LOS "MALOS ESPIRITUS" DE LOS APRENDICES DE BRUJO

LA RIC Y LA AMNESIA DEL PROFESOR GONZÁLEZ VIÉITEZ

Octavio Hernández

"Aunque no sea el lugar, hay que insistir que esa concepción de la RIC choca de frente con el espíritu de ese incentivo fiscal y con la misma posibilidad de defender su continuidad" (Manca Finezza" Antonio Glez. Viéitez, La Provincia, 21 de Septiembre, 2004, en alusión al affaire del "Waterfront")

 Creo que fue allá por octubre de 2002 cuando publiqué en el diario electrónico Rebelión un artículo titulado "Destapar el neoliberalismo en Canarias", que denunciaba el contraste entre las promesas sociales realizadas por Coalición Canaria en su II Congreso y la tremenda insolidaridad de la Reserva de Inversiones. En realidad, me motivó a escribir el artículo la convocatoria de las I Jornadas Internacionales de Reflexión Crítica sobre la Globalización, organizadas en Las Palmas por la Asociación Canaria de Estudios sobre la Globalización (ACEG) del 11 al 17 de noviembre de ese año. En esta asociación participaban algunos conocidos altermundistas capitalinos como Ernesto Luján o Esteban Velázquez, pero la convocatoria suponía un abigarrado escaparate de retales protagónicos de una izquierda nacional canaria venida a menos y reunida por cierta amnesia terapéutica sin otra vergüenza que la ajena. Especialmente, cuando vi que junto a Luján aparecían ex-altos cargos de Coalición Canaria como Fernando Redondo o Antonio González Viéitez, y que las jornadas eran financiadas por el propio Gobierno de CC, me pareció un auténtico despropósito. Así que le remití una carta electrónica a la ACEG con una crítica, añadiendo el artículo, que obviamente no les sentó bien y, me parece recordar, ignoraron mayormente.

Sin embargo, el artículo gustó y fue comentado en algunos corrillos de izquierda del Archipiélago. La idea de destapar el neoliberalismo no se refería sólo a tomar conciencia sobre el significado de la RIC, sino a poner en solfa a quienes desde una supuesta izquierda canaria colaboraron de manera estrecha en la puesta en marcha de un engendro fiscal como este. El artículo, en su texto original, terminaba con el siguiente párrafo:

"Es hora también de ajustar las cuentas con el sector progresista de CC, fundamentalmente aquellos 'cuadros' del Partido Comunista de Canarias que abandonaron el proyecto de Izquierda Canaria Unida siguiendo la estela de José Carlos Mauricio. También con la democracia cristiana que abanderó un difuso nacionalismo de izquierdas bajo la etiqueta "asamblearia" y que ingresó en Coalición Canaria desde Asamblea Canaria Nacionalista, Asamblea Majorera y Unión de Nacionalistas de Izquierdas (de donde proviene el actual presidente autonómico, Román Rodríguez, un grupo ligado en su día al Movimiento Comunista). Si el movimiento antiglobalización de Canarias no destapa el neoliberalismo de CC y el papel que en ella han jugado y están jugando estos lobos con piel de cordero, podemos encontrarnos asistiendo a jornadas y encuentros surrealistas donde los conferenciantes que nos den lecciones de rebeldía sean los mismos que no hace mucho teorizaban, votaban y defendían abiertamente el diseño de unas políticas neoliberales que son un auténtico escándalo antisocial. Si además las jornadas en cuestión son financiadas por el Gobierno autonómico… "pícamelo menúo, que lo quiero pa' la cachimba". Mucha coherencia en el análisis global, pero poca vergüenza en el análisis local."

Y es que a veces, precisamente, falta un poco de vergüenza. La cosa quedó ahí hasta que, al año siguiente, la ACEG organizó las II Jornadas. Para mi sorpresa, parece que de pronto en la asociación habían descubierto en la RIC un objeto de crítica. En su página pusieron algunos enlaces y añadieron un artículo de González Viéitez de La Provincia que, rizando el rizo de mi crítica, venía a denunciar la Reserva de Inversiones culpando a los malos empresarios. Además, proponía una solución parecida a la que aparecía en mi artículo -feliz coincidencia- pero -el gozo en un pozo- reivindicaba la creación de un fondo RIC para invertir en África, todo ello edulcorado con buenas palabras hacia el continente y sus necesidades. Evidentemente, para ese entonces el escándalo de la Reserva ya era clamoroso, y muchos se apuntaron a denunciarla. Posteriormente, un artículo de Federico Aguilera Klink, muy bien hilado, parece que retomaba parte de la crítica de Viéitez sobre la idea empresarial de destinar la RIC a deuda pública y a inversiones en el exterior. Como Canariasemanal va a incluir estos tres artículos, no aburriré al lector con comentarios, ya que son lo suficientemente claros como para hacerse una idea del papel que ha jugado la Reserva desde 1994 y por qué oponerse a su renovación en 2006.

