DiariodeAvisos.com, 12-07-2005

"Marruecos ha convertido El Aaiún
en un campamento militar"

C.F. El Aaiún

La cita refleja con exactitud las condiciones de vida que sufren los saharauis en El Aaiún: el periodista recibe un mensaje corto en su teléfono móvil con instrucciones para coger un taxi y abandonar el centro urbano de la capital del Sahara Occidental, donde la presencia policial y militar marroquí es asfixiante. Debe dirigirse a una calle secundaria de uno de los barrios periféricos. Allí, después de media hora de espera junto a una mezquita, un joven llama por su nombre al visitante, a quien identifica por el color convenido de su camisa. Con unos metros de separación, le acompaña a una casa en la que, al final, se produce la cita acordada con varios activistas saharauis de derechos humanos.

"Disculpe tanta precaución pero en el estado actual de El Aaiún, que se ha convertido desde hace dos meses en un campamento militar, Marruecos no está dispuesto a permitir que se sepa que la mayoría de los saharauis queremos libertad", explicó el domingo Jammad Hamad, que ayer fue detenido después del asalto policial marroquí a la Casa de España en la capital del Sahara Occidental.

Sentado en el salón de su domicilio, que no había abandonado desde que a finales de mayo sufrió un violento asalto callejero por una decena de efectivos de la policía secreta marroquí, Hammad (El Aaiún, 1960) no está dispuesto a callar. "Hemos salido a la calle para reclamar nuestro legítimo derecho a la autodeterminación, a la independencia de nuestro pueblo, pero nunca hemos llevado armas ni nada que haga suponer que vamos a actuar con medios violentos", afirmó este saharaui de 45 años e hijo de un antiguo soldado de infantería del Ejército español que durante la guerra civil española participó en la batalla del Ebro junto al bando franquista en 1937.

Para Hamad, lo más grave de la situación de "calma tensa" que ahora se vive en El Aaiún no es el número de procesados por los graves disturbios callejeros ocurridos el 26 de mayo para protestar por la represión marroquí. "Lo peor", aseguro, "es que los detenidos saharauis carecen de derechos a un trato justo y no tienen acceso a encarcelamiento en condiciones dignas. Cuando son apresados no hay garantías mínimas de un trato humanitario, como exige la Convención de Ginebra". A esta realidad, que el activista saharaui documentó con los moratones en tórax, brazos y piernas que aún curaba en casa, Hammad sumó el "escaso compromiso con la verdad" que reprocha a los medios de comunicación marroquíes, donde salvo excepciones protagonizadas por los semanarios independientes Le Journal y Tel Quel, apenas se informa de la situación en el Sahara Occidental. "Nadie en Marruecos se atreve a defender el derecho del pueblo saharaui para pedir la autodeterminación que reconoce la ONU, porque ni la prensa ni los partidos políticos se atreven a ir en contra de la posición oficial, que teme perder este territorio o, al menos, la mitad de lo que ellos denominan las provincias del sur".

Similar opinión expresó el domingo Brahim Dahane, presidente de la ilegal Asociación Saharaui de Víctimas de las Violaciones Marroquíes, un grupo de apoyo a la causa independentista que ha visto naufragar sus intentos por regularizar sus actividades ante las autoridades marroquíes en el Sahara Occidental. "En la actualidad tenemos treinta presos políticos en la Cárcel Negra de El Aaiún, a quienes no nos está permitido visitar ni llevar comida o medicinas, pero también hemos comprobado casos de jóvenes saharauis que, sin llegar a ser detenidos, fueron apaleados en las calles por agentes de la policía secreta marroquí", señaló Dahane.