CÓMO
SE RESTAURA UN YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO
Fernando
Báez *
Un yacimiento se restaura, con el simple limpiado del mismo; con esto, ya
recupera su aspecto anterior, al menos como ha llegado a nosotros -o como estaba
antes-. A veces, es todo lo que hay que hacer, y cuanto de más o más se haga
fuera de lo dicho, será otra u otras cosas, pero no "restaurar", que
es volver a como estaba lo que se restaura. En más de un caso, todo lo que hay
que hacer, es limpiar de excrementos (o/y estiércol), de los animales que
lo han ocupado; otras veces, retirar colchones, botellas, plásticos, sillones,
etc., (es decir: quitar todo aquello que han ido acumulando personas que lo han
habitado o lo han utilizado [los hay, que son verdaderos basureros]). En otras
ocasiones, bastaría con quitar pinturas, dibujos, letras (iniciales), etc. Y,
con poner valla, guardia o protección, para que se mantenga así, ya es
suficiente. Todo lo que pase de ahí, es otra cosa o negocio; ya no es de
recibo, ninguna otra operación en el yacimiento, como la de introducir
elementos extraños al mismo (como es el caso tantas veces repetido de las
planchas de hierro (entiéndase "corten" o acero). Habría por
tanto -y esto es el objetivo primero y único de toda restauración-: dejar todo
como estaba, sin cambiar absolutamente nada; dejar todo como estaba -repito-,
sin más. Todo lo que pase de ahí, es dañar y estropear el yacimiento, que
cobraría otro aspecto, otra forma, y ya no es, ni sería lo mismo, ni lo
que estaba, ni era antes.
* El
Padre Báez, que siempre ha dicho: "la mejor restauración, es no restaurar
nada (al menos así, se conserva como viene de atrás el yacimiento, sin pasar a
ser algo distinto, nuevo, de nuestro tiempo)".
