África o la miseria que no cesa
Juan Jesús Ayala
África, el continente negro se nos viene encima, el hambruna que padece y un sin fin de carencias la empujan sobre occidente. Y occidente ante ese peso que tendrá que soportar por solidaridad y si se quiere para tapar sus vergüenzas se las va a ver y desear para lograr un adecuado equilibrio ante lo que se está gestando y que de alguna manera se intenta mitigar o parchear con aportaciones económicas plenamente insuficientes.
Y no solo el hambre sino también las guerras. Hay que tener en cuenta que África es la zona del mundo donde más guerras existen en estos momentos. Y si desalentadora es la situación en países que aun no han logrado remontar políticamente la herencia colonial, no son menos desesperanzadores los problemas a los que se enfrentan aquellos que fueron considerados modelos durante las últimas décadas; las dificultades que encuentran para superar el subdesarrollo y paliar los efectos de una crisis económica galopante casi insalvables abren un amplio interrogante para su futuro.
Y ante esa tesitura la pregunta que suena en el diapasón de la historia africana para los países que viven atosigados es ¿existe realmente la posibilidad de obtener un cierto grado de desarrollo que no vaya acompañado de altos costes sociales? La respuesta no es difícil. No podrán lograr un índice aceptable de desarrollo, de ahí que sea la espoleta de la inmigración lo que hace se atenúe la conflictividad social porque esa fuerza joven en vez de pensar en revoluciones y en golpes de estado lo que hacen es irse hacia afuera. Los africanos hoy piensan más en Europa y en el mundo occidental que en África.
Y el mundo occidental ¿en qué piensa? Piensa más en su mundo que en el de África. En un momento histórico expolió y masacró y ahora sin quitarse los grandes bocados de los labios intentan de alguna manera, pobretona y cicatera paliar y justificar su voracidad de ayer. Y si los países ricos alguna vez, y fue en Gales el pasado año, se comprometieron con una altísima solemnidad a aumentar la ayuda a África no se ha cumplido, sus promesas quedaron en saco roto. De los 20 países más pobres de la tierra, 15 están en África y sus habitantes viven con un dólar diario. Y los países ricos lo único que se le ha ocurrido en estos momentos y como ayuda es perdonarles la deuda. Lo que no es nada positivo sino que acentúa una más la pobreza. Y lo que se ve y esta a vista cualquiera es que los países que se comprometieron a ayudar económicamente a África y que están bajo el paraguas del G-8. desde 2004 hasta hoy lo único que han hecho es eso, cancelar deudas y de la ayuda prometida nada de nada.
África con su pobreza que no cesa esta en manos de occidente, de su dejación por una irresponsabilidad histórica que lo que ocasiona es que el problema de la pobreza siga increscendo y que los desajustes sociales en el continente propicien la huida de miles y miles de seres humanos que no tendrán otra opción de mejora que mirar hacia Europa.
Una Europa hostil que intenta disimular su responsabilidad en conferencias para ayudas y socorro a esos países y que en realidad funcionan como si fuera un brindis al sol dado que el endeudamiento de África no cesa y la riqueza que produce no es suficiente para sacar la cabeza del agua.
La pobreza de los pobres es debida a la riqueza de los ricos. Y África se nos muere, se nos viene encima y no se sabe como meterle el diente para dar con la solución. Que no se hace con palabras ni con algún que otro fleje de euros, ni con información mas o menos capciosa. Tal vez pudiera ser desenmascarando a esas multinacionales de la guerra y del expolio amparadas por gobiernos títeres que tienen el poder por la aquiescencia de occidente que aunque no le reconozca su tiranía si lo hacen tras bastidores y aplauden sus matanzas y las múltiples escaramuzas que ponen en práctica para ir en contra de su propia gente.