Los acuerdos de Madrid violaron la legalidad internacional y mancharon el prestigio de Francia y de España

Abdelaziz: "Los acuerdos de Madrid violaron la legalidad internacional y mancharon el prestigio de Francia"... Los acuerdos de Madrid dañaron seriamente el buen nombre de España, cuya credibilidad está todavía manchada por aquéllos tristemente celebres acontecimientos.

Madrid, 11/11/2005 (SPS)

"Los acuerdos de Madrid (de 1975) violaron la legalidad internacional y mancharon el prestigio de Francia", estimant qu'une paix durable dans la région est liée au respect de la légalité internationale et des résolutions du Conseil de sécurités qui appellent à l'exercice du peuple sahraoui de son droit à l'autodétermination, ha declarado el Presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, durante la Conferencia Internacional de Apoyo al Pueblo Saharaui que comenzó este viernes en Madrid.

Este es el texto completo de ese discurso:

Amigas y amigos.

Quisiera antes que nada agradecerles la invitación para estar hoy con Ustedes en Madrid, en vísperas del treinta aniversario de la firma de los acuerdos tripartitos de 14 de noviembre de 1975.

Nos reunimos interpelados por el juicio de nuestra conciencia de militantes políticos, de demócratas, ante el dolor inflingido, la sangre derramada, la destrucción humana y material causada a un pueblo inocente, que fue abandonado a su suerte por la Potencia colonial, después de haberlo entregado atado de pies y de manos a las fuerzas invasoras de dos países que querían borrarlo del mapa.

El pueblo Saharaui se vio obligado a librar una guerra de independencia nacional en condiciones nada fáciles. Miles de saharauis perdieron la vida en los campos de la batalla por la libertad. Decenas de ellos la perdieron en las cárceles secretas marroquíes- como lo acaba de reconocer una instancia oficial marroquí- o en las calles de las zonas ocupadas, donde no hace mucho, el 30 de octubre 2005, fue asesinado el joven Lembarki Hamdi como consecuencia de las torturas que le inflingieron, tras su detención, las fuerzas de ocupación marroquíes.

Los acuerdos tripartitos de Madrid supusieron eso y más. Desencadenaron una guerra injusta que convirtió en huérfanos a varios miles de niños y en viudas a centenares de mujeres. Parte de nuestro pueblo tuvo que emprender un doloroso exilio, perseguido por las bombas de NAPALM de la aviación marroquí, para vivir como refugiados en países hermanos, como Argelia. Argelia, a quien rindo homenaje por la posición generosa, solidaria, mantenida a lo largo de estas tres décadas con la firmeza de la convicción en los principios que la hicieron grande entre los grandes de este mundo.

Los acuerdos de Madrid violaron la legalidad internacional y pusieron en tela de juicio la honorabilidad y prestigio de naciones civilizadas que contribuyeron al progreso de la Humanidad, como Francia, que intervino militarmente en el conflicto y continua interviniendo hoy, en el ámbito del Consejo de seguridad de la ONU, para impedir el advenimiento de la paz en nuestra región.

Los acuerdos de Madrid dañaron seriamente el buen nombre de España, cuya credibilidad está todavía manchada por aquéllos tristemente celebres acontecimientos. Habíamos saludado, como Ustedes, el inicio de la transición democrática española, porque estábamos convencidos, y lo seguimos estando hoy, de que la restauración de la democracia supondría también la restauración de la verdad histórica acerca de lo que sucedió aquél 14 de noviembre de 1975 en tanto que paso para que sea asumida, en la línea de conducta que honraría a Portugal respecto a Timor, la responsabilidad moral, legal y política no asumida en aquel entonces.

Habíamos recibido o encontrado en aquellos días difíciles a los principales líderes de las fuerzas políticas que llevaron sobre sus hombros el peso y el honor de la transición. Coincidieron con nosotros en juzgar la guerra desencadenada contra el pueblo Saharaui de "guerra de rapiña y conquista colonial" decidida en Madrid sin el conocimiento y contra la voluntad de nuestros pueblos. Hemos resistido y seguimos en pie resistiendo, esperanzados más que nunca en un futro de libertad.

Creemos en la paz y creemos que es posible llegar a ella por la vía pacifica, la vía que la Comunidad internacional ha trazado con meridiana claridad. Hemos hecho todo lo que podíamos y debíamos hacer para hacer posible dicha vía y mantenerla a flote. Hemos aceptado los Planes de paz aprobados por el Consejo de seguridad. Hemos aceptado renegociar varias veces lo que ya estaba negociado y aceptado por las dos partes.

Hemos liberado a todos los prisioneros de guerra marroquíes, miembros de un ejército de ocupación que vinieron para sembrar el terror y la destrucción en el marco de un delirio expansionista anacrónico e irrealista. Mas, esta conducta no ha servido por ahora para que la ONU presione a Marruecos a que retorne al camino de la paz al que se había comprometido y a que respete los derechos humanos de nuestras poblaciones residentes en las zonas ocupadas. Tras la dimisión de James Baker, provocada fundamentalmente por la no cooperación de Marruecos y de su aliado y protector, Francia, un nuevo enviado Personal del secretario general de la ONU, Embajdor Van Walsum, fue nombrado en septiembre pasado y acaba de realizar su primera gira a la región en un momento de alta tensión en las zonas ocupadas. El Consejo de seguridad acaba de extender el mandato de la MINURSO por otros seis meses al tiempo que ha solicitado al enviado personal que le presente, antes de finales de enero, un informe sobre los resultados de su misión.