En cambio, me referiré a una parte de la historia de cómo y quién gestó este instrumento neoliberal. Recientemente, en el contexto del escándalo del istmo de Las Palmas, González Viéitez volvió a apuntarse a la crítica de la RIC. Me pregunto si es correcto esperar una autocrítica de este profesor, después de tantos años, o se le debe perdonar su incoherencia por una trayectoria tan dilatada en la política isleña, entre el Estatuto del IUDE de principios de los años 70 y la reforma del REF de 1994. Saque el lector su propia conclusión.

En la biblioteca del Congreso hay algunos interesantes Diarios de Sesiones que pueden ayudar. Puesto que el REF afectaba a la unidad económica del Estado, siendo que Canarias apenas tiene competencia en la regulación de su propia economía -y más bien sobrada incompetencia diría yo, todo se debatió en el Congreso y el Senado, de suerte que ha quedado registrado y accesible para la posteridad. En política se puede cambiar y, si uno es un rebelde, con más razón, pues la rebeldía no es ni ha sido nunca oficio fácil y de los errores se aprende. Ahora bien, si se cambia públicamente es exigible al menos una explicación pública. Digo esto porque si uno lee los Diarios de Sesiones sobre la reforma del REF, y los últimos artículos de Viéitez sobre la RIC, diríase que no es la misma persona quien dicta, o que el ilustre profesor es un completo hipócrita.

Antonio González Viéitez y Oswaldo Brito subieron a la tribuna del Congreso junto al derechista Francisco Ucelay el 26 de octubre de 1993 para defender la toma en consideración de la Proposición de Ley sobre una reforma del REF que incluía ya entonces la Reserva de Inversiones para Canarias. A Viéitez lo recuerdo con un chocante jersey blanco de cuello alto, intentando hacerse escuchar entre unos diputados poco atentos a aquella hora de la tarde. Los tres eran diputados autonómicos de la recién creada Coalición Canaria, y Viéitez sin duda merecía estar allí protocolariamente, ya que había sido el mentor principal del nuevo REF desde ICAN, que pasó luego al programa de CC sin muchos cambios.

Habló primero Oswaldo Brito, con una oratoria de púlpito académico e intenciones fallidas de impresionar, haciendo un sucinto recorrido histórico cuyo entusiasmo se agotó en una pirueta sobre sí mismo, como acostumbraba, sin resultado alguno para la Cámara. Luego subió Viéitez, cuyas primeras palabras agradecieron que el Presidente pusiera orden antes de su intervención. He aquí su primer argumento, a mi modo de ver, para la historia:

"Somos una economía alejada, más allá del mar; somos una economía pequeña y fragmentada, sin materias primas, y a eso se añade un proceso de especialización productiva tremendamente precoz… Todo esto origina una caracterización de nuestra economía como abierta, frágil y dependiente".

Si el amable lector tiene la bondad de leer el artículo de Aguilera Klink, hallará la explicación elevada a paradigma de lo que aquí solo aparecía como incipiente discurso parlamentario: "El primer paso para la consolidación de Canarias como región víctima consistió en legitimar, con estudios e informes a la carta, el victimismo basado en los costes de la insularidad y la fragmentación del espacio, exagerándolos y omitiendo e ignorando, cuidadosamente, cualquier mención a los beneficios derivados de esa insularidad. La consigna era muy clara: "Tenemos que conseguir que Bruselas y Madrid reconozcan los costes de la insularidad -que vamos a calcular nosotros- y reconozcan que es una deuda que nos tienen que abonar". A partir de ese momento la consigna fue más clara todavía: "La insularidad sólo tiene costes, nada de hablar de beneficios".

Aguilera Klink pone el ejemplo del Informe del CES de 1997, ignorando quizá que el inicio, reedición más bien, del discurso victimista es bastante anterior y está en el origen de Coalición Canaria, como vemos ya claramente esbozado en la intervención de Viéitez sobre la reforma: "El REF tiene como finalidad que lo que hemos inventado los seres humanos, que son instrumentos económicos y fiscales, los coloquemos en Canarias para compensar el coste de la insularidad que se origina por la falta de espacio continuo continental. Nosotros no podemos hacer trasvases Tajo-Segura, no podemos importar energía eléctrica de Francia; la escala de nuestra economía marca clarísimamente enormes deficiencias. En esta dirección es un poco donde el REF básicamente intenta realizar atractivos para atraer actividad, fortalecer la renta de situación y luchar contra el coste de la insularidad."

