Para ser ambientalista, hay que ser
anticapitalista
Ricardo Natalichio *
Las bases del capitalismo están apoyadas sobre un
terreno que se vuelve cada vez más pantanoso. La apropiación de recursos
naturales con el fin de convertirlos en mercancía, comienza a ser cada vez más
resistida por los pueblos y por la propia Tierra.
La depredación y la contaminación han sido durante años solamente "daños
colaterales" en la producción de bienes y servicios en pos de generar una
ventaja económica.
La producción de mercancías dentro del sistema capitalista tiene como única
finalidad incrementar la ganancia y, por supuesto, los límites solo se
encuentran en el fondo del abismo.
El consumo excesivo, fomentado desde las empresas a través de la publicidad,
sumado a los modelos de producción que solo apuntan a optimizar el beneficio
económico, aumentan innecesariamente la contaminación. No es posible
transformar
Resulta evidente que un modelo que plantea esas premisas como motor del avance
de la humanidad, una vez que llega a niveles de masificación planetarios,
superará la capacidad de producción de materia prima y absorción de
contaminación de
Es entonces casi redundante decir que, un ambientalista deberá ser, por encima
de todo, un anticapitalista y no solamente un cuidador de la naturaleza. Las
leyes económicas que regulan la maquinaria de producción capitalista, influyen
directamente y condicionan las relaciones entre los seres humanos y el ambiente
en el que habitan. No sería razonable intentar actuar sobre los problemas
ambientales ignorando las fuerzas que desde otras ciencias, como la política o
la economía están actuando sobre ellos.
Todos los ambientalistas tenemos la obligación de luchar contra el capitalismo,
porque éste ataca constantemente al ambiente que queremos preservar.
La Ecología es capaz de demostrar, denunciar y predecir las consecuencias que
tendrá la existencia del Capitalismo sobre
Cuando aparecieron los primeros ambientalistas, la reacción inicial del Sistema
fue ignorarlos. Pero luego, al ver que el movimiento cobraba mas y mas fuerza,
intentó con el desprestigio público, utilizando a sus sicarios mediáticos para
regar de mentiras y sembrar dudar alrededor de los defensores de
Por último, ha intentado con el soborno, la compra de opiniones, absorbiendo a
personas e instituciones y creando y financiando con cifras millonarias a sus
propios Organismos disfrazados de verde. Pero los vamos identificando y
seguimos resistiendo.
Llevamos muchos años batallando contra un enemigo con recursos económicos
ilimitados, pero hemos adquirido mucha experiencia en el camino.
Las nuevas generaciones conocen el problema desde muy temprana edad, crecen con
él y eso les otorga otro nivel de conciencia. Es por eso que sobre ellas
basamos muchas de nuestras esperanzas de vivir algún día en una civilización
que respete a la naturaleza y se respete a si misma.
* Director de www.ecoportal.net