AMBICIÓN

 

Teodoro Santana

 

Nunquam est fidelis cum potente societas, decía Fedro en sus Fábulas: nunca debemos confiar en una alianza con los poderosos. Es fácil de entender. Si el ratón se alía con el gato, malo (para el ratón, claro). Pero la ambición hacer perder el sentido, y no solo el común.


En Canarias somos testigos de este sinsentido. Basta que se suelte el engodo de las posibles comisiones en las inversiones estadounidenses en África Occidental, para que haya gente que se ponga a babear. Y claro, cuando uno babea la sangre no suele estar en el cerebro para oxigenarlo.


Desde los grandes tiburones a los más pequeños gueldes, nadie quiere sopesar los pros y los contras de entregarse a las grandes corporaciones imperiales. De regalarles facilidades para instalarse, suelo, exenciones fiscales, base de la OTAN. Ni siquiera se enciende una pequeña luz roja que alerte sobre el innegable hecho de que EEUU no tiene amigos, sino intereses. Mi reino por una comisión.


Bien decían los antiguos griegos que, cuando los dioses quieren perder a los hombres, los ciegan. Y nada mejor para cegarlos que su propia codicia. Pero son los más miserables, los que nunca van a estar sentados a la mesa de los poderosos, los que más sueñan con alcanzar su propia tajada.


Deslumbrados por las fantasías de un "Bienvenido Mr. Marshall", son capaces de hacer arder en la hoguera a aquellos que pongan algún pero. Los que sopesan los pros y los contras de cada asunto son gente sospechosa. Infiltrados de un sombrío enemigo empeñado en fastidiar el "que hay de lo mío". Radicales, extremistas, rojos subversivos.


Los que se alquilan de agentes del imperio aún antes de cobrar un dólar (sólo con la esperanza de que caiga algo) son más patéticos que los que sí tienen su porcentaje asegurado. Y no en este suelo nuestro, precisamente. Panamá, patria querida.


Después vendrá para muchos el llanto y el crujir de dientes. Hablarán de mala suerte y de traiciones. "Lo que se considera ceguera del destino es en realidad propia miopía", decía William Faulkner. Ya lo explicaba Schiller: "Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano". O sea.

 

(*) Teodoro Santana es Secretario Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO.