AFRICA: ¿LA NUEVA AMENAZA GLOBAL?
Ramón Moreno
El caos que generan los países inmersos en graves crisis (ver "Informe sobre crisis olvidadas", editado por Médicos Sin Fronteras), en este mundo globalizado, preocupa cada vez más a las potencias hegemónicas del planeta. Tal es así, que Estados Unidos y la misma Unión Europea consideran que los "estados fallidos" suponen un grave riesgo para su seguridad, equiparables y al mismo nivel que el terrorismo internacional o las armas de destrucción masiva. Y es que la violencia, el narcotráfico o las violaciones de los Derechos Humanos pueden traspasar fronteras.
Algunos países "en colapso" los tenemos en Afganistán, Ecuador, Irak, Haití, Sierra Leona, Somalia Sus instituciones no funcionan, y sus gobiernos que son ineficientes por falta de seguridad y la inestabilidad se han desvanecido ante los ojos de los ciudadanos. Estos países que viven al margen del mundo, se han caracterizado desde décadas por guerras civiles interminables, hambrunas, pandemias y catástrofes naturales, violaciones de los Derechos Humanos, y por ser, en definitiva, territorios fuera del imperio de la ley, donde se comercia ilícitamente, produciendo crisis sin fin que afectan a las regiones más inestables de la Tierra.
Unos 2.000 millones de personas viven en los denominados "estados frágiles", países que no son capaces de garantizar a sus ciudadanos las mínimas condiciones de seguridad y los servicios básicos como la sanidad o la educación, y donde, en ocasiones la autoridad se diluye y se fragmenta. Regiones enteras escapan al control central, propiciando que millones de personas vivan a merced de "señores de la guerra", grupos criminales o mafias.
Los países institucionalmente débiles que hay en el mundo, varían según las fuentes. Para el Banco Mundial, que ha elaborado un índice de los 30 estados fracasados, éstos son potencialmente 15 veces más propensos a sufrir una guerra civil que los países desarrollados. Por su parte la CIA, los reduce a una veintena en su informe, mientras que el Departamento Británico para el Desarrollo Internacional los cifra en 46.
Recientemente el "Fondo para la paz", un organismo independiente estadounidense, y la revista "Foreing Policy " han elaborado una relación de países clasificados según su vulnerabilidad a un violento conflicto interno. Costa de Marfil sede del Banco Africano de Desarrollo (BAD) ocupa el primer lugar con un porcentaje del 106.0 de inestabilidad, y Gambia, el puesto sesenta con el 82.4. En medio, nada menos que otros 23 países de África continental.
En este contexto geopolítico, el continente africano (como en América Latina, Asia, Europa del Este y Oriente Medio) reúne el mayor número de países institucionalmente débiles. No en vano, naciones como Costa de Marfil, República Democrática del Congo o Somalia, representan el grado más extremo de hundimiento del Estado. Donde la figura del Gobierno es inexistente y el monopolio de la violencia se encuentra fragmentado en múltiples actores: clanes tribales, caudillos, milicias ¡Una nefasta consecuencia del desastroso proceso descolonizador!
En otros países existen regímenes centralistas fuertes, pero la debilidad institucional o los conflictos armados les confieren algún grado de descomposición en zonas que escapan al control central: Yemen o Colombia son ejemplos de ello, con áreas controladas por guerrillas donde proliferan el tráfico de drogas o el contrabando de armas. También Sudán, marcado por una de las guerras civiles más largas y cruentas del continente africano. A pesar del acuerdo de paz que se alcanzó en 2005 entre Jartum y los rebeldes del Sur, la provincia de Darfur mantiene desde 2002 su propio conflicto. Las milicias árabes campan a sus anchas en la región, habiendo causado más de 200.000 muertos y mas de dos millones de desplazados.
Algunos países como Liberia (donde ahora gobierna Ellen Johnson Sirleaf, la primera presidenta de África, después de la pesadilla del dictador Charles Taylor) o Angola, están inmersos en laboriosos procesos de paz, tras décadas de guerra civil, pero corren serio peligro de desestabilización. El informe del Banco Mundial lo corrobora expresamente: la mitad de los países que salen de un terrible conflicto, en el plazo de cinco años vuelven a las andadas.
Pero lo que resulta evidente, es que existe una clara relación entre situaciones de colapso del Estado como consecuencia de un conflicto y desinterés político por parte de la comunidad internacional. Muchos de los países africanos citados, y otros, ocupan un lugar periférico en el sistema internacional; evidenciado, tanto por la falta de reacción política para afrontar las crisis como los escasos presupuestos que se destinan a la ayuda humanitaria.
Si a ello añadimos el hecho de que los medios de comunicación apenas se interesan por la suerte de estos países, entenderemos el calificativo de "conflictos olvidados". Por otra parte, todas estas situaciones acentúan hasta extremos incontrolados la creciente escalada de inmigración africana (un porcentaje mínimo, si la comparamos con la que entra en Canarias por puertos y aeropuertos como "turistas"), que en nuestra tierra tiene un determinado significado y una especial incidencia.
Canarias, abril de 2006.