¿Por qué soy antiamericano?

Justo Fernández Rodríguez

EEl próximo día 23 de Noviembre, a las 8 de la tarde, se presentara, en el Centro de la Cultura Popular Canaria, La Cultura del Mal, de Moncho Tamames, una guía del antiamericanismo, con causa, en el que se aglutina, en un único texto y gran abundancia de datos, todos los males y consecuencias que, con algunos méritos, ha causado a una gran parte del mundo, la política imperialista, militar, económica y cultural, de algunos gobernantes estadounidenses.

Son muchos los que, para descalificar las criticas a la política exterior imperialista de los EE.UU., recurren a argumentos, convertidos en tópicos, sobre el espíritu antiamericano de una determinada progresía, de finales de los años sesenta. Y esos tópicos, son utilizados, lo mismo, por quienes se han desplazado, ideológicamente, desde mas allá del frío moscovita, hasta el fascismo postfranquista, modernizado y mejor remunerado, sin estaciones ideológicas intermedias, que por los descendientes genéticos o ideológicos de la dictadura franquista, beneficiada por la ayuda estadounidense, producto de la confrontación, Este-Oeste, surgida al final de la Segunda Guerra Mundial.

Un ejemplo, de los segundos, es Jose María Aznar, cómplice bélico de Bush y destacado colaborador de sus mentiras y engaños. En su segunda conferencia, en la Universidad de Georgetown (USA), denunciaba "la ola de antiamericanismo en Europa y en el mundo", y añadía, "lo nuevo del antiamericanismo es que no procede de grupos militantes o de ciertos partidos, sino de los propios Gobiernos, como, por desgracia, ocurre en el mío".

Yo seguí otro camino. Crecí con los relatos impactantes de los crímenes del franquismo y del comportamiento inhumano que, nazis y militaristas japoneses, daban a los prisioneros de guerra y a los que, sin haber empuñado un arma, hombres mujeres y niños, eran internados, torturados, obligados a trabajar y fusilados, ahorcados o gaseados, porque eran gitanos, homosexuales, comunistas, socialistas o judíos.

En los juegos de mi infancia, intentaba suplantar a los marines que desembarcaban en Guam, Okinawa o Normandía. Mi juventud, se desarrolló bajo la influencia de los míticos personajes, representados en el cine, por John Wayne, Gary Cooper, Humphrey Bogart, Richard Wimark o Marlon Brando. La libertad, democracia y bienestar, de la sociedad norteamericana, reflejada en las películas, contrastaba con la represión, penurias y ausencia de libertades que padecíamos en España. Mas tarde, la intervención militar en Corea, Vietnam, Camboya o Laos; la complicidad en el golpe militar que derroco a Allende; las invasiones de Panamá, Haití o Granada; la protección a todos los dictadores militares o civiles latinoamericanos; el boicot a Cuba y la represión contra los movimientos de liberación, incluso, en el interior de Estados Unidos, fue conduciéndome a una oposición radical a la política exterior de los distintos gobiernos estadounidenses, especialmente, de los mas reaccionarios, Reagan y los Bush, padre e hijo. La propaganda hollywoodense, no sólo, entusiasmó y engañó a la juventud, los años 40 y 50, sino que, años mas tarde, también confundía a los jóvenes chinos que se rebelaron en la Plaza de Tienanmen (Pekín), contra el régimen comunista, tomando como símbolo la Estatua de la Libertad y mostrando sus preferencias por la música americana.
Desde 1945, año en que finalizó la Segunda Guerra Mundial, dejando a un lado, las innumerables injerencias políticas, las presiones militares y económicas; la organización y sostenimiento de grupos paramilitares; la colaboración con la implantación y mantenimiento de dictaduras militare y la participación ilegal de la CIA, en el derrocamiento de regímenes democráticos, EE.UU. ha intervenido, militarmente, en más de 25 países de Europa, Latinoamérica, Asia y Africa.
Numerosos presidentes estadounidenses, han utilizado engaños, insidias, trampas, mentiras e infamias, para justificar agresiones, invasiones o represalias, en nombre de la defensa de la democracia y la libertad, ocultando las verdaderas causas, en su mayoría, geopolíticas o económicas.

El 15 de febrero de 1898, una explosión provoco el hundimiento del acorazado norteamericano Maine, en la bahía de La Habana. El Gobierno de EE.UU. acusó de terrorismo a España, para justificar la guerra por el control de Cuba. Hoy, existen pocas dudas sobre la autoría del atentado.

Año y medio antes de producirse el ataque japonés a Pearl Harbor, los servicios secretos estadounidenses conocían las claves secretas utilizadas por Japón, pero interesaba que se produjera un ataque, para reorientar la fuerte oposición, de la opinión publica, a la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial.

Los "Papeles MacNamara", han mostrado como se preparó una trampa a Vietnam del Norte, en el golfo de Tonkin, introduciendo patrulleras, a pocas millas de Hanoi, para provocar una respuesta que justificara la entrada en la guerra
de EE.UU. El presidente Lyndon B. Jonson, aprovechó el incidente para engañar al Congreso y a la opinión publica, ordenando incrementar el número y la intensidad de los bombardeos sobre Vietnam del Norte.

Usaron armas de destrucción masiva contra la población civil. Herbicidas, defoliantes, gases tóxicos, napalm o el fósforo, condenando a los vietnamitas al hambre y la enfermedad o causando efectos devastadores en la población civil. Todavía recuerdo la imagen, que recorrió el mundo, de una niña vietnamita, corriendo desesperadamente, por una carretera, con ojos de espanto y el cuerpo absolutamente quemado por el napalm.

En estos días, se han publicado 50.000 paginas de documentos secretos, conservados en los Archivos Nacionales, en Washington, que prueban las mentiras de Richard Nixon, sobre la invasión de Camboya, contra la opinión publica y el Congreso. Nixon, dio instrucciones al Pentágono, para que justificaran la invasión como una operación de protección a las fuerzas estadounidenses en Vietnam. Unos meses más tarde, ordenó ampliar las operaciones militares a Laos. Su frase: "Hacedlo, y no volváis a pedirme permiso cada vez", no es más que el antecedente de lo que, ahora, esta haciendo, en Irak, Bush.

En la invasión, preventiva e ilegal, de Irak, justificada sobre inventados peligros para el mundo y la existencia de armas de destrucción masiva, que ha costado decenas de víctimas inocentes, para ocultar los objetivos económicos, para las compañías petroleras y constructoras, cercanas a altos cargos del gobierno de Bush, ha colmado, para decenas de millones de personas, la tolerancia de la política de imposición unilateral del gran cacique mundial y sus cómplices Aznar y Blair.

Tampoco la política interior de EE.UU., tiene demasiados motivos de admiración. La discriminación racial y la encarnizada persecución de todos los movimientos, pacíficos o violentos, que luchaban contra el fin de la segregación racial, negros o hispanos, han sido una constante en la historia de los Estados Unidos de América.

El Real Instituto Elcano, ha publicado un informe sobre el antiamericanismo. Los españoles son los europeos mas antiamericanos. Yo soy español.