Análisis
lingüístico de dos registros guanches
de
la tradición oral de Tenerife
Francisco
P. De Luka
Introducción
Estudiaremos
en esta ocasión dos restos paleolingüísticos del sur de la isla de Tenerife
transmitidos por la tradición oral. El grado de conservación que se constata en
los dos conjuntos léxicos les concede cierta solidez estructural que nos
permite proponer una interpretación acorde con el rigor científico que estos
preciados testimonios orales merecen.
Dada la
escasez documental de la que adolece la isla en relación con los elementos
legados de la antigua lengua canaria, hablada en tiempos anteriores -y
posteriores, aunque ya considerablemente debilitada- a la conquista europea, el
valor lingüístico y etnográfico contenidos en los documentos orales que
presentamos adquieren una notable dimensión si tenemos en cuenta que el
objetivo fundamental consiste en dar respuesta, étnica y lingüística, a las
sugestivas preguntas: ¿qué dialectos? ¿de dónde? ¿cúando?
No cabe duda de que la primigenia lengua
guanche suscita interés creciente, siendo su caudal cognoscitivo motivo de
evidente atracción entre amplios sectores de nuestra sociedad. Se explica así -y
es de justicia- la intención que nos anima en la prospección lingüística de los
materiales heredados, sean escritos u orales, a pesar de la imprecisión y
contaminación castellanizantes presentes en las diversas fuentes a las que
accedemos y que suponen serias barreras que resisten el avance de la
investigación en esta parcela científica.
Las
dos muestras que nos ocupan son registros aislados del medio rural
correspondiente a la zona meridional de nuestra isla, ciertamente más virgen y
menos explorada por los españoles a partir de la finalización de la conquista,
desde principios del siglo XVI en adelante. Aún a principios del siglo XVII, en
1626, el viajero inglés Sir Edmond Scory atestigua la conservación del habla
guanche en la zona de Candelaria-Güímar. Allí contactó a gente que se expresaba
en la antigua lengua canaria en un alto porcentaje léxico, asociándola al
lenguaje de
Fuera
de estas zonas sureñas, en el norte de la isla, la excepción la constituye Icod
el Alto, en cuya área la tradición oral de los carboneros nos habla de la
presencia de ciertas expresiones guanches sueltas estructuradas
fraseológicamente a finales del siglo XIX.
La
metodología utilizada para la presentación de las soluciones de interpretación
del corpus de las unidades a analizar
se basa en la lingüística comparada con las hablas continentales de
En
relación a la estrategia a seguir nos proponemos la consecución del equilibrio
entre los elementos fonéticos, gramaticales, léxicos y semánticos, como
instrumentos exclusivamente técnicos, y los aspectos etnográficos presentes en
la sociedad guanche actual descendiente de los primeros pobladores, a fin de
configurar una hipótesis o propuesta lógica
final que encaje a través de la correspondiente justificación. De esta forma
rechazamos de plano las estridencias interpretativas a las que eran -y son- muy
dados algunos investigadores, historiadores y autores carentes de rigor
filológico, fundamentalmente los de pasadas décadas.
Exponemos
en este trabajo los elementos gramaticales y lexicográficos de la tamazight, en los cuales nos apoyamos
para la restitución analítica de las frases, detallándolos bibliográficamente
con indicación de la zona continental de procedencia.
Por
otra parte constatamos que el Sol, como elemento religioso fundamental en la
cosmogonía isleña, se encuentra presente en los dos vestigios orales que
analizamos. El Magec o Amahagh-ak (“el de todo noble”, en alusión
a que al “sol de las ánimas”, según la tradición oral, se dirigen todas las
almas de los nobles una vez mueren estos) fue el Ser Supremo o núcleo de las
principales creencias de los guanches, “cristianizado” y asociado a la
aparición de
Del
conjunto de fuentes posteriores a la conquista, A. de Viana señala en su obra
un marcado carácter masculino para aquel:
“ De aquel sol
de justicia Rey divino/ el cielo le a de dar depositado…”.
Igualmente la tradición oral de Tenerife conserva,
para quitar la insolación, un rezado-santiguado de Seña Lugina, nombrete de la tamusnawt lagunera Eloína Expósito
(1887-1980), que hace referencia al Sol como concepto religioso heredado de los
guanches:
“Alto Sol divino,
sal de aquí/ que esta criatura no te
puede tener en sí/ Sol, mantente en tus rayos/ según el Señor se mantuvo en sus
clavos... alto Sol divino, sal de aquí, Sol, Sol domine, quítate”.
