LOS HUESOS, LA ESTELA Y EL ENVENENAMIENTO
DE FERNANDO GUANARTEME
Rafael
Delgado Perera
Cada cierto tiempo aparecen en la prensa noticias
relacionadas con Fernando Guanarteme (Tenesor Semidán) cuya fuente de origen es
el ahora llamado Instituto de Estudios Canarios “Rey” Fernando Guanarteme,
que a la sombra del Ayuntamiento de Gáldar lleva promoviendo el traslado de los
supuestos huesos del citado rey de Canaria desde donde se dice que se
encuentran, Ermita de San Cristóbal de Aguere a la ciudad de Gáldar.
Sobre esta cuestión el citado Instituto, como
antes lo hiciera el primer promotor de la idea, la Asociación de Corresponsales
de Guerra Españoles, lleva perseverando desde hace ya casi 50 años sin que se
vean cumplidos hasta ahora sus deseos, un tanto oscuros en cuanto a sus
objetivos finales y siempre envueltos en polémica dado lo controvertido del
personaje histórico canario en cuestión.
Las
primeras noticias de las que tenemos conocimiento, fueron las gestiones que
iniciara don Domingo Navarro Navarro, quien envió una carta al Ayuntamiento de
Calatayud, pues en el Pleno Municipal de este Ayuntamiento, de 16 de mayo de
1959, se trató del contenido de dicha carta firmada por don Domingo Navarro
Navarro como presidente de la citada Asociación de Corresponsales de Guerra
Españoles, en la que hacía referencia al traslado de los restos mortales de
Fernando Guanarteme, y solicitaba la deferencia de que se dedicase una calle o
plaza al Guanarteme de Gáldar en “donde tuvo lugar su histórica
entrevista” con Fernando el Católico.
Los munícipes de aquel
ayuntamiento así lo hicieron y colocaron en la plaza
un busto y una placa con la siguiente leyenda “Calatayud 1483. Firma
del Pacto de Unificación de Gran Canaria a España por los Reyes Católicos y
monarca canario Fernando I de Guanarteme”, y con letra más pequeña se
justificaba la cita “Versión histórica por Domingo Navarro Navarro”.
A finales de los años 60 del pasado siglo, se
incorporaría Celso Martín de Guzmán tomando el testigo de esta Cruzada de la
anterior Asociación de Corresponsales de Guerra Españoles y con el apoyo del
alcalde de Gáldar, Antonio Rosas Suris, volverían a la carga sobre el traslado
de los ya famosos supuestos huesos de Fernando Guanarteme. Se crea el Instituto
de Estudios Históricos de Gran Canaria “Rey” Fernando Guanarteme, que
aparte de ese objetivo tan añorado y deseado, a principio de los años sesenta,
según ha informado recientemente el Secretario del Instituto de Estudios Históricos
de Gran Canaria “Rey” Fernando Guanarteme, Miguel Rodríguez Díaz, se
levantó la lápida de la ermita lagunera y se hallaron los restos óseos,
aunque no se hicieron estudios que determinaran si, como se ha creído siempre,
se trataba de Fernando de Guanarteme. Cree Rodríguez Díaz que con la tecnología
actual se podría verificar este extremo, con la ayuda de los perfiles genéticos
de los descendientes de este líder indígena. "La polémica desatada en su
momento enfrió las primeras gestiones para recuperar estos restos, pero ahora
se ha reactivado. El Obispado de Tenerife puso reparos al no haber una
confirmación de a quién pertenecían. Sin embargo, ahora creemos que se puede
salvar esta traba para poder hacer las pruebas pertinentes", indicó el
historiador.
Refiriéndonos a los creadores de esta iniciativa,
como queda expuesto, se trataba de la Asociación de Corresponsales de Guerra
Españoles, que fue fundada en 1955 presidida por don Domingo Navarro Navarro,
asociación de ideología franquista y promotora en los años sesenta de erigir
un monumento en el paseo de Rosales en Madrid al general Millán Astray. Don
Antonio Rosas Suris, hijo de catalanes, Alcalde de Gáldar durante la dictadura
franquista, a la llegada de esta singular democracia se presentó a las
elecciones de 1979, resultando electo con la Agrupación de Electores (A.E.).
