A la vera de 3.000 toneladas
Wladimiro Rodríguez Brito *
Estas
pasadas navidades hemos vuelto a batir récords
negativos en la isla de Tenerife: el pasado día 2 de enero se depositaron en el
vertedero de Arico 2.925 toneladas de residuos sólidos urbanos. Esta asombrosa
cifra hace trizas toda la estadística precedente de los residuos en el Complejo
Medioambiental de Arico. El dato es aún más preocupante si tenemos en cuenta
que ya no se llevan allí ni los neumáticos ni una parte importante del papel,
los cartones o el vidrio que se obtiene por medio de la recogida selectiva.
Hay dos lecturas contrapuestas en estos datos: por un lado, el reciclado y la
concienciación de la población comienza a funcionar de manera significativa y,
por otro lado, a pesar de ello, esta sociedad crece de forma significativa en
su generación de residuos no reciclables. Es evidente para cualquier observador
que los motivos para que nuestra preocupación aumente no faltan.
Estas líneas tienen la intención de contribuir modestamente a sembrar
un pequeño cambio de mentalidad. Asimismo, no queremos en modo alguno
transmitir un mensaje pesimista y negativo, más bien al contrario, buscar y alentar
un mayor compromiso ambiental que promueva que la verdadera sostenibilidad
comienza en cada casa, en cada familia. Por supuesto, sin olvidar al sector
privado, a las empresas y a todas las instituciones públicas. Es curioso que
todos los días hablamos de sociedad y economía, a la hora
de medir los elementos de consumo y derroche de esta sociedad según estas
contradicciones como las que encontramos cada día en nuestras carreteras. Se
habla a menudo de crisis y pobreza, pero los coches anegan las vías de comunicación
cada vez más.
Por ello, hemos elegido como título de este artículo uno de nuestros
topónimos tradicionales más afortunados: "vera" (borde), es la forma
que nuestros antepasados utilizaban para situar las orillas de los precipicios
o de los barrancos. A causa del crecimiento poblacional y del consumo, del
derroche generalizado y colectivo, parece que Tenerife está a la vera de
sobrepasar una cifra insospechada hace pocos años de generación de residuos. A
pesar de que detectarnos un inicio de un cambio de actitud, lo cierto es que
los números no dejan lugar a dudas sobre la tendencia dominante, difícilmente
lograremos reducir estos números. Lo más probable es que no dejen de crecer y
superemos en poco tiempo esta "vera" que antes parecía inalcanzable.
Llegan las rebajas y ello significa que volveremos a acercarnos al listón del
2 ó el 6 de enero, los días récord de la historia de la basura en Tenerife.
Estoy un poco cansado de escuchar todos los días referencias
continuas a la ecología, el medio ambiente, la solidaridad, la sociedad
sostenible y tantas otras palabras vacías de contenido. La realidad es obstinada
y los hechos -por desgracia- apuntan en la dirección contraria.
No sólo tratamos en este artículo de apelar a la responsabilidad
colectiva e individual de nuestra gente sobre que hagan un esfuerzo por reducir
en la medida de lo posible su consumo y de forma paralela intentar generar
menos residuos o separarlos en origen, en cada uno de los contenedores.
Asimismo, debemos ser solidarios con el municipio de Arico que soporta una dura
carga, generada por el resto del territorio insular, con especial mención al
Área Metropolitana o a las zonas turísticas.
Los políticos hemos de comprender que la educación ambiental no es
suficiente, a pesar del ingente esfuerzo que hacemos
porque la totalidad de los escolares de la isla pasen por el Complejo Medio
Ambiental de Arico y conozcan la verdadera realidad de los residuos que generan
en sus casas. No basta con trabajar para el futuro. Es necesario que tomemos
medidas urgentes en el presente. Al final será "Don Bolsillo" la
única solución razonable, que habrá que tomar tarde o temprano. El único
lenguaje efectivo que parece calar es la disuasión de la economía, de las tasas
que debemos pagar por el servicio de recogida, por no hablar de cuantificar los
costes ambientales y eco-ambientales que lleva aparejada la generación de
cantidades ingentes de residuos.
Para concluir, parece oportuno destacar una serie de aspectos
positivos del año que ha terminado. En concreto, se trata del descenso de 4.573
toneladas de residuos sólidos registrado en el Área metropolitana, en los
municipios de Santa Cruz, La Laguna, El Rosario y Tegueste.
Una prueba palpable de que el reciclado está funcionando. No obstante, se ha
producido un crecimiento importante, de 5.807 toneladas, en el suroeste de la
isla, que se debe al crecimiento poblacional y al de visitantes foráneos. Por
último, también hemos detectado un incremento de 19.723 tms
que llegan a Arico y que se explican -posiblemente- por el aumento de
toneladas de los lodos de depuradora y por el cierre de una serie de vertederos
incontrolados en el municipio de Güímar. Un hecho sin
duda positivo y que debe extenderse a cualquier punto de la isla en donde
subsistan este tipo de agresiones al Medio Ambiente.
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del
Cabildo Insular de Tenerife