Acuse de recibo (I)

Ramón Moreno

Tal como prometí en el artículo anterior (donde denunciaba la consigna general de matar al mensajero y criticaba la inoperatividad del Estatuto de Autonomía -una especie de franquicia- que ahora se pretende reformar), hoy acuso recibo, dando cumplida y pública respuesta, a la carta presidencial, Un nuevo Estatuto para una nueva Canarias, remitida por el jefe del ejecutivo, don Adán Martín Menis a todos los periódicos canarios y publicada el pasado domingo día 10-10-04.

¿O usted, señor presidente, no esperaba ninguna contestación? Sí, ya sé que este tipo de epístolas, plagada de buenos deseos y nobles intenciones, no requiere respuesta alguna; sobre todo, porque usted cree haberlo dicho todo muy bien, con gran poder de convicción, y ¡ya está! Pero yo, que soy bastante escéptico y no me creo absolutamente nada de lo que dicen o prometen ustedes los políticos -o al menos lo pongo en tela de juicio-, si quiero responderle porque como canario me siento aludido y, además, porque el contenido de su carta hiere mi sensibilidad y seguro que la de muchos isleños, hartos de que se nos tome por imbéciles e ignorantes.

Por tanto, señor presidente, yo si voy a contestarle. Con el respeto y la consideración personal debidos, pero desde la más firme, independiente e imparcial crítica política. Aunque a usted eso no le guste -como a todos los políticos, que se creen en posesión de la verdad-, acostumbrado a la corte de sumisos que le rodea.

¡Porque, ya está bien de mentiras, falsas promesas y tomaduras de pelo! ¿Acaso cree usted y sus acólitos que salir elegidos una y otra vez (por el voto cautivo, la compra de voluntades, los estómagos agradecidos y el clientelismo), es una patente de corso que les permite, impunemente, seguir engañando a los canarios y pretendiendo que comulguemos con ruedas de molino?

Pero antes de entrar de lleno con su ultraperiférica misiva, permítame (¿cómo que no?) algunas consideraciones personales. ¡Ni usted es nacionalista, por mucho que se diga, ni nos ha traído -al contrario- ninguna felicidad como pregonaba en su idílico discurso de investidura!

Su Gobierno es un gobierno timorato, lastrado y cautivo por su pacto con Soria y con Mauricio, y poco respetado en Madrid. Como siempre. Pero ahora mucho más. ¿No se quejaba usted amargamente ante las cámaras de TV que el Gobierno español ni siquiera le había informado de las maniobras militares de la semana pasada cerca de El Hierro? Por cierto que, con las coordenadas geográficas que manejo, dichas maniobras se desarrollaron en aguas internacionales, próximas al límite exterior de la ZEE marroquí, que como ya he denunciado reiteradas veces, engloba de facto a todo el archipiélago canario excepto La Palma y El Hierro, precisamente.

Señor presidente, es patente, y ¡patética! la incapacidad manifiesta de su Gobierno para solucionar los grandes problemas que aquejan a Canarias -de todos conocidos-, y para dar respuesta efectiva a los graves peligros que acechan a nuestro Archipiélago.

Usted no es, señor Martín Menis, aunque sea un buen tecnócrata, el hombre de Estado que Canarias necesita y demanda urgentemente en esta coyuntura histórica. Si ha configurado, en cambio (fruto de las presiones, servidumbres políticas y otras, de sus socios de gobierno y de los diferentes partidos que forman Coalición Canaria), un Gobierno familiar (su pareja, o compañera sentimental -¿se dice así?- y su cuñada son las Viceconsejeras de Turismo y Cultura, respectivamente); geográfico, (ahí están los/as Soria, Zaragoza, Australia); y paradisíaco, (usted mismo -Adán- y el propio Mauricio). Le faltó el verdadero componente nacionalista, lo competente, serio, riguroso y eficaz...

Ahora sí, me centro en su carta. Usted, desde una actitud magnánima y condescendiente, nos "hace ver la necesidad" de reformar (¡como si sirviera para algo!) el Estatuto de Autonomía de Canarias. Para ello enumera una serie de argumentos, al cual más peregrino, que la historia, la geografía, el Derecho de gentes y la propia realidad, se encargan de desmentir continuamente. Dice usted, autoconvencido, de que Canarias es una región insular y alejada .... e insiste que ser canario no puede ser vivir aislado...

Vamos a ver señor presidente: que somos islas es obvio porque formamos parte de un Archipiélago... pero, ¿alejados de quién? ¿No serán Europa y la propia Península (España y Portugal) los que están alejados de nosotros? Yo, al menos no me siento alejado ni vivo aislado. Ahí enfrente hay todo un continente -del que geográficamente formamos parte- y que ahora se pretende descubrir para hacer negocios, ¡cuando lleva ahí toda la vida! ¿Y usted, señor presidente, se siente solo? ¡No me refiero al plano afectivo o sentimental! No. Quiero decir, desde la lejanía de la que usted se lamenta. De todas formas, usted si que está alejado, aislado y yo diría que hasta distante, del electorado, de la ciudadanía, de la calle. Instalado en la comodidad y ventajas del poder, y con la prepotencia de quién se considera legitimado para seguir mandando. ¡Nada más lejos de la realidad, señor presidente! En el 2007 hablaremos...

El resto de su carta lo trataré la próxima semana (D.m.). Ahora le formulo la siguiente pregunta: ¿Ha tenido usted algo que ver con la consigna general de matar al mensajero?

rmorenocastilla@hotmail.com