Estamos pues en los umbrales de una nueva etapa. Y ante el cruce de caminos.

Queremos la paz porque es nuestro legítimo derecho y trabajar por ella está en el interés de todos, de Marruecos, del conjunto de nuestra región, de África, de España, de Francia y de la Comunidad internacional en general.

Esta paz ha de ser justa para que sea duradera, lo cual implica necesariamente que debe responder a los principios y resoluciones de la ONU en una cuestión de descolonización y no a una lectura errónea sobre la relación de fuerzas actual y futura en nuestra región.

El que quiera manejar esos criterios para sabotear una posible perspectiva de paz, no hará más que sembrar vientos hoy y cosechar tempestades mañana. El Tribunal de la Haya, la Asamblea general y el Consejo de seguridad de la ONU así como la Organización de la Unión Africana concuerdan en decir que el pueblo saharaui tiene el derecho inalienable a la autodeterminación e independencia. Esta es la solución que Marruecos aceptó solemnemente en 1991, al haber firmado con nosotros el Plan de arreglo. Tras esta aceptación, el que fuera Primer Ministro del Reino de Marruecos, Karim Lamrani dijo ante la Asamblea general de la ONU, cito: "Hoy, quiero reafirmar, una vez mas ante Ustedes, el compromiso [de Marruecos] de aceptar, de un lado, la organización de un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental y, de otro, los resultados de ese referéndum sean cuales fueren dichos resultados". (Fin de cita). Hasan II había contraído el compromiso público, en caso de la independencia, de "ser el primero en abrir una embajada en la capital Saharaui."

Ustedes saben lo que después sucedió. Marruecos violó sus compromisos y se negó después a continuar la aplicación de lo que había firmado en 1991. Mas tarde, rechazó la segunda oportunidad que le fue ofrecida, el Plan Baker, provocando con ello el peligroso estancamiento actual del proceso de paz. Marruecos, alentado por la impunidad garantizada esencialmente por Francia, prosigue en su intento de doblegar la voluntad de la Comunidad internacional para que ésta acepte la idea de la llamada falsamente solución "mutuamente aceptable".

Qué quiere decir mutuamente aceptable para Marruecos? Significa reconocer primero su pretendida soberanía sobre nuestro país y discutir después los parámetros de una llamada autonomía. Esta autonomía seria aceptable e incluso aconsejable para las regiones del Rif o del Sous, que están en territorio marroquí internacionalmente reconocido y cuyas poblaciones fueron históricamente maltratadas por el poder central. Es sin embargo inaceptable para el caso del Sahara Occidental, que está inscrito en la agenda de la ONU como problema de descolonización que requiere la aplicación del derecho a la libre determinación, que incluye su derecho a vivir como Estado independiente, tal y como fue estipulado en la letra y en el espíritu del Plan de arreglo y del Plan Baker. Este Estado no es amenaza para nadie, y principalmente en las circunstancias internacionales actuales, donde la globalización impone una interdependencia a escala planetaria. Este Estado no puede ignorar las realidades geopolíticas que le dictan la necesidad estratégica de mantener vínculos de amistad y confianza con su vecino del norte, como es consciente de la necesidad estratégica del proceso unitario magrebí. Las dos necesidades no nos impiden profundizar los lazos con España y con Latinoamérica desde la dimensión hispana heredada, que asumimos sin complejos.

No enaltece la honorabilidad del Reino de Marruecos que pretende ser casi miembro de la Unión Europea, seguir dando la espalda a la paz, romper continuamente con el compromiso y la palabra dados, atropellar, raptar, encarcelar, asesinar y hacer desaparecer a civiles inocentes por el simple crimen de expresarse pacíficamente, sin violencia, en la calle y enarbolar una bandera distinta a la marroquí.

Creemos en la paz y creemos que es posible llegar a ella por la vía pacifica trazada por la Comunidad internacional. España, con cuyo Gobierno tenemos un dialogo permanente que queremos mantener y fortalecer para hoy y sobre todo para mañana, debe ayudarnos de forma sincera en el logro de esa paz. Es la única forma de recuperar lo perdido de cara al futuro y de limpiar la mancha que yace sobre su buen nombre y sobre su credibilidad ante las naciones del mundo, ante la Historia y ante sí misma.

Me gustaría, hoy, a 30 años de aquellos trágicos acontecimientos que tanto sufrimiento trajeron al pueblo Saharaui, y en el momento en que las Naciones Unidas tienen la intención de intentar reactivar sus esfuerzos de paz, invocar la memoria histórica y la coherencia con los principios para reafirmar ese compromiso noble de acompañarnos hasta esa victoria, que es la victoria de la justicia, de la paz y de los valores democráticos que hicieron grande este país. A todos ustedes, amigas y amigos del pueblo saharaui, que nos habéis acompañado a lo largo de todos estos años difíciles, sin desfallecer ante el paso del tiempo, ante las dificultades y las frustraciones, sois para nosotros parte esencial del proceso histórico que conducirá hoy o mañana a la libertad de un pueblo. Gracias por la confianza, gracias por la coherencia y gracias por la fe en esta causa.

Muchas gracias.