¿ALIANZA, O CHOQUE DE CIVILIZACIONES?

Ramón Moreno

Mientras el movimiento Hamas sigue siendo cuestionado por el Grupo de los Cuatro, pese a su indiscutible triunfo electoral, y en Palestina se suceden los contactos para la formación de un gobierno de unidad nacional, e Israel continúa con sus "asesinatos selectivos" -esta vez dos milicianos de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa-; una oleada de protestas sacude el mundo musulmán, como consecuencia de la publicación de las caricaturas del Profeta Mahoma en un diario danés, amparándose en la "patente de corso" de la libertad de expresión.

Y como siempre que se trata de un asunto entre Oriente y Occidente, todo el mundo se apresta a opinar de forma esquematizada, y surgen voces llamando a la "guerra santa", sin pararse a discernir la verdadera raíz del problema, que no es otra que el desconocimiento supino que se tiene en los países occidentales del Islam, de su Profeta, y todo lo que ello representa para el mundo musulmán, 1200.000.000 de creyentes. ¡No lo olvidemos!.

No es asumible invocar la "libertad de expresión" para ofender deliberadamente a los musulmanes, caricaturizando a Mahoma, su Profeta; dando por sentado una actitud similar de los medios en lengua árabe, cuando en realidad para los musulmanes Jesucristo es otro Profeta y, por tanto, no es objeto de burlas, por lo que sería del todo punto impensable que caricaturas de Jesús, fueran publicadas en un periódico del Islam. ¡Eso es así!.

En este aspecto, la realidad es que, en el Islam hay élites que conocen perfectamente a Occidente porque se han formado en sus universidades, y las élites de Occidente, por el contrario, no quieren conocer el Islam, ni muestran interés alguno en querer conocerlo. ¡Ese es el verdadero nudo gordiano de la cuestión!. De ahí, que la "Alianza de Civilizaciones" propuesta en la Asamblea General de las Naciones Unidas por el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero -imposible en las actuales circunstancias-, se esté convirtiendo en un "choque de civilizaciones", ante la prepotencia e intransigencia de Occidente que quiere hacer prevalecer sus "principios" y "valores" a costa de Oriente, que también tiene los suyos tan legítimos, o más, que los otros.

Por ello, la iniciativa del Jefe del Ejecutivo español y de su homólogo turco, Tayyip Erdogan, de suscribir juntos un artículo publicado en el prestigioso "Internacional Herald Tribune", haciendo un llamamiento al respeto y a la calma -reproducido íntegramente por "EL MUNDO", en su edición del pasado martes, día 7-, no ha servido para aplacar los ánimos de los islamistas, por lo que ellos consideran reiteradas "ofensas" por parte de Occidente.

Así hemos visto como desde Marruecos a Pakistán, los musulmanes han desatado su ira en multitudinarias manifestaciones, y las protestas por lo que ahora se llama "dibujos de Mahoma", reproducidos también en la prensa francesa, ya han producido seis muertos en Líbano, Somalia y Afganistán; y en Siria se han incendiado las embajadas de Chile, Dinamarca, Noruega y Suecia, en una escalada de violencia que Europa no puede controlar.

Tal como ha manifestado el experto arabista, Pedro Martínez Montávez, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, "Las masas árabes están desesperadas". Y ciertamente así es, porque, aunque al Profeta se le ha representado durante siglos con y sin rostro, los musulmanes comprueban con indignación que la figura de Mahoma se utiliza ahora como mofa, escarnio y ultraje. Una vieja tradición en el pensamiento occidental que aparece inclusive en la "Divina Comedia" de Dante Aligeri.

No es, pues, gratuita la frase del Ulema y profesor de estudios islámicos en el Saint Anthony’s College de Oxford, Tarig Ramadan (miembro de la Comisión de expertos designada por el Primer Ministro británico Tony Blair para analizar los atentados de Londres), cuando dice: "Reírse de la religión es parte de la cultura europea". No se olvide además, que a la psicosis producida por los atentados a las Torres Gemelas de Nueva Cork -el tristemente famoso 11 S- se le ha correspondido una perversa sospecha generalizada de que todo musulmán puede ser un potencial "terrorista". ¡Lo que es absolutamente demencial!, y no contribuye, precisamente, al diálogo.

A todo ello hay que añadir, las circunstancias de máxima desesperación en la que está inmersa la población árabe, al constatar la incapacidad manifiesta de sus regímenes políticos para acometer reformas profundas y necesarias, y al ser plenamente conscientes de que se están revitalizando modelos neocolonialistas occidentales.

Un análisis objetivo de la situación, así lo pone de manifiesto: el neocolonialismo -liderado por Estados Unidos y la Administración Republicana de George W. Bush- y el llamado "terrorismo islamista" son dos procesos paralelos e interrelacionados; y ambos contribuyen a este clima de crispación, que si no somos capaces de encauzarlo debidamente, traerá nefastas consecuencias para todos…

Entre tanto, el "Imperio" (EE.UU) sigue "ojo avizor", y se dispone a ir preparando a la opinión pública internacional contra la "reencarnación" del "Eje del mal", Irán, cuyo presidente, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, se emperra en seguir adelante con su programa nuclear desde la planta de Isfahan, exclusivamente con "fines pacíficos". Por lo que no tardarán en querernos convencer -como en el caso de Irak-, que en la antigua Persia se esconde todo un arsenal de "armas de destrucción masiva".-

rmorenocastilla@hotmail.com

Canarias, febrero de 2006