Respuestas
a un cuestionario
Francisco
Javier González
Un Blog
nacionalista me solicitó una entrevista contestando a unas preguntas que me realizaban
vía e-mail. Las contesté una semana más tarde y se las remití el pasado 18 de
mayo. Extrañado de no recibir confirmación de recepción del texto ni verlo
publicado les solicité información el pasado lunes 24, pero sigo sin recibir
contestación. Supongo que habrán tenido algún problema técnico o que no
les habrá interesado la contestación dada y que sus motivos tendrán, pero dado
que todo trabajo de razonar sobre planteamientos políticos personales requiere
un esfuerzo, no quiero que el que hice con este motivo se pierda totalmente,
así que se los adjunto como archivo.
Salud a
todos. Ahul
Fco. Javier Glez.
Salud compañeros. Paso a contestarles la entrevista.
Descripción
de la trayectoria profesional, si se considera oportuno, y política.
Profesionalmente lo más destacable y resumido: Catedrático de Química
jubilado y exdirector de varios Institutos de E.M. Último destino en el
Instituto de Canarias-Cabrera Pinto de La Laguna.
Cultural: Miembro colaborador de “Solidaridad Canaria”,
fundador y primer presidente del Centro Canario de Estudios, Amistad y
Solidaridad entre los Pueblos de África “Amílcar Cabral” y de su Editorial Tagoror. Como presidente de este Centro inició actos como
“La Rebelión de los Gomeros” en Gomera, organizó varios años la celebración de
“Acentejo” y organizó el primer gran homenaje público
a Secundino Delgado en el Teatro Leal de Aguere.
Director de la revista “La Sorriba” de debate
teórico. Formó parte del equipo de redacción de “Nación Canaria” de la CCT
y de “Awañak”,
periódico del FREPIC. Colaboraciones frecuentes publicadas en prensa escrita en
“El Día”, ”Diario de Las Palmas”, “La Voz de Lanzarote ” o “El Informador de
Barquisimeto” entre otros. En prensa digital en “Magec”,
“El Guanche”[1], “Canarias
insurgente”, “Canarias Semanal”, “Kaos en la red”,
“Aporrea”, Indymedia de diversos países… Prólogos
varios en libros de Hupalupa, Francisco Tarajano, Diego Guigou
Díaz-Llanos, Víctor Ramírez, Benahuya, Tomás Chávez,
Samir Delgado, J.M. Vilar. Impulsor y participante del Primer Congreso Mundial Amazigh en Tafira al que presentó
dos ponencias.
Política: De formación e ideología marxista fue militante del
Partido de los Trabajadores Canarios (PTC) hasta la formación del Partido
Revolucionario Africano de las Islas Canarias (PRAIC) del que fue Secretario
General hasta su integración en el FREPIC-AWAÑAK del que también fue Secretario
General, redactando y presentando ante la OUA el informe político de dicha
organización en 1990. Se separó del mismo, tras 18 años de Secretario General
por desacuerdo con la trayectoria política que se le pretendía aplicar tras la
celebración del VII Congreso. Hoy no
tiene militancia partidaria pero, por convicción, presta apoyo a la
construcción de toda organización que se encuadre dentro de un pensamiento
político de izquierda y tienda a la construcción de un bloque nacional-popular
capaz de oponerse al colonialismo español y a sus apéndices isleños de la oligarquía y el caciquismo.
- ¿Cómo ve
el deterioro medioambiental de nuestro Archipiélago?
Es una pregunta que requiere una contestación algo
larga incluso aún sin referirnos al agotamiento de los combustibles fósiles y
el continuo encarecimiento de una energía que, muchas veces, derrochamos.
Se trata de un grave problema que se agrava aún más de
forma acelerada y no solo en Canarias, pero aquí, por nuestra condición de
territorio insular fragmentado y de pequeña dimensión, el deterioro es más
irreversible. El medio ambiente no está desligado de la situación política y
del sistema económico. Más bien todo lo contrario. Las propuestas políticas y
su correspondencia económica son los que están determinando la situación en que
nos encontramos. La corrupción se genera forzosamente en un sistema donde el
único valor que determina cualquier actuación es la obtención de los máximos
beneficios y esos beneficios, para obtenerlos, necesitan que se consuma incluso
por sobre las posibilidades.
