Agricultura y
medio ambiente
Vladimiro Rodríguez Brito
Cuando
salimos al monte y encontramos nuestras carreteras con importantes cantidades
de pinocha en sus bordes, nos preguntamos cuál es la razón por la que no se
limpia dicho combustible tan peligroso en los veranos. Los que tenemos
responsabilidad con los montes sabemos que en Tenerife queda menos de una
docena de empresas dedicadas a la recogida de pinocha para venderla a los
agricultores, y éstos tienen numerosas dificultades para mantener su actividad,
dado el reducido número de agricultores que compra materia orgánica para los
cultivos. Hace unos años la isla estaba barrida, no había pinocha, así nos
cuenta don Francisco Delgado, la empresa más antigua en el sector, y cómo en
los años cincuenta y sesenta trajo pinocha de los pinares herreños
para Tenerife, dada la demanda en la isla y las carencias de los pinares
locales; otro ejemplo no menos expresivo lo tenemos con el Plan de Residuos de
la isla de Tenerife, nos encontramos con nuevos problemas, ya que cada día
aumentan los residuos que antaño considerábamos y utilizábamos como recursos.
Esto quiere decir que gran parte del estiércol, del compost
obtenido en el PIRS de Arico, o el fabricado en diversas plantas de tratamiento
de restos de jardines, podas, etc., o el elaborado por las empresas dedicadas a
recoger pinocha de nuestros montes, es decir, ingentes cantidades de materia
orgánica que quedan sin utilizarse para la agricultura y se convierten en un
desecho destinado a los vertederos, con el gasto y el esfuerzo que ello
conlleva.
La
nueva agricultura abandona la biología para decantarse mayoritariamente por la
química importada. Esto no sólo ocurre por motivaciones económicas o de
rentabilidad, sino que es un fenómeno inducido también por una falsa presunción
de modernidad y progreso: lo "artificial", creado en laboratorios, es
mejor que lo "natural", defienden los modernos productivistas
que se extienden a lo largo y ancho del archipiélago.
Un
ejemplo bastante curioso es el representado por los nuevos cultivos de tomates
hidropónicos, es decir, sin suelo, esto es, sobre material conocido como lana
de roca que recibe directamente los nutrientes y el agua que necesita la
planta. Por supuesto, al cabo de un tiempo esa lana de roca se convierte en un
nuevo residuo difícilmente reciclable o tratable, no hace falta tierra, no hace
falta abonos orgánicos, es, en definitiva, el proceso industrial trasladado a
la agricultura, ¿son estos tomates canarios?
Las
labores agrícolas demandaban materia orgánica en grandes cantidades hasta hace
muy poco, contribuyendo a la limpieza de los montes para prevenir incendios, y
ahora se ha convertido la agricultura en productora de residuos, creando un
importante problema añadido en una sociedad que tiene el consumo compulsivo y
genera cada día más y mayores cantidades de desechos. Otro ejemplo lo tenemos
con los purines o las gallinazas que, en tiempos no demasiados lejanos, eran
demandados por la agricultura como abono de gran riqueza biológica. Estos y
otros restos ganaderos han sido relegados y deben ser llevados con dificultades
y costes importantes a las plantas de residuos, para posterior tratamiento con
importantes costes añadidos para el ganadero.
Es
la intención de este artículo llamar la atención sobre cómo algunas facetas de
la nueva actividad agraria devalúa la agricultura tradicional y la producción
de alimentos sanos conseguida con las leyes naturales. De ahí que artificialicemos, cada día más, la naturaleza y devaluemos
proporcionalmente la calidad de los productos del agro. Por ello, estamos en la
obligación de insistir a nuestros agricultores y a los consumidores en última
instancia de que debemos apostar por la modernidad sin renunciar a lo natural,
que es importantísimo mantener la agricultura relacionada con nuestro suelo y la
cultura agraria que lo acomoda. No podemos pretender hipotecar nuestro medio
ambiente cada día más con la producción de residuos sin un alto precio por
ello. La debilitación del medio natural que esta sociedad está causando de
forma creciente, día a día, acabará por pasarnos factura tarde o temprano.
* Consejero Insular de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo de Tenerife