Antenas de telefonía
móvil
Juan
Fco. Rodríguez Báez *
Recientemente,
las empresas operadoras de telefonía móvil, que en adelante denominaré las cuatro hermanas
(por aquello de los acuerdos de subida de tarifas y demás comportamientos
contrarios a la libre competencia), trabajan denodadamente para dar a entender
a la población las bondades de las emanaciones electromagnéticas de sus
antenas. Disponen de portavoz común que, con cada vez con mayor frecuencia,
comenta lo imposibles que son los presumibles efectos para la salud.
Para
ello, echan mano de
El
portavoz de las cuatro hermanas (Yoigo, Orange, Movistar y Vodafone, que tienen
derecho a red propia en España, no de todas las operadoras), el señor Cernuda,
afirma que las antenas emiten a unos niveles 1.000 veces inferiores a lo
recomendado por
La
alarma social no sólo existe en Las Palmas de Gran Canaria, sino en todo el
Archipiélago canario. Hay cada vez más preocupación en nuestros pueblos y
zonas rurales debido al nulo respeto a nuestro medio natural mostrado por
estas empresas y a la transgresión constante de las normas existentes en
nuestros ayuntamientos (los pocos que se han atrevido a establecer normas al
respecto). La política constante del hecho consumado con nocturnidad y la
instalación de sus antenas sin licencia del Ayuntamiento correspondiente, ¿realmente
sorprende a alguien? Las operadoras de telefonía móvil no respetan a los
ciudadanos ni tampoco valoran los enfrentamientos que existen entre vecinos de
comunidades a cuenta de sus negocios y que antes no se daban. Por cierto, ¿cómo
se declaran los pagos a comunidades de vecinos y presidentes de comunidades a
Cernuda
explica que hay 200 antenas en nuestra ciudad y que requieren de 40 más
para seguir ofreciendo su servicio basado, a nuestro entender, en una tecnología
sucia, obsoleta y bastante mejorable. ¿Cómo es posible que requieran más
antenas si el estudio encargado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria
a
La
actitud de los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, para desgracia de las
poderosas operadoras y para suerte de nuestra salud, ha sido absolutamente
intachable en la exigencia de sus derechos y en la convicción de la
necesidad de una ley reguladora de la ubicación de las antenas de telefonía
móvil. Cada vez disponemos de más y mejor información sobre la realidad
de las antenas de telefonía móvil y el comportamiento de las empresas
operadoras, su forma de actuar, los efectos sobre la salud, el patrimonio y el
medio natural. Lo que las operadoras denominan conflictividad social es,
en realidad, rechazo al monopolio de facto que intenta comprar voluntades,
solivianta a nuestra ciudadanía y destroza la convivencia entre vecinos.
De
momento, la actitud pasiva de los ayuntamientos, cabildos y Gobierno de
Canarias ha permitido que una bola de nieve de preocupación aumente de tamaño
y que más de 25.000 ciudadanas y ciudadanos de nuestras islas entiendan que el
vacío legal que existe en Canarias debe desaparecer.
El
caso de los vecinos de la calle Secretario Padilla de Las Palmas de Gran Canaria
demuestra hasta qué punto ha llegado la preocupación de las personas, la
capacidad de reacción solidaria entre vecinos y la falta de ética de las
empresas operadoras.
El
absoluto despropósito llega con la afirmación de las cuatro hermanas de lo
innecesario de establecer zonas sensibles como escuelas, hospitales o geriátricos.
Todo vale para quienes no escatiman en gastos publicitarios pero no respetan a
los más débiles. Niños que comen ondas electromagnéticas en sus colegios
de Guanarteme, el Monte Lentiscal o Vegueta, personas mayores en Vegueta o
personas enfermas de riñón en Arenales deben aguantarse con las que le toca.
¿Hasta dónde piensan llegar estas empresas sin escrúpulos?
Indeseables
cuatro hermanas: No necesitamos mediciones que nos confirmen los altos valores
de radiación que debemos soportar gracias a leyes hechas a su medida por
gobiernos generosos con ustedes. Con su actitud, nuestro paisaje se degrada,
nuestro patrimonio histórico se destruye y nuestras viviendas cercanas a estas
antenas pierden valor inmobiliario. Nuestros pájaros enjaulados mueren mientras
se reproducen sus antenas por doquier debido a que ustedes no desean
compartirlas porque en Canarias no hay ley que regule sus actividades
desmadradas mientras cualquier persona que desee abrir un negocio se las ve
y se las desea para cumplir toda la legislación regional y municipal, así como
la insular.
Queremos
usar las nuevas tecnologías, pero con seguridad. Una tecnología limpia que
nos permita comunicarnos entre nosotros, como exige
Por
cierto, cualquier persona que desee disponer de luz eléctrica en su casa
requiere de la cédula de habitabilidad. ¿Cómo se las arreglan para que sus
antenas tengan electricidad si la mayoría de las veces no disponen de licencia?
(*)
Candidato al Parlamento de Canarias por Los Verdes.