ElGuanchePres, 1-05-2005

¿QUÉ HACER CON LOS ALCALDES APOLOGISTAS DEL GENOCIDIO?

Sugerimos a nuestros magníficos abogados independentistas presentar querellas criminales contra todas las autoridades de nuestras instituciones que mantengan calles, plazas, edificios públicos, etc., dedicados a la memoria de los genocidas de nuestro pueblo, al ser contrario al derecho jurídico internacional la apología del genocidio, crimen castigado con pena de prisión.

Hace 521 que "el pueblo gomero, no pudiendo soportar más la tiranía del Conde Hernán Peraza, se alza en la históricamente conocida ‘Rebelión de los gomeros’. No era la primera. Todos los años anteriores fueron testigos de numerosas sublevaciones, que a su vez se traducían en represiones, muerte y esclavitud para nuestro sufrido pueblo; pero ésta, con la muerte del Conde en Guahedum, adonde fue atraído por la bella Iballa, fue la principal, la que los siglos han guardado en su memoria" (Juana Herrera Mesa: en La Rebelión de los Gomeros, Tagoror de Ediciones, 1985, página 13). Los valientes gomeros jamás han claudicado ante el colonialismo, siendo la Gomera la única isla que nunca se conquistó, motivo por el cual España no la ha podido incluir dentro de su territorio ni siquiera en la ONU actualmente:

"Allá por el año 1405 habían sido ya ocupadas y sometidas por Jean de Bethéncourt las islas de Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro. Gran Canaria fue campo de batalla victorioso de Juan Rejón, primero, y de Pedro de Vera, después, y en torno a 1484 ya era territorio castellano. La Palma y Tenerife tuvieron por verdugo a Alonso Fernández de Lugo y, antes de ponerse el siglo, ya habían sucumbido. La Gomera, por el contrario, no tiene conquistador ni fecha de conquista" (Miguel Ángel Cabrera, op. Cit., p 19).

Todos estos siniestros y genocidas personajes siguen teniendo torre (Torre del Conde en San Sebastián de la Gomera, construida bajo el mandato de Hernán Peraza el Viejo, que emprendió dos fracasadas aventuras conquistadoras a otras islas, la primera a La Palma, donde muere su hijo Guillén y la segunda al Sur de Tenerife), plazas (Plaza del Adelantado en Agüere) y calles (Pedro de Vera y Juán Rejón en Las Palmas), así como también plazas dedicadas a su país de procedencia (Plaza de España en Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma), haciendo apología del genocidio, vulnerando impunemente la legislación vigente, manteniendo en el olvido a héroes nacionales tan importantes como Hupalupa y Hautacuperche, vivos para siempre en la memoria de los gomeros y en general de los canarios.

"Maciot de Bethéncourt, no lo cupo mejor suerte, quizás porque como dice J. de Viera y Clavijo, ‘...el talante de Maciot más era el de vender las conquistas que el de hacerlas". Todavía hoy mantiene el ayuntamiento de Yaiza en Lanzarote el nombre de Maciot a un pago de su municipio, lindando con Femés, que en su momento fue municipio independiente y que debe volver a serlo.

En la Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria, de Marín de Cubas, página, 15, ed. Globo (1993) podemos leer:

 "...la Reina Doña Juana de Nápoles, que después de su abuelo Roberto en este año de 1343, luego hizo donación del derecho(¿?) que dice tenía a la conquista de las Islas Fortunadas, y era suyo por donación del Papa a su abuelo, y por ella á su sobrino Don Luis de España y Cerda porque tenía larga noticia de dichas Islas por un navio suyo que las aportó de Lancelot Mailesol napolitano que estuvo en ellas de pas y trato y comercio en el año 1320, y por este tiempo las frecuentó hasta e presente de 1344 que el Papa Clemente VI le dio la investidura y luego Don Luis envió Armada a ellas".

Este otro episodio histórico también genocida ha dado el nombre nada menos que a una isla entera, recayendo la responsabilidad en el mismo Cabildo Insular de Titerruygacat, nombre con el que la bautizaron los mahos.

Cristóbal Colón fue otro genocida que recaló en Canarias para nuestra desgracia, existiendo todavía numerosa simbología para recordar su triste hazaña, masacrando a todo el continente Sudamericano en su viaje a la India, errando de tal manera su viaje que en un intento de no dar su brazo a torcer aún se denominan indios a lo que son incas, aztecas, quechúas, etc.

El golpe de Estado de Franco originó veinte mil presos y represaliados políticos, 38 cárceles y seis campos de concentración, convirtiendo a las islas en siete cuarteles. Todavía hoy tenemos calles, ramblas, etc., dedicadas tanto e la fecha del alzamiento como a Franco y a los generales que lo apoyaron, incluyendo a los Primo de Rivera, sobre todo en Anyashu (José Fº León López: La Represión Franquista en las Islas Canrias 1936-1950, Ediciones Benchomo, 2002, libro imprescindible incluso para iniciar los procesos judiciales al incluir relación de encarcelados, represaliados y fusilados).

En 1978 el compatriota Antonio Cubillo sufrió un cruel y salvaje atentado patrocinado por el gobierno de Adolfo Suárez, que los propios tribunales españoles han juzgado como de terrorismo de estado. El municipio tinerfeño de Garachico todavía tiene la avenida principal denominada Adolfo Suárez.

Sugerimos a nuestros magníficos abogados independentistas presentar querellas criminales contra todas las autoridades de nuestras instituciones que mantengan calles, plazas, edificios públicos, etc., dedicados a la memoria de los genocidas de nuestro pueblo, al ser contrario al derecho jurídico internacional la apología del genocidio, crimen castigado con pena de prisión.

Ya va siendo hora de que nuestros verdaderos héroes nacionales ocupen en nuestra Patria el honor que les corresponde.