El citado Instituto, desde que tomara las riendas
que iniciara la Asociación de Corresponsales de Guerra Españoles, insiste y
persevera en el tiempo en estas gestiones. Así en el periódico ABC del martes
27 de junio de 1967, siete años después del levantamiento de la lápida donde
supuestamente se encontraron unos restos óseos que podrían ser de Fernando
Guanartemle, recogía la noticia del traslado de los restos (supuestos) de
Fernando Guanarteme desde Aguere a su ciudad
de Gáldar, traslado que contaba con la aprobación de la entonces
Dirección General de Sanidad y que en aquellos momentos promovía la Asociación
de Corresponsales de Guerra Españoles, cuyo presidente era don Domingo Navarro
Navarro originario de Las Palmas (sic), remarcando la noticia que “se
recuerda a este respecto que Fernando Guanarteme, último Monarca de los aborígenes
canarios, fue un precioso aliado de los Reyes Católicos para la incorporación
de la Gran Canaria a la Corona de Castilla, hecho que ocurrió en el año 1483
con la rendición del cabecilla rebelde Bentejuí y del “gran sacerdote de
Telde” ante las fuerzas de don Fernando Guanarteme y de Pedro de Vera” .
Como se puede leer, el autor que facilitó la
noticia (Don Domingo Navarro Navarro) al periódico ABC, mintió descaradamente,
pues ni Bentejuí ni el Faycán de Telde se rindieron sino que prefirieron
desriscarse al grito patriótico “Atis Tirma”, antes de entregarse y quedar
en manos de los conquistadores castellanos comandados por Pedro de Vera.
Como pasa en muchísimas ocasiones con la Historia
de Canarias, la cuestión de las fechas referidas a la presencia de Fernando
Guanarteme en España se convierte en un embrollo tal que nos llevaría a
excedernos en la pretensión de este artículo, pues si por una parte el llamado
Pacto de Calatayud se piensa que tuvo lugar un 30 de mayo de 1481 en que se
firma el citado Pacto o Tratado de Paz (según Wölfel) entre Los Reyes de Castilla y Aragón y
el de Gran Canaria, y a falta del documento que así lo atestigüe, las fechas y
los encuentros del Guanarteme con los Reyes Católicos se establecen unas veces
en 1480 otros en 1481, 1482 y 1483.
Según el historiador Vicente de la Fuente, en su
“Historia de Calatayud” publicada en 1880, recoge que “estando la reina
Isabel en Calatayud el año de 1480 llegaron algunos pobladores de la Gran
Canaria a prestarle obediencia, apurados por los agravios del capitán Pedro de
Vera, encargado de su reducción”. Hay que decir que los archivos del
Ayuntamiento de Calatayud no aportó ninguna otra información que justificara
la fecha de 1483 que se da como la firma del Pacto, Tratado, Acuerdo o Carta de
Calatayud.
Al no conocerse el contenido del famoso Pacto,
documento hasta ahora no encontrado, pues lo que se conoce es más propiamente
una Carta, ha dado lugar a las más variadas especulaciones, teniendo en cuenta
algunas alusiones que se han hecho sobre el mismo, pero sea como fuere, el hecho
constatado es que los castellanos, andaluces, vizcaínos, etc. etc. después de
la conquista siguieron con las prácticas de captura de esclavos canarios y su
venta, citando un caso, está constatado, que en el mercado de Valencia se
vendieron entre los años
Dejando la cuestión histórica a un lado por
existir amplias referencias al respecto, pasamos a centrarnos en el largo
recorrido que, como se ve, lleva más de cincuenta años con la pretensión de
trasladar los supuestos restos óseos de Fernando Guanarteme de la ciudad de
Aguere a la ciudad de Gáldar. Por otro lado el citado “Instituto” se dedica
a emitir certificaciones a diversos personajes, con la consideración de
colegiados, que tienen orígenes
canarios como los dispensados, según el Canarias7 del 10 de julio de 1989, al
que fuera presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias D. Lorenzo María de
los Dolores de Olarte y Cullen por descender de Tenesor Semidán (Fernando
Guanarteme) y a Doña Cayetana Fizt James Stuart y Silva, Duquesa de Alba por
ser descendiente del rey de Lanzarote Guadarfía.
Pese a que la figura del converso Tenesor Semidán
(Fernando Guanarteme) siempre se ha visto envuelta entre una mayoría que ha
optado por el desprecio y otra más minoritaria por ensalzarlo, como lo ha hecho
el referido “Instituto” equiparándolo a la figura histórica española el
Cid Campeador,
Así, en el pleno del Ayuntamiento de Gáldar del
31 de enero de 2008, se aprobó por unanimidad el nombramiento de Fernando
Guanarteme como Hijo Predilecto, y en un acto institucional que se celebró en
la víspera de la Festividad de Santiago (24 de julio de 2008), en el Teatro
Municipal, el alcalde Teodoro Sosa Monzón, hizo entrega del título de Hijo
Predilecto de la Ciudad al Rey Fernando Guanarteme, y lo hizo entregando el
pergamino que así lo acredita al presidente del Instituto Canario de Estudios
Históricos “Rey” Fernando Guanarteme, Antonio Bethencourt. Quiero recordar
que Teodoro Sosa es uno de los fundadores del “Bloque Nacionalista Rural”,
que gobierna actualmente en Gáldar.
