Acuse de recibo
(y II)Ramón Moreno
Señor presidente, en esta segunda parte de mi acuse de recibo a su carta, "Un nuevo Estatuto para una nueva Canarias", quiero rebatirle los extremos de la misma, cuyo contenido, repito, hiere mi sensibilidad y seguro que la de muchos canarios que, como yo, se niegan rotundamente a comulgar con ruedas de molino. Señor Martín Menis, su matraquilla obsesiva con nuestra lejanía y aislamiento que tanto repite en su escrito, denota la necesidad urgente de algún tipo de asistencia psiquiátrica, porqué lo suyo no es normal. ¡Que no estamos alejados, que son Europa y España quienes están lejos de nosotros! ¡Sí!
Dice usted, y cito textualmente, que "para Canarias, para este Archipiélago aislado (¡y dale!), es fundamental que el texto que nos defina como pueblo, recoja varios principios fundamentales, que enumera en tres.
Vamos a ver, señor presidente, ¿esa carta la redactó usted o sus asesores? Porque no se explica ¡tamaña barbaridad! En pura praxis filosófica, la definición es un argumento de la lógica (intuitiva, inductiva y deductiva). Nada de lo que no puede ser definido puede ser conocido. Por este razonamiento, y según usted, el pueblo canario no es conocido, ¡vamos que no existe! hasta que el nuevo Estatuto no plasme sus principios fundamentales.
Esto es muy grave, señor presidente. Usted está manipulando descaradamente, y lo que es peor, engañando a sabiendas a todos los canarios, a los que nos toma por imbéciles e ignorantes. ¿Cómo que el pueblo canario no está definido? ¿Qué somos entonces, un ganado, un rebaño de cabras, una manada de ovejas o ambos?
¡Usted, señor presidente, es un peligroso sofista! Hace tiempo que observo que en su partido, ATI, y en el seno de Coalición Canaria están instalados en un auténtico sofisma consciente. Partiendo de premisas falsas, están haciendo una interpretación errónea e interesada de una realidad virtual de nuestro Archipiélago, que no se corresponde para nada con la verdadera realidad de Canarias.
Por esa, y otras razones que ya le decía el pasado sábado, usted no es, señor presidente, en absoluto, el hombre de Estado que Canarias necesita y demanda urgentemente en esta grave y peligrosa coyuntura histórica en la que nos han colocado quienes, desde fuera, deciden los destinos de Canarias con la anuencia y complicidad de todos ustedes (su gobierno y la coalición que le sustenta).
¡Sí, señor Martín Menfis! Su gobierno es el medianero de la finca. Incapaz de plantar cara al patrón; y usted, es el jefe de los peones. El primero de sus principios fundamentales, según usted, es obvio: "Silos canarios no somos dueños del espacio marítimo que separa las islas o las circunda, ni del espacio aéreo que está sobre nuestra tierra (¿y el que está sobre el mar no?), no tendremos mecanismos para impedir el paso de buques o mercancías peligrosas para el medio ambiente de Canarias, ni podremos controlar y perseguir el tráfico de drogas o la llegada ilegal de personas. Es fundamental, pues, que Canarias sea considerada un todo: la suma de las Siete Islas (le faltó La Graciosa y los islotes) más el agua y el aire que las conecta". ¡Qué bonito! Le quedó muy poético, señor presidente. Pero este es otro sofisma y, por lo tanto, usted sigue engañando a este pueblo, despertando y alimentando falsas expectativas. Porque usted sabe perfectamente, que con el actual status de Canarias de Archipiélago de Estado, no es posible aplicarnos la normativa de los Estados Archipelágicos (como Cabo Verde, ex colonia portuguesa). Además, Canarias es un territorio nacional en otro continente que la legalidad internacional no ampara hoy en día. ¡Y ese, señor presidente, es el nudo gordiano de la cuestión!
Y no voy a darle ahora, y ¡encima gratis! una lección de Derecho Marítimo. ¡Estúdiese usted la Convención de Montego Bay, de donde emanó el vigente Convenio del Mar y no nos venga con milongas! El Problema de la delimitación de nuestros espacios marítimos es, precisamente, la imposibilidad legal de su delimitación. ¡Y usted conoce esta realidad! España, aunque mantiene la soberanía política sobre Canarias, no tiene, en absoluto, las competencias jurídicas para delimitar nuestras aguas; que sólo se podrán establecer y delimitar desde un Estado Archipelágico Canario.
Sobre esta controvertida cuestión -usted lo sabe señor Martín Menfis, porque me consta que ha leído mis escritos-, vengo pronunciándome, desde hace bastante tiempo, en una incansable labor informática y pedagógica. Y usted, señor presidente, lo que debería hacer, es propiciar un gran debate público en la Televisión Canaria, donde tuvieran cabida juristas, expertos en la materia y especialistas del tema, y donde pudiéramos debatir, con la seriedad, independencia y el rigor necesario todos estos asuntos; máxime ahora, que se está especulando con la existencia de yacimientos de hidrocarburos al Este del Archipiélago, y cuando Repsol YPF, se dispone a iniciar las prospecciones definitivas, para proceder a las extracciones.
Por cierto, señor presidente, que su Gobierno aún no se ha pronunciado al respecto. ¡Como siempre, usted va a remolque de los acontecimientos! Referente al segundo y tercero de sus principios, me parecen irrelevantes, porque usted insiste machaconamente en la lejanía (¡que obsesivo!) y en rentabilizar la renta de situación de Canarias cuando no tenemos las competencias para ello, ni España las va a transferir.
Termino con la misma pregunta anterior: ¿Señor Martín Menis, ha tenido usted algo que ver con la consigna general de matar al mensajero?
Rmorenocastilla@hotmail.com