones de las personas cuando escuchan mis canciones. Soy como un analista
social que transmite y recibe energía. Hay varios tipos de seguidores: los más
fieles son los que te preguntan por una letra de cualquier disco. Luego están
los seguidores que sólo son televisivos, los que van a verte porque sales por
la tele y no saben ni qué canciones cantas. Por último, están los
despistados. Éstos, simplemente, están confundidos. Son los que se acercan a
ti y te dicen: ¿Tú eres el del "higo pico"? También existe un híbrido
donde estarían los que han oído algún tema y puede que hasta me hayan visto
en televisión. Me agrada que la gente joven venga a mis conciertos porque eso
significa que no estoy tan perdido. También es verdad que he sido yo el que ha
tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y no los más jóvenes a mí.
¿Cuando se metió
en esta aventura hace catorce años esperaba llegar tan lejos?
Era mucho más
ambicioso. No es que haya perdido la ambición, pero vivir tanto tiempo de la música
no es fácil. Mi crisis no empezó hace dos días porque yo llevo en crisis, por
lo menos, diez años (ironiza). Mi música no está pensada para ganar dinero.
No sé explicar cómo, pero sirve para explicar un mensaje y una filosofía de
vida.
¿La Península es
una asignatura pendiente o, por lo menos, le gustaría que su música tuviera un
mayor protagonismo?
A la Península voy
cuando me lo puedo permitir y habitualmente me piden que vuelva, pero mi economía
es la que es y no siempre hay posibilidades de arriesgar. No me quejo del nivel
de popularidad que tiene mi música en la Península o en América porque la red
(Facebook) me devuelve el cariño de las personas que saben de la existencia de
Arístides Moreno.
¿Con qué se queda
de todo lo que le ha dado la música?
Jo... Ésa es una
pregunta complicada de responder, pero si continuo metido en este mundo es por
toda la energía que mueve. No sé. Sigo disfrutando con el intercambio de
emociones que se establece entre un escenario y el público que me escucha. Es
como si te cogieras un "pelotazo", pero gratis y donde no hay
sustancias estupefacientes. El día que no me lo pase bien y vea que la gente no
se divierte con mis canciones supongo que habrá llegado el momento de decir adiós.
¿Muchas
decepciones?
La música no me ha
decepcionado jamás, las posibles decepciones me las llevé yo con algunas cosas
que me he encontrado en la música.
¿Los canarios han
aprendido a liberarse de ese complejo de inferioridad que tanto daño les creó
en el pasado?
El complejo de
inferioridad es muy difícil que desaparezca, y no hablo sólo desde el punto de
vista musical, porque en nuestra historia se han arraigado un montón de
comportamientos que son habituales en las colonias. Personalmente, yo no tengo
este trauma porque cuando tienes la posibilidad de conocer mundo te das cuenta
de que existen problemáticas idénticas o parecidas a las de los canarios. A
veces, nos miramos más de la cuenta el ombligo y nos creemos más de lo que
somos. Ninguno de los extremos es bueno, únicamente hay que ir en busca de las
cosas que quieres conseguir.
¿Es fácil crear en
un periodo de crisis?
¿Qué crisis? No sé dónde
está tanta crisis viendo cómo están los centros comerciales o analizando los
gastos de las navidades. En ciclos como este es cuando hay un margen para crear
algo distinto. En los noventa, por ejemplo, también se habló mucho de
dificultades económicas, quizás menos que ahora, pero en Canarias aparecieron
talentos como Pedro Guerra o Rosana. En serio, la crisis económica no es tan
grave como la ausencia de buenos gestores culturales que tengan un criterio y
profesionalidad.
¿Faltan gestores?
No. Al contrario, hay
muchos, pero la mayoría ocupan una plaza para la que no están capacitados o
perfectamente podrían estar haciendo lo mismo en otra área que no tiene nada
que ver con cultura. El único gestor bueno que conozco está en Mogán. Es una
opinión personal, pero, sinceramente, creo que faltan gestores que conozcan cómo
funciona el mundo de la cultura.
Publicado
en el periódico El Día, 16-01-2010