Se observa en esta profunda cita popular un cierto
matiz patriarcal en relación al Sol como divinidad suprema guanche,
posteriormente sincretizada a través
de la religión católica, por lo que no podemos inferir con absoluta certeza el
carácter femenino relativo a aquel.
Análisis lingüístico
de los registros orales.
Unidad
nº 1 (suerte de oración comunicada por
TANEMIR UHANA GEC MAGEC
ENEHANA BENIJIME HARBA
ENAGUAPA ACHA ABEZAN
Restitución
analítica:
tanemmirt oh ahna
ha-k amahagh-ak
n ahna
wi n hmi harwa
n wafa ašša
abezza
Justificación etimológica de los elementos de la
unidad lingüïstica:
-tanemmirt = “gracias”, expresión de agradecimiento
(Ch.Foucauld, III, 1389) en el dialecto del Ahaggar; es voz panamazigh.
-ahna =
m.sing., en general “agujero u ojo estrecho” (M.Taïfi, 1991), en las hablas del
Marruecos Central (pronunciar: ajna) - ha-k
= presentativo vigente en los dialectos tarifit (Rif), tachelhit (Sous,
Anti-Atlas y Alto Atlas occidental), tamazight del Marruecos Central y tazwawit
(Kabilia), con el significado “he allí” (M.Quitout, 1997).
-amahagh-ak = “(el
de) todo noble” o “de todos los nobles” (Ch.Foucauld, 1951), en este caso el
Sol a donde van a parar, acorde con la cosmovisión guanche, las almas de todos
los nobles. La partícula tuareg “ak”
indica el masc. plural invariable, con
la acepción de “todo, todos”.
-wi n hmi = “el
de calentar” o “el que calienta”, en donde se documentan el demostrativo
autónomo “wi” m. sing. y plural “el,
los”, la preposición de pertenencia “n”
= “de” y el verbo hmi (con “h”
punteada, faringal fricativa sorda)= “estar caliente, calentar”, vigente en el
Marruecos Central, de raíz kabilia. La evolución nos conduce a la forma final
castellanizada a través del itinerario: wi
n hmi<>ui en jmi<>vinijime<>benijime, por la equivalencia ortográfica
“wi<>ui<>vi<>bi<>be.
- harwa =
variante fonética de la locución kabilia “i
wara n wara” con el significado “de generación en generación”, “por
siempre”, “para siempre” y por extensión: “de toda la vida”, desde siempre”. La
voz harwa también se asocia
semánticamente al significado “hijos de”, en referencia a los nativos o
descendientes desde tiempos inmemoriales de un determinado territorio o nación.
En este caso se refiere obviamente al sol que calienta “desde siempre”. Derivó
en la deformación castellanizada “harba”.
- n wafa =
“de (desde) encima”, “de lo alto”, en donde se documenta la forma adverbial “afa”= “cima”, “cumbre”, “cresta”,
“parte superior”, “lo que está encima”, en dialecto tachelhit (pronunciar:
“enuafa”). En este caso se refiere igualmente al sol que está en lo alto. La
equivalencia fonética “f<>p” y la conversión labio-velar “wa<>gua”
conduce a la deformación castellanizada “enaguapa”.
- ašša = (pronunciar:
“ashsha”), del verbo “eš, ša,
akka<>ašša = “dar” , “otorgar”, en las hablas del Marruecos Central
(M.Taïfi, 1991), teniendo en cuenta la conocida equivalencia fonética “š< k”
vigente en la tamazight.
- abezza = sustantivo
m. sing “alumbramiento”, “dar luz”, en el Marruecos Central. La voz canaria
“abezan” deriva del carácter enfático de la sílaba final del primigenio amazigh
“abezza” al añadirse una “n” final, análogamente a la también voz isleña
“nadien”, por paragoge consonántico.
Traducción literal:
- gracias, oh ojo
estrecho (sol naciente) he allí el
de todo noble, del ojo estrecho (procede) el que calienta (el de calentar) desde (de) siempre de (desde)
encima dar (da) alumbramiento (luz).