El citado Instituto de Estudios
Históricos de Gran Canaria “Rey” Fernando Guanarteme, que con ocasión de
la promulgación del decreto de Memoria Histórica, ha entendido que se les abre
una oportunidad para conseguir su objetivo, sin que cite para nada las
circunstancias extrañas que rodearon su muerte, una vez finalizada la conquista
de Tenerife y que la crónica lacunense (pág. 56) recoge “Don Fernando
Guanarteme fue a la conquista de Tenerife donde murió de una enfermedad de la
que no hubo buena sospecha, ya que se entendió que le dieron con que muriese”.
Este pasaje ha dado lugar a diversas interpretaciones, sobre las que prevalece
que fue envenenado, quizás por ser un personaje ya molesto para el Adelantado
Fernández de Lugo, y con el que se cumple el proverbio “Roma no paga
traidores”.
Esta sospechosa muerte no es
objeto por lo visto de reclamación de la Memoria Histórica, como no lo es
tampoco por extensión el comportamiento de las hordas castellanas, como las
matanzas, esclavitud, ventas de esclavo, etc., a que se vieron sometidos
nuestros ancestros. Tampoco, que se sepa, se ha pronunciado o posicionado a
favor de la Memoria Histórica referida a los asesinatos, persecuciones y
encarcelamientos cometidos, como los treces galdenses que hicieron desaparecer
el 1 de abril de 1937, en estas islas durante la Guerra de España.
Según recogen diversos
historiadores, Fernando Guanarteme fue enterrado primeramente en la Ermita de La
Concepción (hoy Iglesia de la Concepción, fabricada cerca de la antigua
ermita) y después fueron trasladados a la Ermita de San Cristóbal, ambas en La
Laguna, Tenerife. La ermita actual prácticamente fue reconstruida casi en su
totalidad en el siglo XVIII, y entre
los años 1922/23 se procedió a la colocación de la lápida sepulcral, colocándose
en el centro de la misma. La lápida sepulcral es de mármol blanco con la
inscripción “D. Fernando Guanarteme". De la misma época es la
placa que luce en la fachada que nos recuerda la tradición de que: “En
esta capilla yacen los restos mortales de don Fernando Guanarteme, último rey
aborigen de Gáldar. La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife
mandó dedicarle esta lápida, en 1923.”, ermita de la que se conserva algunos elementos originales, como su arco
interior de cantería roja, sin que se sepa, a ciencia cierta, si los supuestos
huesos que dicen haberse encontrados debajo de la citada lápida sean los de
Fernando Guanarteme, daría lugar a una más amplia búsqueda, lo que supondría
la posibilidad de remover todo el piso de la ermita, que en estos siglos pasados
ha pasado por diferentes reformas, aspecto de la cuestión a que se ha opuesto
el Obispado de Tenerife. Se ha llegado decir por parte de una persona
relacionada con el citado
Por todo lo anterior se deduce, que de conseguir el citado “Instituto” por fin encontrar cualquier resto óseo del ya citado Fernando Guanarteme, trasladarlos y estos sean reposados en el camposanto de Gáldar o en la iglesia matriz, el que organice y trate de movilizar a la población canaria con motivo de su regreso en un acto y canto a la españolidad de los canarios, y que su tumba, en cualquier caso, se convierta en un referente para la propaganda de la españolidad de las islas, un lugar “turístico” o de peregrinación españolista a donde concurrir, la manipulación de la verdadera Historia de Canarias y sea presentado Fernando Guanarteme como el primer canario-español (al que se seguirían Añaterve y otros personajes de los Bandos de Paces de todas y cada una de las islas) y sirva como un ejemplo a seguir.
Sólo esperamos que por parte de las autoridades
eclesiásticas, gobierno de Canarias y a quienes corresponda, que se ponga freno
a tal desatino, pues se abriría” la Caja de Pandora”, dando lugar a
reclamaciones de restos óseos, como por citar una caso, los del Arcediano de
Fuerteventura de la Catedral de
Santa Ana en Las Palmas de G. C., José Viera y Clavijo, natural de Realejo Alto
en Tenerife, notabilísimo
historiador de Canarias y máximo exponente del movimiento ilustrado de su época,
cuyo sepulcro se encuentra en la citada catedral.
6
de septiembre de 2010