CONOCER EL ALMENDRÓN
(A PROPÓSITO DEL HIMNO)
Fidel Campo Sánchez
Con todos los
respetos para don Nicolás Estévanez y Murphy (Gran Canaria 1838, París 1912), militar,
conspirador, político, ministro, emigrante voluntario, literato…
Dice Guimerá Peraza que de don Nicolás su principal
característica fue la rebeldía. Contra todo y contra todos: leyes y orden,
contra la injusticia y las desigualdades sociales. Crítico inconformista y
extremado.
Republicano de
toda la vida, demócrata, socialista. Todo un revolucionario anarquizante, del
que alguien denominó como: un burgués de agitación.
Pensamos que
este afamado personaje y poeta soberanista enamorado
de Tenerife, donde se consideraba integrado, no conocía el almendrón, y sí
obviamente el que florecía en su casa de Santa María de Gracia (
Pero vayamos al
grano o sea el principal objetivo del presente que no es otro que el muy sui
géneris Himno de Canarias. Nuestro flamante himno oficial habla
orgullosamente de la sombra de un almendro. ¿El de Estévanez
o el de Panamá? También habla de salitre y de lava, con lo que
podría ser el texto del Himno de Sicilia, cambiando
Islas por Isla, y traduciéndolo todo al idioma de Dante....
Ahora que se
nos ha llevado a pertenecer a Europa, ¿cómo suena aquello de mi patria no es
el mundo, mi patria no es Europa, mi patria es de un almendro, la dulce,
fresca, inolvidable sombra? ¡Sólo preguntamos!
A nosotros nos
agrada más la sombra de un castaño o la que nos regala nuestro bosque de Laurisilva, pero... nunca será una sombra mi patria y,
además, el salitre se quita con una buena ducha, el que se lava, por supuesto.
Que conste que
no estamos en contra de don Benito Cabrera, excelente timplista
y buen muchacho pero una cosa es el himno y otra el timple y la otra la gaita.
Unamuno, euskaldun castellanizado, filósofo y escritor dijo: que el
hombre que tiene por patria un árbol merece que lo cuelguen de él, aunque luego
dulcificó esta radical condena. De lo que no dijo nada, ni llegó a imaginar es
que la patria podría ser una sombra, por muy dulce y fresca que fuera. Aquí no
vamos a colgar a nadie y menos de un almendro, árbol del bienmesabe palmero
cuya madre es la miel (de abeja) y matizar que conocer el almendrón, en
la sabiduría popular es: estar bien enterado de algo y a nosotros nos parece
que quienes han autorizado la letra y
Nos resta, como
final, felicitar a
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