Máxima alerta sobre plan de censura global !!!

 

 Máxima alerta sobre la inmediata puesta en marcha de un plan de censura  global  de los medios digitales alternativos.

 

 inSurGente.- El asunto es grave. Muy grave. Y nos afecta a todos,  editores y lectores de los medios alternativos, hombres y mujeres que  nos negamos a abrevar en las fuentes contaminadas de Falsimedia. El  capitalismo mundial lanzará en octubre una nueva arma liberticida: el  Protocolo Automatizado de Acceso a Contenidos (ACAP). Quédense con el  nombre y hagan clic en "Leer más" para acceder a un magnífico artículo  de Julio Carreras en el que se nos explica lo que se avecina.

 

 Now Public (Julio Carreras).- Una peligrosa trampa jurídica se cierne  sobre los lectores de internet. Es una programación de los sistemas  operativos que pretende imponerse desde los magnates mundiales de  prensa, para filtrar la información. Un golpe de efecto espectacular para sustentarla fue dado hace unos días  con la condena de Google por haber reproducido sin autorización noticias  de dos diarios de internet. Google ha sido condenado con multas  millonarias por un tribunal belga, tras la denuncia de los dos gigantes  informativos del país Le Soir y La Libre Belgique. Se trata de un  castigo "ejemplar" por haber reproducido información de ambos diarios  "sin permiso explícito de las compañías editoras". Ahora, los magnates internacionales de la información anunciaron que  preparan un dispositivo técnico "que permitirá a los motores de búsqueda  por internet identificar las condiciones de uso de contenidos sujetos a  derechos de autor".

 

¿Qué significa, en la práctica? Que de ese momento en más, podrían  imponerse sistemas que impidan copiar información publicada en diarios o  revistas de internet para su reproducción en otros medios alternativos. "Se trata de evitar conflictos futuros entre los motores de búsqueda y  editores de periódicos, revistas y libros", aseguran los miembros de la  Asociación Mundial de Periódicos (AMP), el Consejo Europeo de Editores (EPC), la Asociación Internacional de Editores (IPA) y la Asociación Europea de Periódicos (ENPA).

 

El nuevo dispositivo, bautizado Protocolo Automatizado de Acceso a  Contenidos (ACAP), "funcionará como un marco para que los editores  expresen sus políticas de derechos de autor en un lenguaje que pueda ser  interpretado por los motores de búsqueda".

De hecho, este protocolo, colocará un muro delante de la información que  estos magnates consideren como su "propiedad privada". Los más perjudicados, por cierto, serán los medios y periodistas  alternativos, que nos nutrimos cotidianamente de la información provista  por medios internet. Bajo este protocolo -y las leyes que cada estado  seguramente irá incorporando- empezaremos a correr el riesgo de que nos  enjuicien, por el sólo delito de... informar. Para poner un ejemplo: hoy un buen periodista de internet encuentra en  el momento justo una información (supongamos: que un grupo de  trabajadores chinos incendió un galpón de Wall Mart). La noticia,  publicada media hora después de ocurrir en un medio chino, es  reproducida en primicia para el mundo occidental por nuestro periodista.  Pronto esta práctica habitual en los medios alternativos podría  convertirse en algo penalizable. Esto es, el diario chino podrá iniciar  acciones judiciales contra este periodista por haber tomado esa noticia  sin su autorización.

 

Esto nos coloca ante una pregunta clave: la Noticia... ¿tiene dueños? La  acción efectuada por ese grupo de trabajadores chinos, ¿pasa a  convertirse en propiedad de una empresa periodística por el sólo hecho  de haber sido ellos los primeros en fotografiarla, filmarla o  consignarla en su medios informativos? A diferencia de la creación artística, la información periodística nunca  se consideró genuinamente sujeta a "derechos de autor". Salvo en el caso  de los artículos editoriales, comentarios de opinión o análisis de la  noticia, donde sí interviene una particular concepción del escritor. Por  ello en el ámbito periodístico se consideró absolutamente legítimo  reproducir información de otros medios citando las fuentes -por respeto  a quien la obtuvo.

 

Otra ofensiva capitalista

 

 Hasta mediados del año 2.000 el mundo de internet disfrutaba de una  gratificante libertad y se asemejaba en muchos aspectos a una "sociedad  comunista" virtual. Pese a las amenazas insinuadas desde el momento  mismo en que se popularizó la red -hacia 1996-, los poderosos no habían  atenazado a los internautas en prácticamente ninguna de las telarañas  jurídicas con que atormentan habitualmente a la ciudadanía común. Esto  es, leyes como algunas reguladoras del agua, prohibiendo a los  ciudadanos practicar un agujero en el patio de su casa pues deben  proveerse obligatoriamente de las empresas que la comercializan en su  región. Leyes típicamente del capitalismo salvaje, que considera al mundo como  un coto de caza, donde los más fuertes tienen derecho a reivindicar su  propiedad sobre todo lo comercialmente utilizable.

