AGUAS
CANARIAS: ¿Quién teme una sentencia desfavorable?
Antonio
Rodríguez de León *
En los próximos meses volverá a ser
actualidad las aguas canarias, como consecuencia de la presentación de
enmiendas a la reforma del Estatuto de Autonomía para Canarias, que fue
aprobado por el Parlamento de Canarias por mayoría absoluta. Dicha reforma fue
aprobada con una nueva definición sobre los espacios marítimos de las Islas
Canarias, con reconocimiento de la realidad geográfica archipelágica, excepto
la sustitución de “aguas interiores” por “aguas interinsulares”. Es necesario
aclarar que este último concepto, a pesar de haber sido recomendado al Gobierno
canario por el experto marítimo del Estado, D. José Manuel Lacleta, carece de
base jurídica en el derecho marítimo, es decir, no existe ni está reconocido en
dicho derecho. Esto hecho desvirtúa y deja sin validez jurídica ante terceros
Estados, el control sobre las aguas que separan unas islas de otras, más allá de
las doce millas. El gobierno canario pensó entonces, (después de varias
tentativas fracasadas en Madrid, desde más de una década), que el gobierno
central aceptaría este nuevo planteamiento de “aguas interinsulares” avalado
por el asesoramiento del mencionado y cualificado profesional, antiguo miembro
de
Es necesario que Canarias reclame al
Estado español el legítimo derecho sobre el concepto jurídico “Archipiélago
de Estado”, para definir todos sus espacios marítimos con
reconocimiento internacional, tanto para controlar el tráfico marítimo entre
las islas, como para establecer las líneas fronterizas alrededor del
archipiélago. Todo esto, sin entrar en viejas e históricas discrepancias sobre
las aguas canarias, que han venido disputándose los gobiernos de España y
Marruecos. La realidad ha sido que, intento tras intento, el Gobierno canario
siempre ha fracasado en las reivindicaciones que ha planteado al Estado, acerca
de la cesión de plenas competencias sobre el mar canario.
Marruecos reclama para sí la zona
económica exclusiva sobre las aguas alrededor de las islas canarias, hasta las
Pero las enmiendas que presentarán el
Partido Popular y el propio gobierno del Partido Socialista despojarán de la
reforma del Estatuto de Autonomía para Canarias cualquier alusión sobre aguas
archipelágicas aplicadas a Canarias, según ellos con el siguiente argumento: por el temor a que se inicie un proceso de
independencia. Un temor injustificado, puesto que lo que ocurriría sería
todo lo contrario; se reforzaría
¡Bendito petróleo!, que ha traído el
debate de las aguas canarias a nivel de calle, cuando que anteriormente sólo
había sido tema de debate entre la élite política de Canarias y el Estado. Todo
empezó a clarificarse con la publicación del R.D. nº 1463/2001 de 21 de
diciembre, por el cual se concedía permiso a Repsol para investigar por fuera
de las doce millas de la costa Este de Canarias, sobre la existencia de
hidrocarburos y su posterior perforación y extracción. Ante esta autorización,
Marruecos presentó una protesta ante las Naciones Unidas, poniendo de
manifiesto los enfrentamientos anteriormente comentados sobre la soberanía de
las aguas, contra la determinación unilateral por parte de España para
determinar la zona económica exclusiva o la plataforma continental sobre los
espacios marítimos de las Islas Canarias. Como era de esperar, los servicios
jurídicos del Estado español activaron la repuesta ante las Naciones Unidas,
teniendo en cuenta las advertencias del Sr. Lacleta que al respecto decía: “antes
de emprender cualquier negociación en materia marítima, es preciso tener una
idea de cuál sería la sentencia judicial o arbitral posible más favorable, y
cuál la más desfavorable. Añadiendo; si la negociación permite acercarse al
primer parámetro, es peligroso obstinarse en ir más allá. Y si ni se puede
alcanzar lo segundo, es preferible emprender el camino del arreglo judicial o
arbitral de controversias”.
España, que había ratificado
Volviendo al inicio de este escrito,
queda por decir que la reforma del Estatuto de Autonomía que el parlamento
canario ha presentado en Madrid, es insuficiente, entre otros motivos, por la
falta de fundamentos de peso con respecto al Tratado Internacional del Mar.
Sería mas coherente fundamentar las razones del porqué Canarias debe delimitar
sus espacios marítimos, y la razón más fundamental es que el Estado español no puede defender por la vía del Derecho Marítimo la
soberanía sobre el Mar Canario.
Desde
En Las Palmas de Gran Canaria a, 22 de
febrero de 2007
* Presidente de la Plataforma por el Mar Canario