ElGuanchePress, 19-04-2005

Al papa Benedictvm XVI

Hoy, 19 de enero de 2005, el cónclave cardenalicio lo ha designado a usted como papa de la Iglesia Católica, por lo que le expresamos nuestras felicitaciones más sinceras, que hacemos extensivas a todos los cristianos, al tiempo que le deseamos mucha suerte en esta nueva etapa de su vida.

Fue en el año 1344, hace ahora la escalofriante cifra de 661 años, un antecesor suyo, el papa Clemente VI, autorizó la conquista de nuestra Patria, Canarias, tal y como documentamos a continuación, documentos que deben constar también en el Estado que desde hoy usted dirige, el Estado Vaticano y que de antemano le agradeceríamos la amabilidad de abrir para el estudio e investigación de las personas interesadas, a los cuales los canarios y canarias no somos ajenos.

En la Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria, de Marín de Cubas, página, 16, ed. Globo (1993) podemos leer:

"Jerónimo Zurita (Li.b 2 cap.) dice que Don Luis de España y Cerda, conde de Talamont, se crió en la casa del Rey D. Pedro IV de Aragón, y que en año de 1345, en las fiestas de Navidad (otra fiesta ancestral y astronómica que celebra la llegada del solsticio de invierno y que la iglesia católica ha adaptado en este caso para conmemorar la natividad del señor) tuvo el rey D. Pedro embajada del papa Clemente VI, dos Nuncios, el arzovisto de Neopatria y Rodolfo Loifera, pedían licencia que Luis, Príncipe de la Fortuna, hiciese cierta armada de gente y navíos para la conquista de la Gran Canaria y de las otras islas que antiguamente se dijeron las Fortunadas, cuya conquista le había dado el papa, feron estos embajadores muy bienrecibidos y hospedados, y dióseles todo lo que pidieron"."Dice el mismo autor que un año después vino a Aragón Don Luis de la Cerda a visitar al Rey Don Pedro, que asistía en Poblete por estar la Reina convaleciente de acerba enfermedad y empezó a tratar de armar gentes á la empresa de las Islas Fortunadas de que el Papa le había hecho merced".

En la misma página podemos leer:

"Galeno de Betancourt, en su Tratado de las Navegaciones de Francia en el Océano, dice que el Príncipe fortuna tuvo el dominio de estas Islas, coronándole por Rey el Papa solamente para predicarles la Fe, y habiendo hecho armada de genoveses y catalanes la envió á ellas y él se ocupó en el servicio del Rey de Francia, y esta Armada llegó á la Isla Gomera, quedándole después la permisión de estas Islas al Rey Don Pedro IV".

Ya desde 1343, dos años antes, hay referencias que podemos corroborar en la página 15 del mismo libro del siguiente tenor literario:

"...la Reina Doña Juana de Nápoles, que después de su abuelo Roberto en este año de 1343, luego hizo donación del derecho(¿?) que dice tenía a la conquista de las Islas Fortunadas, y era suyo por donación del Papa a su abuelo, y por ella á su sobrino Don Luis de España y Cerda porque tenía larga noticia de dichas Islas por un navio suyo que las aportó de Lancelot Mailesol napolitano que estuvo en ellas de pas y trato y comercio en el año 1320, y por este tiempo las frecuentó hasta e presente de 1344 que el Papa Clemente VI le dio la investidura y luego Don Luis envió Armada a ellas".

En el libro Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria, del autor Fray J. De Abreu Galindo, Goya Ediciones, Tenerife (1997), podemos leer el siguiente texto:

"En tiempo del rey don Pedro de Aragón, que decían el serenísimo, hijo del rey don Alonso IV de Aragón, que comenzó a reinar año de 1346 y reinó nueve años en Aragón, vino a la corte de este rey don Pedro el conde Talamón o Claramonte, dicho don Luis de la Cerda, príncipe de las islas Fortunadas, y le pidió le hiciese merced darle lugar en los puertos de sus reinos, donde pudiese armar algunos navíos de gente y prepararse de municiones y bastimentos, para ir en demanda de las islas Fortunadas, por concesión que dellas le había hecho el papa Clemente sexto, francés de nación, que a esta sazón estaba en Aviñón, tomando posesión de ella, que se la había dado la reina doña Juana de Nápoles, cúya era, por el feudo que pagaba a la Sede apostólica, donde tuvo noticia de estas islas Fortunadas, de un navío francés que con temporal a ellas arribó, y vió algunas de ellas".

Por las razones expuestas solicitamos de su santidad se proceda a pedir perdón públicamente a nuestro pueblo, que sin duda redundará en mejorar nuestra autoestima y diplomáticamente se inicie la descolonización de nuestra nación, con la mediación de las Naciones Unidas.