ACABOSE
Teodoro Santana
E
s lo que pasa cuando empiezas a desprender un tufo a muerto que tira para atrás. No es que ya no te tengan miedo: es que te empiezan a perder el respeto. Y no lo digo sólo por el sector talicánico de CC, que se las prometía tan felices gobernando con el PP, hasta que les dieron la patada. Haciendo políticas de derecha dura, que para eso estaban en el machito. Y ahora no los quiere ni la izquierda, ni la derecha, ni los dioses, ni los demonios.No, me quiero referir a los neocons isleños, sector aquí mando yo, que creían que estaban en la cresta de la ola y la cosa se les desfondó el 14-M. "Quam cita transit gloria mundi": qué rápida pasa la gloria del mundo. Desde que el personal, antes atorrado, olfatea que no se va a repetir mayoría absoluta ni en el Cabildo de Gran Canaria ni en el Ayuntamiento de Las Palmas, es que ya te toman a pitorreo. Los amigos de conveniencia ya se cuestionan la conveniencia de retratarse contigo, y te hacen fós.
Ya andan negociando con tus enemigos, repartiéndose los despojos. Lo que antes se tomaba por autoritarismo, ahora se ve como el bufido de un gato cuando le pisan el rabo. Empiezas a darte cuenta de que hay mucho resentido. Gente que ni te imaginabas que habías convertido en tus enemigos. Y que ahora, al verte, murmuran por lo bajo: "a la vuelta te espero".
Pero el interesado nunca lee las señales. No escuchó César a Artemidoro, cuando el anciano de Cnidos le entregó una nota advirtiéndole: "Los senadores romanos te quieren matar. ¡No te pongas en sus manos! Manda a llamar a tu guardia. No puedes confiar en nadie. ¡Sal este minuto!". César no leyó el mensaje. Eran los idus de marzo del año 44 AC. Ya se sabe: cuando los dioses quieren perder a los hombres, los vuelven ciegos. Y así siguen obstinados hacia su infortunio. Hacia la Gran Mordida, digo, la Gran Marina. El acabose.