Pero no es solo
la corrupción. Es también la opresión el eje del sistema. La sociedad
capitalista es destructiva con el medio por ese desmedido consumo. Ya desde
1980 la capacidad de producción de productos naturales del planeta igualaba al
consumo que de los mismos se hacía, pero desde entonces el consumo se ha
duplicado y la producción no. El informe “Living
planet report” de 2006
del Fondo Mundial para la Naturaleza establecía como medida para el consumo la
llamada “huella ecológica” que es el número de hectáreas de tierra del planeta
que cada persona de un país determinado necesita para mantener su grado de
consumo. Teniendo en cuenta que con la población mundial entonces existente,
las posibilidades de regeneración de los productos naturales para mantenerla
necesitaba 1,8 Ha/persona, nos encontramos que la media de los 144 países
analizados en el informe era de
Trasladando los números a nuestra tierra, los dos
millones doscientos mil habitantes fijos necesitan la producción de casi cuatro
millones de Ha (11,9 millones de Ha si atendemos a la huella ecológica del
Estado Español) y nuestro territorio en superficie total no llega, contando
islotes, a
Al día de hoy no llegamos a producir el 16 % de lo que
consumimos y más de las tres cuartas partes de lo que producimos se destina a
la exportación, donde precisamente los cultivos exportables –plátano, tomate y
pepino- son los únicos que cumplirían la condición de la FAO de que un
territorio produzca el 75 de lo que consuma, pero eso sí, dedicamos una buena
parte de nuestros recursos económicos a subvencionar -vía REA- a las
producciones foráneas que importamos, desde las papas de Israel o Chipre a la
fruta de Chile o España. Mientras, los terrenos se salinizan
por la baja de la calidad de los acuíferos, que soportan una explotación
superior a su capacidad de recarga con una población en permanente aumento y un
turismo cada vez más exigente en el consumo de esta agua escasa. Añádase a eso
las actuaciones municipales con su permanente empeño de incrementar el suelo
construible en detrimento del agrícola
incluso en zonas sin expectativas de ocupación turística y protegidas por los
correspondientes PIOT. Valga como ejemplo el atentado del Sr. Macario Benítez, alcalde esperancero,
que trata de cargarse un ARH de protección de Montañas en la finca en
producción de Montaña Carbonero para, construyendo una vía de acceso de
Un vocablo hasta hace poco desconocido, el “pelotazo”,
se ha asentado entre nosotros. Desde cambios en el uso del territorio hechos a
posteriori de mastodónticas construcciones ilegales
hasta el soborno puro y duro. Descarada prevaricación en muchos casos y
enriquecimiento rápido parece ser la constante de actuación en muchos lugares
de nuestra patria, donde solo en Lanzarote encontramos 22 grandes hoteles
ilegales, pero se derriba Cho Vito, Tijoco, El Remo,
La Bombilla, Tufia, Melenara, Majanicho,
El Jablillo, Ajuy..., todas
casas de autoconstrucción popular en los terrenos que, en su día, no
interesaban a los especuladores y aprovecharon los explotados y hoy son
objetivo del capital, pero al mismo tiempo grandes mamotretos como el de Las
Teresitas siguen en pié a pesar de todos los pronunciamientos judiciales y son
muchas las construcciones de lujo que festonean nuestras costas.
Administraciones enteras locales e insulares implicadas en el saqueo y
destrucción de un territorio precario con multitud de ediles envueltos en
procesos vergonzosos y un Parlamento capaz de aprobar la destrucción de
especies anteriormente protegidas sería una foto instantánea de nuestra
realidad insular.
- ¿Qué
podría solucionar la Independencia para Canarias?
En realidad creo que la respuesta a esta pregunta
está, al menos parcialmente, contestada conjuntamente con la anterior. Las
soluciones no vienen dadas solo por la independencia nacional. Si la futura
República Canaria va a continuar las políticas destructivas de la actual
administración autonómica, sucursal de la española y émulas ambas del
neoliberalismo feroz que nos ha conducido a la actual crisis, que comenzó
siendo financiera y ya va a pasos agigantados convirtiéndose en crisis global
del sistema, de muy poco nos serviría la independencia. Por ello, a mi
criterio, la independencia es un factor esencial para que tengamos la
posibilidad de un cambio global, pero hay que unir la idea de lucha por la
independencia con la de lucha por el cambio social y de modelo económico, y eso
tenemos que hacerlo desde ahora, desde este período de lucha. No pueden
valernos mensajes que a veces oímos en boca de militantes del tipo “Primero la
independencia que, luego, plantearemos como vamos a desarrollar la política a
aplicar” Ese planteamiento tenemos que hacerlo ya, de antemano, y que nuestro
pueblo sepa para que queremos la independencia política y cómo vamos a
gestionarla.
¿Cree
importante un apoyo exterior para lograr la Independencia?
Creo importante que el movimiento independentista
canario, como cualquier otro que pretenda cambiar una realidad que no se queda
encerrada en nuestras propias fronteras tiene que procurarse la solidaridad
activa de todos los que en el planeta que habitamos estén también empeñados en
ese cambio de estructuras. Apoyos exteriores sí, por supuesto, pero sin
hipotecas ni alineamientos serviles.
De todas formas, solo la lucha tenaz y sostenida de nuestro
propio pueblo hará posible alcanzar la independencia. Tenemos ejemplos a todo
lo largo de la historia reciente que nos
muestra que los apoyos son solo eso, apoyos, pero no determinan el resultado.
En nuestro propio caso canario el apoyo que a nuestra lucha prestó en un
determinado momento la OUA o naciones como Argelia a través del préstamo de
medios de difusión como “La Voz de Canarias Libre” sirvieron para dinamizar el
movimiento pero en modo alguno para lograr la meta final. El triunfo o el fracaso
se deberá a nosotros mismos.