 

Pero entonces surgió un grupo de magnates de la música grabada, en  Estados Unidos, iniciando juicio por daños, perjuicios y derechos de  autor a Napster. Napster era un programita inventado por un estudiante universitario, que permitía sencillamente a cualquier persona con una  computadora poner a disposición de cualquier otra su colección  particular de temas musicales. Es decir, como si yo dijera: "Bueno, en  casa tengo centenares de discos que me parecen maravillosos, dejo mi  puerta sin cerrar, y si alguien quiere venir a escuchar música, no lo  impediré". El programa se convirtió en el más popular de Estados Unidos  a poco de haber aparecido por internet. Pronto miles de personas  pudieron acceder a una inusitada ampliación de sus discotecas, incluso  hallando temas musicales que habían buscado por años sin poder  obtenerlos, antes. Esto motivó el primer escándalo de internet, impulsado por los adalides  de la propiedad privada. Según ellos, Napster les estaba quitando una  enormidad de clientes. Cada vez más personas preferían acudir a internet  antes que a las disquerías, para conseguir su música. Después de algunos forcejeos, incluyendo una gran repercusión mediática,  las empresas ganaron: Napster fue condenado a pagar una multa millonaria  e impedido de colocar su descubrimiento gratis a disposición de los  usuarios de internet. En el ínterin habían surgido emuladores de Napster -el mejor, un  programita alemán, Audiogalaxy, que llegó a concitar la adhesión de  millones de internautas en el mundo entero. Audiogalaxy duró  aproximadamente hasta el 2002. También -pese a no ser estadonindense  -terminó siendo apagado por la maquinaria demoledora del capitalismo  internacional.

 

Los dueños de la realidad

 

El avance de los medios de información alternativos -en un proceso  dialéctico al renacimiento de los procesos revolucionarios- es hoy el  principal motivo de preocupación para los pulpos tradicionales de la  difusión. No tanto por una cuestión ideológica -aunque eso subyace,  ciertamente- sino pura y estrictamente comercial. Estos tradicionales  "propietarios" de la información - formadora de opinión pública-  comenzaron a verse gravemente amenazados en la preferencia popular por  otros medios recientes. La principal razón de este cambio radica pura y  casi únicamente en la cualidad de informar verazmente que ostentan los  nuevos medios alternativos.

 

A la parafernalia exhibida por los gigantes -camarógrafos en nube sobre  "el lugar de los hechos", alta tecnología, diseño espectacular- los  medios alternativos, despojados de recursos, se presentaron ante la  opinión pública con sus manos abiertas, desnudas de aparatosidad, pero  en ellas un fulgor claro: "les estamos diciendo la verdad". Así, cuando las grandes empresas mediáticas gritaban "Hay que invadir  Iraq, pues tienen armas que pueden poner en peligro a la Comunidad  Internacional", los medios alternativos afirmaban: "no hay armas de  destrucción masiva en Iraq". Y no lo hacían no sólo por  bienintencionados, sino sobre bases sólidas de información. ¿De dónde  las obtenían? Pues de internet. Cuando los principales diarios de España dijeron sobre el horrible  atentado del 11 de Marzo que había sido ETA -secundando una odiosa  jugada de Aznar para eludir su derrota en las urnas-, los medios  alternativos avisaron casi al instante que esto era una falacia. Fue la  primera vez que se verificó -de paso- el inmenso poder que había  adquirido internet: casi únicamente en base a la información circulada  por emails y medios alternativos, una multitudinaria movilización  desbarató la mentira organizada desde el poder, obligando a los  facinerosos a una desordenada marcha atrás. Es esto lo que hoy se intenta evitar, desde los poderosos centros  económicos que ambicionan controlar todo lo que se mueve o repta hoy por  los vericuetos innumerables de la red.

 

La presentación del susodicho protocolo será el próximo 6 de octubre en  la Feria del Libro de Francfort. Se lo lanzará oficialmente a finales de  año, con un periodo de prueba previsto de hasta doce meses. Como ha  dicho ejemplarmente mi amigo Héctor Schmucler, los dueños del capital  saben con precisión pasmosa lo que sucederá: no porque sean visionarios,  sino "porque lo tienen programado".

 

 El presidente de la AMP, Gavin O´Reilly, adelantó que "este sistema  pretende evitar completamente cualquier conflicto por derechos entre los  editores y los motores de búsqueda" y aseguró que con el ACAP "se  pretenden mejorar las relaciones entre unos y otros de una forma  equilibrada". Se mostró convencido de que responde a la "creciente frustración de los  editores que siguen invirtiendo mucho en generar contenidos para su uso  y divulgación". El presidente de EPC, Francisco Pinto Balsemao, se mostró convencido de  que ACAP "facilitará un mayor acceso a nuestros contenidos publicados,  al hacerlos más accesibles a los que quieran utilizarlos y al prohibir  la infracción de los derechos de autor y al proteger a los motores de  búsqueda de futuros litigios". En lenguaje común, esto significa que de ahí en adelante, es posible que  las únicas "autorizadas" a difundir noticias sean las empresas que  cuenten con medios tecnológicos y respaldo institucional como para  abalanzarse sobre los hechos en el acto con el propósito de  apropiárselos y difundirlos -o no- a gusto y piacere cuando les convenga.

 

Nosotros, como Diógenes ante la pregunta de Alejandro Magno ("qué  necesitas de mí"), respondemos una vez más: "sólo que te apartes del  sol"*. Los medios alternativos no necesitamos de grandes estructuras  tecnológicas para informar, ni de capitales exuberantes. Quienes  practicamos esto, lo hacemos esencialmente por la convicción de que  decir la verdad puede contribuir soberanamente a que los humanos vivamos  en un mundo mejor. Solamente anhelamos que nos dejen seguir abrevando,  sin presiones, en lo que para los periodistas de internet es "el sol": las fuentes mundiales de libre información.

La batalla de las ideas:

 http://batallaideas.blogspot.com/  Sitio principal: http://www.actuwa.org