EL ANARQUISMO DEL SEÑORITO ABREU Y…

Fidel Campo Sánchez

 

El señor Abreu, paladín de la descortesía, pésima educación y mala conciencia, nunca aprenderá bien que es mejor callar para saber bien hablar. Así mismo falla en lo que respecta a la ética de la responsabilidad, cortesía y educación política que debe tener quien se precie de tal.

 

La ética de la responsabilidad como fuente en el comportamiento de los seres humanos y como carácter que nos revela la realidad y que nunca, jamás, debe servir para descalificar al contrario, al adversario político haciendo llamamientos al anarquismo y a la kaleroca de los que se mueven en lo incendiario.

 

El portavoz del PSC en el Ayuntamiento lagunero, cuando desde la irresponsabilidad hizo un llamamiento a la subversión, a todas luces improcedente en alguien que se precie de político honesto, al dirigirse a los vecinos, ante la deficiente recogida de basuras, recomendándoles que lleven la basura al despacho de Oramas, se está descalificando el mismo de manera penosa. Semejante irresponsabilidad en tan delicada situación, por el incumplimiento de la empresa Urbaser, llamando a la ciudadanía a cometer actos terroristas dicen muy poco bueno y a favor de semejante personaje, cuyas actuaciones se asemejan más a las de un comisario político de años ha que a un dirigente socialista y democrático.

 

La ciudadanía ante muestras de poca seriedad y salidas no sólo  de cabo interino sino de lo más barriobajero se ha quedado comentando, en perjuicio de un Partido Político serio, con más de 100 años de historia, el imputarle a algunos miembros del Grupo Municipal Socialista que hayan sido no sólo los inductores sino y además que pudieron ser los actores materiales de las quemas de los contendedores en la Avenida de la Trinidad y en el Camino de Las Mantecas.

 

Nunca un representante político debió haber fomentado actos vandálicos, desde un escaño propiedad del pueblo soberano, en momentos cruciales para La Laguna y en los que su obligación era la de estar presente en la crisis, al lado del equipo de Gobierno a fin de consensuar soluciones en tan grave problema laboral y generador de problemas sanitarios que requerían actuaciones rápidas y puntuales y por parte de la oposición firmeza si pero también flexibilidad, paciencia, comprensión  y apartarse de la demagogia barata.

 

¿Por qué no se ha mostrado valentía para rescindir el contrato y comenzar con la vuelta a que los servicios sean municipalizados que impidan que empresas foráneas venga a estas ínsulas a forrarse y en forma de beneficios llevarse los dineros fuera de estos peñascos?

¿Por qué en vez de esos empecinamientos de llevar la contraria por sistema que, en nuestra opinión no es hacer oposición que pueda revertir en beneficio de la ciudadanía, no se plantean empresas mixtas de mayoría Municipal y con gente , empresarios de aquí para que, de ¡una vez por todas!, finalice la colonización, el dependentismo de los foráneo?

 

Decía el inocente Pedrín de nuestros años mozos y que aplicamos al irascible Abreu: El castigo del embustero es no ser creído aún cuando diga la verdad y al que se le debe aplicar aquello de que por sus hechos lo conoceréis, que aunque es un mensaje bíblico creemos le es de aplicación.