‘La reina de Canarias’

RÉPLICA A DON AURELIO AYALA FONTE

Rafael Delgado Perera

El pasado día 30 de noviembre fue publicado por un diario de Las Palmas de G.C., en la sección Opinión y bajo el epígrafe Tribuna Libre,  un artículo de D. Aurelio Ayala Fonte[1] en el que daba cuenta de la presentación del libro escrito por el escritor y poeta Faneque Hernández “La Reina de Canaria”, libro que he leído con total deleite por ese sentir único que demuestra el autor, tanto en su prólogo y preámbulo, como en los extraordinarios romances y que revive los primeros tiempos de la llegada de los castellanos a esta isla, centrado en la captura e infortunio y su traslado forzoso a la ciudad de Córdoba de la que fue objeto la mujer y reina del Guanartemato de Gáldar, Abenchara Chambeneguer, esposa de Tenesort Semidán..

Dicho lo anterior me referiré y obviando el tema de la fecha de su estancia por Córdoba de Abenchara y Tenesort Semidán en la que discrepan demasiados autores, me centraré en algunos aspectos que el Sr. Ayala da como cierto, el hecho de que Abenchara fue tratada de igual a igual, ya que considera que Los Reyes de Castilla, los Reyes Católicos, consideraban a Canarias como un Reino. El Sr. Ayala parece no darse cuenta de los aspectos fundamentales de la conquista de Canarias, que para empezar diré que Abenchara era reina del guanartemato de Gáldar, pues el de Telde estaba en manos del Faycan, por lo tanto sólo lo era de casi la mitad de la isla de Gran Canaria, y no de Canarias como refleja en su artículo.

Por otro lado, es inadmisible que la Historia de Canarias sea manipulada al extremo que se diga que fue tratada de “igual a igual”, cuando Abenchara, como cautiva estaba privada de libertad y su marido al ser cristianizado y prestar vasallaje a los Reyes Católicos, contribuyó con su sumisión a la Conquista de Gran Canaria y más tarde, se trasladó a Tenerife junto a las tropas castellanas en la conquista de aquella isla, y teniendo en cuenta que el pueblo canario al ser vencido y derrotado, no sólo fue despojado de sus tierras, aguas, costumbres, etc., y  de sus derechos legítimos como pueblo. En otras palabras y para ser más conciso, diré que en toda la historia del hombre (me resisto a llamarla Humanidad) los pueblos vencidos siempre han sido despojados de sus derechos, y una vez pacificados, son a lo más, objeto de concesiones. Volviendo al inicio de estos párrafos no es posible comprender  que se diga  lo de un trato de “igual a igual” entre una reina y su rehén, como no lo es entre un amo y su esclavo, o el secuestrador y el secuestrado.

La Historia tiene antes que nada que transmitir la verdad, y como consecuencia, una enseñanza ya sea moral ó ética, aunque evidentemente hay siempre un espacio para las conjeturas, pero nunca hay que caer en las fabulaciones para tratar de endulzar hechos y acontecimientos que por la crudeza de su realidad, muchos no han estado dispuestos a admitir, y que revisten en muchos casos de un humanismo inexistente y sobre lo que todavía hoy, muchos pueblos viven sujetos a arbitrariedades.

Por poner ejemplos de algunas conjeturas históricas, citaré la que desarrolló Dominik Josef Wölfel, cuando en su libro “Don Juan de Frías, El gran conquistador de Gran Canaria” dice, en contraposición a lo escrito desde las primeras crónicas de la conquista de Gran Canaria e historiadores posteriores, de que Tenesort Semidán se entregó voluntariamente a los conquistadores castellanos que merodeaban cerca de su cueva o las conjeturas, que han hecho otros, sobre su muy posible envenenamiento por los castellanos, con motivo de su extraña muerte en Aguere, después de conquistada Tenerife.

El Sr. Ayala, y transcribo lo que dejó escrito en el citado artículo “…Y este respeto de los Reyes Católicos a Canarias nos hace mirar para atrás con cierta añoranza de un pasado de iguales, que luego hemos ido tirando por la borda atribuciones políticas históricas”. Este  párrafos cuando lo leí me resultó sorpresivo, porque no se si se refiere  antes de la conquista de Gran Canaria y por extensión a todas las islas, en cuyos tiempos evidentemente éramos iguales, pero si se refiere, a después de la conquista, es la continuación de la historia de la esclavitud del pueblo canario o el verse apartado de la sociedad por la aplicación de los estatutos de pureza de sangre aplicados, no sólo por la Santa Inquisición, que duró en España hasta el 15 de julio de 1834, sino  que en las Capitulaciones que fueron ofrecidas como condiciones el 28 de noviembre de 1491 por el secretario de los Reyes Católicos Hernando de Zafra, hasta la entrega de la fortaleza de Granada en poder de Boabdil, se decía

“Que si en algun tiempo los moros que están captivos en poder de cristianos huyeren á la ciudad de Granada ó á otros lugares de los contenidos en estas capitulaciones, sean libres, y sus dueños no los puedan pedir ni los jueces mandarlos dar, salvo si fueren canarios ó negros de Gelofe ó de las islas.

Así en la Historia de Canarias siempre hemos  estado entre las concesiones, que no derechos,  y las imposiciones, así, tenemos que recordar el llamado “Tributo de Sangre” referido a la Real Cédula de 25 de mayo de 1678 como una concesión más a los caciques descendientes de los conquistadores y colonizadores establecidos en las islas, como lo fue la concesión de los Puertos Francos en 1852, la reposición  de un Régimen Económico y Fiscal (versión nueva de los Puertos Francos), la Ric. etc..etc., el establecimiento de los Cabildos Insulares, la discutida división provincial, la concesión de la presente Autonomía y la imposición de la entrada en la Comunidad Europea, haciéndosenos abandonar el Protocolo II.

Y qué decir cuando se nos consulta democráticamente el 25 de marzo de 1986 en el referéndum de la OTAN y expresamos nuestro rechazo, y cuya opinión divergente, fue directamente a parar a la papelera.

Por todo lo anterior, no sé, que atribuciones históricas hemos tirado los canarios por la borda, pues hemos carecido de ellas, a no ser que el Sr. Ayala disponga de información a la que yo no he tenido acceso y conocimiento.

Y para terminar diré, lo siguiente: “La más grave carencia que sufre el colonizado es la de encontrarse fuera de la verdadera Historia de su pueblo”[2] y [3]

Canarias, 6 de diciembre de 2010

[1]Lareinadecanarias

[2]Lareinadecanarias

[3]cordobapedia

Glosario guanche:

Guanartemato

Gáldar

Abenchara

Chambeneguer

Tenesort

Semidán

Faycan

Soront

Guayarmina  (princesa llamada después de bautizada Margarita que casó con Miguel de Trexo Carvajal.