CONOCER EL ALMENDRÓN

(A PROPÓSITO DEL HIMNO)

 

Fidel Campo Sánchez

 

Con todos los respetos para don Nicolás Estévanez y Murphy (Gran Canaria 1838, París 1912), militar, conspirador, político, ministro, emigrante voluntario, literato…

 

Dice Guimerá Peraza que de don Nicolás su principal característica fue la rebeldía. Contra todo y contra todos: leyes y orden, contra la injusticia y las desigualdades sociales. Crítico inconformista y extremado.

 

Republicano de toda la vida, demócrata, socialista. Todo un revolucionario anarquizante, del que alguien denominó como: un burgués de agitación.

 

Pensamos que este afamado personaje y poeta soberanista enamorado de Tenerife, donde se consideraba integrado, no conocía el almendrón, y sí obviamente el que florecía en su casa de Santa María de Gracia (La Laguna) que cita en su romance Canarias, del que entresacamos lo siguiente: Mi patria no es el mundo/Mi patria no es Europa/Mi patria es un almendro/La dulce, fresca, inolvidable sombra. Seguramente también conocía que procede de Asia Occidental y que crecía, de modo silvestre, en el Mediterráneo, cultivándose en todo el mundo. ¿Sabía, por casualidad, que se denomina como almendro a árboles de diferentes familias botánicas, como el cuajaní, de Cuba, o a la nuez de Pará, del Brasil? También en Panamá hay otro almendro, sólo que alcanza los 15 m. de altura y su fruto es múltiple y enorme.

 

Pero vayamos al grano o sea el principal objetivo del presente que no es otro que el muy sui géneris Himno de Canarias. Nuestro flamante himno oficial habla orgullosamente de la sombra de un almendro. ¿El de Estévanez o el de Panamá? También habla de salitre y de lava, con lo que podría ser el texto del Himno de Sicilia, cambiando Islas por Isla, y traduciéndolo todo al idioma de Dante....

 

Ahora que se nos ha llevado a pertenecer a Europa, ¿cómo suena aquello de mi patria no es el mundo, mi patria no es Europa, mi patria es de un almendro, la dulce, fresca, inolvidable sombra? ¡Sólo preguntamos!

 

A nosotros nos agrada más la sombra de un castaño o la que nos regala nuestro bosque de Laurisilva, pero... nunca será una sombra mi patria y, además, el salitre se quita con una buena ducha, el que se lava, por supuesto.

 

Que conste que no estamos en contra de don Benito Cabrera, excelente timplista y buen muchacho pero una cosa es el himno y otra el timple y la otra la gaita.

 

Unamuno, euskaldun castellanizado, filósofo y escritor dijo: que el hombre que tiene por patria un árbol merece que lo cuelguen de él, aunque luego dulcificó esta radical condena. De lo que no dijo nada, ni llegó a imaginar es que la patria podría ser una sombra, por muy dulce y fresca que fuera. Aquí no vamos a colgar a nadie y menos de un almendro, árbol del bienmesabe palmero cuya madre es la miel (de abeja) y matizar que conocer el almendrón, en la sabiduría popular es: estar bien enterado de algo y a nosotros nos parece que quienes han autorizado la letra y la Música del himno de esta nacionalidad están peces en las dos cosas. ¡Toma terrero y toma brega!

 

Nos resta, como final, felicitar a la Mesa del Parlamento, por su exquisito dominio de la tecnología digital y recordarles aquello de: Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido, propio (Unamuno)

 

* LA LAGUNA.