- ¿Sigue
siendo partidario de una Ley de Residencia?
Sería un inconsciente si no siguiera planteando la
necesidad de una Ley de Residencia como forma de regular nuestra población,
aunque soy consciente de que sin la independencia, que nos permita regular los
flujos migratorios fuera de la legislación europea, eso es una entelequia.
Canarias tiene en estos momentos una densidad de población de 283 habitantes/km2,
lo que nos coloca en el 41 lugar mundial de los países de mayor densidad de
población (España, con 90 habitantes/Km2 estaría en el lugar 103 y, pa’colmo, nos exporta población). Añadamos a eso el hecho
de que la realidad insular con grandes espacios sin posibilidad de habitación
hace que esa cifra nuestra no sea verdadera y que nuestra población alcanza ya
niveles de dificultad de sostenimiento. A lo largo del s. XX y lo que va de
esta XXI hemos pasado de 357.000
habitantes en el 1900 al millón doscientos mil al día de hoy, multiplicando por
6,2 nuestra población, sin contar los doce millones de personas que recibimos
anualmente. Esta tierra no es el camarote de los hermanos Marx. Esperemos que
llegue a hacerse realidad lo que nos canta Yeray Rodríguez y que “no haya gente
pa’tanta cama”, pero no porque se frene la construcción
desaforada –que también- sino porque el flujo de foráneos se regularice
adecuadamente. Inmigración sí, pero regulada y sin obligada preferencia de
españoles o europeos a otras procedencias.
- Ante las
próximas elecciones locales y autonómicas, ¿cuál cree que debe ser la posición
independentista canaria?
El nacionalismo real, el independentismo, pretende
destruir la relación dependiente que liga, jurídica y políticamente, a esta
colonia con la metrópoli española, pero, en acertada frase de Gramsci que otras
veces he recordado “no puede existir
destrucción, negación, sin una construcción y una afirmación implícita,
entendida ésta no en un sentido “metafísico”, sino práctico, o sea,
políticamente como programa de partido”
y, para Gramsci un partido es un elemento complejo de la sociedad donde empieza
a concretarse una voluntad colectiva de construcción social que se expresa
mediante el pensamiento y la acción. En nuestro caso es, o debe ser, la
necesidad histórica de una doble liberación: nacional y social, por lo que toda
acción política, todo programa, deberá dirigirse a preparar el terreno para el
desarrollo de esa voluntad colectiva nacional-popular de conquista de esa doble
liberación y esto se traduce en el binomio Independencia y Socialismo.
Los procesos electorales los planteo en este momento
como una labor de sorriba del terreno y la posterior
de arado y siembra. No vamos en este momento a recoger la cosecha. Sabemos que
en una situación colonial y neoliberal como la nuestra no podemos pretender
–simplemente por una razón matemática y física- obtener los resultados de las
organizaciones estatales o las pseudonacionalistas
que se agrupan en CC y sus hijuelas de NC y CCN, ni tampoco -de momento- cotas
significativas de poder político y eso debe decirse a la militancia para no
crear falsas ilusiones de triunfo, pero el nacionalismo real, el
independentismo, no puede quedarse al margen de un proceso electoral que nos
afecta directamente salvo que se autocondene a la
marginalidad permanente. En mi criterio es un proceso que debe plantearse,
tanto la participación como la política de alianzas, en función de un doble
objetivo: la expansión ideológica y la vertebración de esa herramienta de
liberación que es la necesaria organización de la izquierda independentista.
Soy también consciente de que no vamos a lograr
nuestros objetivos finales sin un acuerdo amplio y democrático de todo el campo
nacional-popular que engloba más planteamientos que los estrictamente
socialistas, pero también lo soy de que solo la existencia de una fuerte
organización representativa de ese pensamiento de la izquierda independentista
puede frenar los crecientes movimientos que se aglutinan alrededor de
posiciones de una derecha caciquil e insularista a
ultranza proclive a adoptar el independentismo como medio para la continuidad
de su proyecto de sociedad. Al menos dos veces se ha intentado esta
organización unitaria de la izquierda independentista. Son las experiencias del
FREPIC primero y del MLNC con la Declaración de La Gomera luego y las dos veces
se ha fracasado. Hay que analizar en profundidad las causas y actuar en
consecuencia.
- ¿Y ante
las elecciones estatales?
Prácticamente vale todo lo dicho para las locales y
autonómicas con el añadido de que en las elecciones estatales la opción de la
abstención activa puede ser la más conveniente y coherente políticamente.
- Y, por
último, ¿cuál ha sido, para usted, su mayor éxito político en todos estos años?
Ver crecer y desarrollarse una idea contracorriente y
contra la alienación que siglos de colonialismo han impreso en nuestra
mentalidad colectiva y mantener hoy el deseo y la capacidad de seguir luchando
y creer en lo que digo y hago.
Gomera a 17 de mayo de 2010
[1]Con la firma de: Francisco Javier González