YACIMIENTOS
CORROMPIDOS
Padre
Báez *
Es una pena que la corrupción alcance a los yacimientos arqueológicos;
es algo habitual y más que descarado. Presuntamente, algún exportador de
hierros es amigo de algún político corrupto, al que le mete por las narices
ese stok de planchas de hierro, y así da salida a su negocio, y ello tal vez,
pagando favores (tan común en política). Y entonces nos crean la necesidad y
se justifica la "inversión". ¡Ah canallas, que se les ve el plumero!
(los que no se lo ven son los periodistas untados y callados, por el mismo
procedimiento)
Y así, estas lumbreras del cabildo, en relación con el patrimonio alfombran
con planchas de hierro todos los yacimientos que tocan (vean, si hay uno solo
que hayan intervenido [estropeado], que no esté el omnipresente hierro en
planchas [dícese corten, que oxida ¡una barbaridad, y no hay fórmula ni
manera de quitar la herrumbre!]).
Curioso que nadie del gremio diga a qué se debe esta brillante idea de meter
hierro en todos los yacimientos por parte del cabildo.
Bien creo que es este el único lugar del mundo donde se permite este terrorismo
arqueológico, que se está cargando poco a poco nuestra cultura, con decretos y
leyes que solo pretenden ayudar y beneficiar a allegados y afines.
Se puede consulta la Ley de protección del patrimonio arqueológico, y ver cómo
solo está pensada para castigar y sancionar a los que de verdad solo se
preocupan de nuestro Patrimonio. Y así, si usted no entrega un hueso, trozo de
cerámica o lo que sea de los guanches, la sanción, ¡ni le cuento!; pero el
promotor de una obra con sus palas rompen y desaparecen lo que sea, y ellos
mismos cambian y deforman el yacimiento sin el menor castigo o sanción. ¡Ah
bellacos!: leyes para los otros, de las que ellos se libran haciendo más daño
que nadie.
Y así, es lamentable que solo pensando en los turistas, en torno a cualquier
yacimiento arqueológico de los guanches, sin tener en cuenta el menor
asesoramiento histórico, ridiculizan, afean y estropean el yacimiento con obras
al lado, dentro y encima, para vender comida, bebida, y mil objetos sin venir a
cuento, y solo como pretexto y cebo, el yacimiento que pasa, no a segundo plano,
sino que se lo cargan y destrozan, sin más.
Y la gran pena es que no perviva el espíritu de aquellos antepasados nuestros
(los guanches), que permiten, con el silencio cómplice, estos casos de
herrumbres y de "hierrarización" de nuestros yacimientos, sin
que nadie -salvo un servidor- grite: "¡salvemos nuestros
yacimientos!"
¡Despierte el pueblo y reaccione contra este gobierno y cabildo que destroza
nuestro patrimonio cultural e histórico! En ello se nos va las señas de
nuestra identidad (a la par que aceptamos todas las de los demás).
*
Fernando Báez Santana, Pbro.
El padre Báez, que contempla asombrado la pasividad de sus paisanos, frente a casos tan graves de destrozo y ataque a nuestro patrimonio.

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