Entre los atractivos, la RIC. Y parece responder, como en un diálogo intemporal, Aguilera Klink: "El segundo paso consistió en negar lo que, hasta ese momento y dentro de una argumentación económica razonablemente honesta, había sido considerado como uno de los pilares del potencial económico de Canarias; es decir, su situación estratégica entre tres continentes. Así pues, el objetivo consistió en transformar la potencial situación estratégica de Canarias en su contraria, afirmando tajantemente la condición insular y la ultraperiférica, exagerando de nuevo hasta la caricatura las desventajas de una cierta lejanía y negando el reconocimiento de las posibles ventajas de ella."

 Viéitez continuó su breve alegato ante unas señorías, dopadas aún por el almuerzo, sacando de la chistera el argumento del desempleo. Claro es que él mismo, metido ya en faena en Coalición Canaria, junto a la derecha de Puerto Marena (*) a la que salvó in extremis de los tribunales, debía atribuir, en espera del realismo demasiado evidente de Ucelay, que hablaría después, un perfil social a la reforma. Así que concluyó: "Nuestra finalidad -y queremos dejarlo bien claro- es elevar el nivel de empleo en Canarias. Si el régimen económico y fiscal que hoy presentamos aquí no eleva el nivel de empleo, el régimen económico y fiscal ha fracasado."

Veamos, sin embargo, la intervención de Francisco Ucelay, factotum de la derecha tinerfeña: "La proposición de ley que presentamos por el Parlamento de Canarias en estas Cortes Generales basa su filosofía en cuatro principios fundamentales: ratificar, por una parte, actualizándolo, el tradicional régimen fiscal de libertades y franquicias de las islas; garantizar la compensación de la insularidad de modo que los costes de las actividades en las islas se equiparen a la media de las regiones de la Comunidad Económica Europea; establecer un conjunto estable de estímulos económicos y fiscales encaminados a promover el desarrollo económico y social del archipiélago, fundamentalmente para la generación de empleo, y adecuar el régimen económico y fiscal, respetando sus bases históricas, a los cambios tecnológicos, productivos y de sistemas de intercambio con la economía mundial, y de la Comunidad Económica Europea en particular, en la perspectiva de lejanía e insularidad del archipiélago."

 El lenguaje es prácticamente el mismo, pero Ucelay es más sincero, porque al referirse a los "estímulos económicos y fiscales" hablará directamente de lo que será la Reserva de Inversiones, perfectamente consciente de la importancia que cobrará este instrumento: "la ley trata de sustituir el viejo e histórico marco de exenciones y franquicias arancelarias que posibilitaron un modelo de desarrollo en base a la actividad comercial y a la actividad exportadora. En el actual marco de relaciones internacionales, prácticamente no tiene sentido este modelo económico y pretendemos, por el contrario, otro basado en los incentivos fiscales sobre la imposición directa de la actividad empresarial que genere empleo."

Viéitez no puede ignorar ni eludir la evidencia de su participación activa en el origen de la RIC. Fue José Carlos Mauricio quien continuó el trabajo parlamentario, evidentemente con un constante intercambio y asesoramiento de su ilustre compañero, pues Mauricio sólo es bueno con los envoltorios que él pone a objetos de préstamo o de hurto. Es fácil colegir cuanto debió disfrutar, como se ve por los Diarios de Sesiones, trayendo y llevando de Viéitez la trama del REF, dándose aires, huracanes más bien, y convirtiéndose en ilustre orador para la audiencia rendida a su desparpajo.

Aquel día de octubre de 1993 desvela más detalles sobre la gestación de la RIC, que luego merodearán otros diputados, de Izquierda Unida y del PSOE, si bien sin éxito en sus prevenciones. Será Antonio Romero, de la coalición de izquierdas, quien más se detendrá en los antecedentes de la Proposición de Ley:

 "Las negociaciones entre la Administración central y la Administración canaria sobre esta ley de bases económicas del régimen económico y fiscal duran desde 1991 hasta marzo de 1993 y culminan con la presentación de una moción de censura por el socio principal del PSOE en el Gobierno autónomo: las Agrupaciones Independientes de Canarias, con el pretexto de que ese partido se dejaba torear por su homólogo estatal y no mejoraba el texto del proyecto de ley de bases económicas."

"El proyecto de ley que entra en las Cortes es el resultado de una propuesta de una de las fuerzas que componen la Coalición Canaria, las AIC, fuerza insularista que tiene, entre otros, a su Presidente como Presidente del Gobierno autónomo canario, don Manuel Hermoso. Esa propuesta es aprobada por una escasa mayoría en el Parlamento canario el 1 de julio de 1993; la apoyan en esta ocasión solamente las fuerzas coaligadas en Coalición Canaria: las AIC, el Centro Canario Independiente, Asamblea Majorera e ICAN, y se oponen PSOE, PP e Izquierda Unida Canaria; IUC no tiene representación en el Parlamento autónomo y sólo puede expresar su desacuerdo con la orientación de la misma."