Justificación etnográfica:
Bajo nuestra
perspectiva se trata de una oración del amanecer en honor al sol naciente, a
guisa de bienvenida. La metáfora poética utilizada, costumbre muy extendida
entre las poblaciones bereberes en general, está asociada al hecho de dar a luz
a partir de un “estrecho agujero” por el que va saliendo la luminosidad solar
que rompe poco a poco la completa oscuridad reinante. El concepto del
“nacimiento” del sol se refleja a través del referido y pequeño, en un
principio, “agujero” luminoso por el que se hace visible el “lugar al que van
todos los nobles” cuando mueren, es decir, el sol en su plenitud al alcanzar su
máxima altitud. Se considera por tanto la oscuridad de la noche como algo
negativo, falto de luz, calor y exento de vida. Es la “parte posterior” de la
existencia que se alumbra con la luz del día que significa actividad humana de
supervivencia: agricultura, ganadería, relaciones sociales…Viene esto a
significar la importancia del día y la luz diurna como la parte anterior y
fundamental de una sociedad ancestral en la que la noche era algo a lo que
probablemente se temía desde el punto de vista estrictamente religioso, al
carecer de la luz y el calor que proporcionaba el Ser Supremo o Sol como
divinidad.
Unidad
nº 2 (suerte de oración a
OH¡ MAGNÉ MASTAY
ACHEN TUMBA MANEY
Restitución analítica.
Oh¡ m igenni
m stay ašen Atûm n
wa amanay
Justificación etimológica de la unidad lingüística:
- m igenni =
“la del cielo”, en donde se documentan el genitivo femenino “m / mm” = “la de” y el sustantivo m. sing. “igenni” = “cielo, firmamento”, vigentes en el área kabilia (J. M.
Dallet, 1982) (pronunciar: emguenni) - m stay = “la de filtrar, decantar,
condensar”, en relación con el verbo “stay”
= “ filtrar, decantar” en las hablas del Marruecos Central, de raíz kabilia
(Taïfi, 1991) (pronunciar: emstay) - ašen
= pronombre personal de régimen indirecto, 2ª persona masc. plural, “ a
ustedes”, (situado a continuación de verbos), en el dialecto de los Ait
Segrouchen, Marruecos Central (M.Taïfi, 1991) ( pronunciar: ashen).
- Atûm =
divinidad egipcia que representaba el sol del atardecer cuando este se ponía (A.
Cubillo, 1986), con una tonalidad rojiza
del disco solar.
- n wa amanay =
“de este que todo lo ve”, en donde “n”
es la preposición de pertenencia “de”, “wa”
el demostrativo panamazigh m. sing. “este” y “amanay”=”el que todo lo ve”, uno de los epítetos o denominaciones
de Dios que utilizan los tuaregs, derivado del verbo “eni”= ver (Ch.Foucauld, 1951). Son nombres deverbales obtenidos por
la prefijación de la partícula “am”
como procedimiento panbereber para la
formación de nombres y adjetivos.
Traducción literal:
- oh, la del
cielo (la poseedora del cielo), la
de filtrar el agua (la que hace llover) a ustedes, el disco solar rojizo de este que todo lo ve (el
Sol-Dios)
Justificación etnográfica:
Se
trata a nuestro criterio de una plegaria efectuada durante la puesta del sol o
al anochecer en el momento en que se divisa, en determinadas condiciones
climáticas y estacionales, el disco rojizo del sol poniente o “sol de los
muertos”, como es conocido en muchos lugares de la isla.
Por
otra parte, podemos asociar a
Entre
los bimbaches de El Hierro se documenta la existencia de una divinidad femenina
denominada Moneiba adorada por las
mujeres en contraposición a Eraoranhan,
divinidad masculina preponderante venerada por los hombres. La etimología de Moneiba deriva del compuesto amazigh mun ibba =”que acompaña al padre”,
posiblemente referida a la luna cuando aparece en el firmamento en horas
diurnas junto al sol en determinadas jornadas.
El
culto lunar se refleja igualmente en la toponimia herreña a través de Tiñor, pequeño pueblo de la demarcación
de Valverde en el cual la tradición oral con la que contactamos en 1991 nos
refiere la existencia de antiguos cortejos rituales llevados a cabo por mujeres
en la vecina Pared o Lomos de Ajonse, en pernoctaciones sagradas relacionadas
con
Esta
relación explicaría la presencia de una “media luna” en la parte inferior de la
imagen e imágenes de las vírgenes en general. En las estelas neopúnicas
preislámicas de Maktar y Guelma, Argelia, se observan asímismo “croissants” o
“medias lunas” junto a una representación radial del sol, por lo que se constata
la importancia de los dos astros, el Sol y