ElGuanchePress, 2-12-2005

UNA ALTERNATIVA PARA LOS MANIFESTANTES

Una vez más de forma multitudinaria (primero fue Vilaflor o tal vez Villa flor o quizás Vi la Flor, luego la guerra de Irak, después el puerto de Granadilla y ahora otra vez el mismo puerto, pero dimensionado, como si el otro no tuviera dimensiones, eufemismo del actual secretario general del Partido Socialista Obrero Español, un tal Alemán, más preocupado con su comisión de servicio para no incorporarse a sus clases en el colegio de su destino que por los problemas medioambientales, como ha quedado patente y notorio) las personas más consecuentes de esta Tierra se han manifestado en defensa de la misma.

¿Cuántos se han manifestado?

Se han manifestado muchos. Algunos de los convocantes hablan de sesenta mil (60 000) personas, la policía local de unos ocho mil y la peligrosa avioneta que sobrevolaba la manifestación no nos ha dado su cálculo "¿Cómo es que se han manifestado 'muchos'?" "¿Podría ser usted un poco más preciso?" Preguntaba alguien y nos viene al recuerdo la anécdota de aquel canario excursionista que se encontraba en los Andes y preguntaba a un campesino que cuánto tardaría hasta el próximo pueblo, a lo que el campesino le respondió "Pues un ratito" "¿Cómo que un ratito? ¿Podría usted, por favor, precisar un poco más, para yo saber cuanto tiempo puedo tardar?" El campesino se quedó mascullando un buen rato y al cabo del tiempo respondió "¡Pues pongamos cuatro ratitos!".

Si está claro que cuando el ayuntamiento, pongamos por caso, convoca eventos carnavaleros en la calle y la asistencia se semeja a la de la convocatoria las cifras que dan no bajan del medio millón de participantes, pero en este caso lo que interesa es rebajar la cifra al máximo, por lo que incluso hay que contratar los servicios de la avioneta, eso sí, con fondos públicos, para que no nos pasemos en nuestra contabilidad aunque la avioneta no cuente ni nada, a excepción de los honorarios de la empresa propietaria, más que nada se utiliza como una cruz, una espada de Damocles, que debería estar prohibida siquiera fuera en aras de la seguridad de los ciudadanos, aunque ciudadanos tan íntegros como estos poco interesan al régimen.

¿Cómo contar los manifestantes?

Esto es bien fácil. Al régimen no le importa que nos manifestemos, es más, eso le da legitimidad democrática, pues pueden decir que estamos en un país libre, donde todo el mundo puede expresar sus opiniones y manifestarse sin ningún problema. Lo que no les hace ninguna, pero que ninguna gracia es que nos transformemos en una alternativa política, pues en este caso, llegados a las elecciones, podrían votar todos esos manifestantes por esa alternativa y al poder establecido, al régimen ni siquiera le preocupa que no vayamos a votar, es más, lo prefieren si no vamos a votar por ellos, pero no soportan que les disputemos el poder.

Los manifestantes debemos exigir una alternativa política al régimen actual, pues el parlamento en pleno votó a favor del puerto en Granadilla y el pueblo en pleno se ha manifestado varias veces en contra no sólo del puerto sino del tendido eléctrico por los Montes de Vilaflor, el destrozo sistemático de nuestros ecosistemas, la segunda pista del Reina Sofía, el anillo insular, el tranvía, los rascacielos y torres en la ciudad, la urbanización de las Teresitas, las interminables obras en las ciudades y autovías...

¿Por qué malgastar nuestro más preciado tesoro, nuestro tiempo, en estar continuamente luchando contra los desaguisados de un grupúsculo de señores autodenominados políticos en connivencia con otro grupúsculo de autodenominados empresarios, sin formación y sin capacidad para nada que no sea destrozar absolutamente todo lo que la Naturaleza tardó millones de años en construir?

Es mucho mejor articular una verdadera alternativa ciudadana política que se haga con el control de las instituciones y en lugar de vivir en un enfrentamiento continuo dedicarnos a planificar nuestro territorio, nuestra educación, nuestra investigación, nuestra sanidad, nuestro empleo, nuestro bienestar y nuestra felicidad ¿O NO?