Luego entonces, podemos comprobar la estrecha ligazón existente entre la creación de Coalición Canaria y la reforma del REF, sostenida en 31 diputados de 60 que representan un 25% del electorado canario. Y esa reforma incluye, destacará Romero, como "núcleo de la ley", "subvenciones sobre la Seguridad Social, exenciones y bonificaciones fiscales que van sobre la imposición directa", es decir, la futura RIC. Nadie, y Viéitez menos que nadie, puede llamarse a engaño sobre lo que se está decidiendo. Su responsabilidad es tan directa que el portavoz de IU no ahorrará una referencia a ese "'totum revolutum', donde hay mezcladas ideas de una supuesta izquierda que no existe en el seno de la derecha, como se demuestra aquí, con un Presidente de la Cámara de Comercio, un viejo militante comunista canario y otro, en esa pipirrana que no hay quien entienda".

Sobre la autoría de la RIC, que Viéitez retrotrae en su artículo de La Provincia al Fondo de Previsión de Inversiones del REF de 1972, hablará después de Romero el diputado tinerfeño del Partido Popular, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, que en un momento de su intervención dirá:

"Nosotros estamos satisfechos de que algunas propuestas hechas por el Partido Popular ya hayan sido asumidas por otras fuerzas políticas, por ejemplo, la reserva de inversiones". Entre esas fuerzas políticas está, obviamente, ICAN.

Si el lector se pregunta qué hacía Viéitez defendiendo esto, siendo de izquierdas, siendo un hombre progresista, la respuesta probablemente dependerá de lo que usted espere de Viéitez. Comprenderán que yo, por mi parte, no espere nada y, por tanto, no me haga esa pregunta. En marzo de 1994, en la sesión de ratificación de la ponencia sobre la Ley de reforma del REF, José Carlos Mauricio afirmará:

"Nosotros queremos decir también que en los Grupos de esta Cámara hemos encontrado una especial sensibilidad para apoyar un conjunto de propuestas e iniciativas que benefician hoy a Canarias, en el sentido de que su aislamiento, su lejanía y su crisis económica exigen un conjunto de medidas como el que aquí se está planteando. Están los problemas medioambientales, la promoción comercial, la exportación, la promoción turística, los incentivos económico-regionales, los de inversión, los de producción, un artículo muy interesante de Formación Profesional y medidas fiscales, cuya pieza maestra está en el artículo 27, que es la reserva de inversiones, y que nosotros apoyamos clarísimamente."

En conclusión, en su crítica del "espiritu" de la RIC, Antonio González Viéitez se nos presenta, diez años después, como si de pronto se hubiera caído del guindo. Su rechazo actual es bastante medido, arañando un poco puede comprobarse que no constituye una impugnación, sino más bien una lamentación que orilla cualquier responsabilidad política en la creación de un instrumento fiscal tan descaradamente agresivo contra las y los trabajadores canarios. Porque su crítica no está dirigida a impugnar la RIC, sino a "reorientarla", poniendo su autoridad intelectual al servicio de una nueva legitimación de la Reserva, en el preciso momento en que cientos, miles de ciudadanos, reconocen en ella el signo lacerante de la opresión, la explotación y la esquilmación de esta tierra.

(*) "Puerto Marena" Escándalo financiero cuyo principal implicado fue Lorenzo Olarte. Antonio González Vieitez, por aquel entonces parlamentario de Izquierda Canaria Unida, protagonizó la denuncia del caso en el Parlamento de Canarias. Unos pocos años después, Viétez entraría a formar parte de Coalición Canaria, que también integraba Lorenzo Olarte. Del escandaloso asunto de Puerto Marena, naturalmente, no se volvió a saber nada. Posteriormente, bajo las siglas de Coalición Canaria, Viéitez fue consejero del Gobierno de Canarias y Lorenzo Olarte su vicepresidente.

Referencias:

1. CORTES GENERALES DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE Año 1993 Núm. 20 V Legislatura PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FÉLIX PONS IRAZAZABAL Sesión Plenaria núm. 18 celebrada el martes, 26 de octubre de 1993, pág. 654 y ss.

2. CORTES GENERALES DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS COMISIONES Año 1994 V Legislatura Núm. 155 ECONOMÍA, COMERCIO Y HACIENDA PRESIDENTE: DON ÁNGEL MARTÍNEZ SANJUÁN Sesión núm. 15 celebrada el jueves, 24 de marzo de 1994, pág. 4968.

ANEXOS

ANEXO I: LA RIC Y EL DESARROLLO TRANSFRONTERIZO. Antonio González Viéitez

ANEXO 2: El modelo económico victimista canario. Federico Aguilera Klink*

ANEXO III: Destapar el neoliberalismo en Canarias. Octavio Hernández