ÁFRICA: EL ESENCIAL CONTROL DEL AGUA
Ramón Moreno
El compromiso adquirido en julio de 2003, por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Áfricana (UA), durante la Cumbre de Maputo (Mozambique), de duplicar en cinco años la proporción de los presupuestos nacionales dedicados a la agricultura para alcanzar el 10%, resulta enormemente alentador. Esta mejora permitirá crear el valor añadido necesario para el crecimiento del PIB, con importantes efectos inducidos en los sectores secundario y terciario.
Para ello, el control del agua es fundamental. En efecto, los rendimientos de la agricultura de regadío son tres veces más elevados que los de la agricultura pluvial. Pero África solo utiliza el 4% de sus reservas disponibles de agua de riego y solo alrededor del 7 % de tierras cultivables. En el África subsahariana el porcentaje cae al 1,6 %. En comparación, Asia llega al 17% lo que le permite regar el 40% de las tierras cultivables,
Esto explica la urgencia de alentar la construcción de pozos, de canales de riego y de drenado, así como embalses simples para los pueblos.
El objetivo de la FAO es duplicar rápidamente y con costes razonables, especialmente por la movilización de la mano de obra rural, el porcentaje de tierra de regadío que pasaría así del 7% al 14%. Con esta medida se evitarían las frecuentes hambrunas debidas a las sequías.
El control del agua (uno de los grandes retos de la humanidad para este siglo) es esencial para generar ingresos y empleos estables para todo el año. Por eso es un componente importante del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PSSA) de la FAO que se está aplicando en 101 países, de los cuales 42 son Áfricanos. El 1 de noviembre de 2004, el montante total de la financiación movilizada alcansaba los 776 millones de dólares, de los cuales el 67% ha sido suministrado por los presupuestos nacionales de los países en vías de desarrollo.
Este programa permite, además, intensificar los cultivos de cereales, de horticultura y frutos mediante la introducción de variedades de alto rendimiento, y desarrollar la pequeña producción animal (avícola, ovina, porcina, caprina), así como la pesca artesanal y la acuicultura.
Por otra parte, nadie puede ignorar los ataques devastadores y las enfermedades que diezman plantas y ganado. En 1994, la FAO lanzó a escala mundial lo que se denomina el Sistema de Prevención y de Respuesta Rápida Contra las Devastaciones y Enfermedades Transfronterizas de Animales y Plantas (EMPRES).
Su objetivo es facilitar la detección, la alerta precoz y una respuesta rápida, así como el refuerzo de las capacidades nacionales y la organización de redes de investigación para disponer de métodos de lucha más eficaces y menos nefastos para el medio ambiente. En el ámbito de la "protección de las plantas", se le ha dado prioridad a la lucha contra la langosta migratoria. Este programa se aplica desde 1997 y ha demostrado sin ninguna duda su eficacia en la región central del área de la langosta migratoria (la zona del Mar Rojo). Por falta de recursos suficientes, nunca ha podido ponerse totalmente en práctica en la región occidental.
La crisis de los acrídidos (langosta) en África Occidental y del Noroeste ha adquirido proporciones dramáticas, a pesar de las alertas emitidas por la FAO a partir de Octubre de 2003. Las lluvias, que constituyen el factor primordial en la bio-ecología de la langosta migratoria, han sido -paradójicamente- abundantes, creando así condiciones favorables para su reproducción en vastas zonas. La situación empeoró particularmente entre julio y agosto de 2004, por la tardía reacción de los suministradores de fondos y de los organismos de ayuda multilateral.
Además, aunque la prioridad sigue siendo posibilitar que los países Áfricanos alcancen la autosuficiencia alimentaria y estén en condiciones de erradicar el hambre, estos países no pueden quedar fuera de los circuitos del comercio mundial. Deben adecuarse a las normás de calidad y de seguridad de los alimentos para tener acceso a los mercados internacionales.
La asistencia de la FAO se refiere especialmente a los aspectos legislativos y reglamentarios, al refuerzo de las instituciones, a la formación y al equipamiento científico.
Finalmente, y no es el menor de los desafíos, debe construirse una infraestructura rural (carreteras, almacenes, mercados) y acometer el acondicionamiento de instalaciones que permita a los agricultores disponer de materias primás modernas y poder comercializar sus productos a costes competitivos.
El "Plan Marshall" contribuyó a la reconstrucción de las infraestructuras en Europa, y las ayudas regionales de la UE han tenido oficialmente el objetivo de recuperar el retraso de los nuevos miembros en ese aspecto. ¿Por qué los países Áfricanos tienen que desarrollarse sin puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y sin energía eléctrica?
África, a pesar de ser la gran olvidada, y de que su participación en el comercio mundial no supera el 2%, dispone, sin embargo, de importantes bazas como sus inmensos recursos naturales y un mercado interno que va a alcanzar los 2000 millones de personas. ¡El acceso a ese impresionante mercado exterior, es el gran desafío para Canarias!
Canarias, mayo de 2006-