¿A qué estamos esperando?

Ramón Moreno

¿A que la peligrosa situación de Canarias siga agravándose cada día más y nuestro pueblo sea literalmente borrado del mapa? ¡Porque a eso vamos! Desde el Observatorio Canario de Estudios Políticos y Estratégicos abogamos por reconducir la insostenible situación por la que atraviesa nuestro Archipiélago antes que sea demasiado tarde y ésta se vuelva irreversible. Para ello debemos poner cuanto antes manos a la obra, sin esperar -como hemos hecho históricamente- a que el peso de la problemática agote su proceso degenerativo, y nos instalemos en el caos permanente.

Debemos asumir de una vez, que las cuestiones que nos afectan, con ser importantes en el entramado político-jurídico que se nos aplica, no son si el REF sigue como se diseñó, si la RIC se invierte o no fuera, o cómo quedará la OCM del plátano ante la ofensiva implacable de la OMC con sus políticas neoliberales, o si dejamos de ser Objetivo Uno de la UE, entre otros asuntos que, como árboles, no nos dejan ver el bosque. ¡No!

La cuestión de fondo estriba en si los canarios queremos seguir como hasta ahora o, por el contrario, apostamos por una Canarias nueva capaz de tomar sus propias decisiones y gestionar sus legítimos intereses, por si sola; sin interferencias ni tutelas de ningún tipo, ni dictados de Madrid o Bruselas. ¡Ese es el verdadero quid de la cuestión!

Porque el gravísimo problema que padece nuestro Archipiélago desde hace bastante tiempo, sin contar otros de gran repercusión social (sanidad, educación, paro, pobreza, drogas, delincuencia, etc.), no es otro que la imparable inmigración. Nuestra tierra no puede soportar por más tiempo la avalancha de foráneos que se nos está viniendo encima, y que sitúa a nuestro Archipiélago entre los territorios con mayor densidad demográfica del planeta.

Con el agravante de que vivimos en unas islas frágiles, donde el medio ambiente, del que sólo queda menos de "un cuarto", se sigue degradando a pasos agigantados.

Sin olvidar que nuestro espacio vital se acaba irremediablemente, ante la llegada masiva a nuestras Islas de inmigrantes -legales e ilegales-, que no sólo están ocasionando problemas añadidos a nuestras estructuras socio-sanitarias, educativas y alojativas -ya de por si precarias- con el consiguiente coste económico añadido, sino que inciden de forma nefasta en nuestro mercado laboral. Pero lo más grave de todo esto, es que la presencia en nuestro Archipiélago de esta ingente masa de población foránea, está laminando poco a poco la idiosincrasia del pueblo canario, y diluyendo vertiginosamente nuestras señas de identidad; que, al parecer, es de lo que se trata.

Porque, ¿quién ejerce las competencias en esta materia? Por todo ello propugnamos desde el OCEPE, la urgente necesidad de una inaplazable Ley de Residencia que impida este genocidio larvado al que está expuesto el pueblo canario.

Ni siquiera la libertad de circulación, consagrada en la Unión Europea, donde existen excepciones, puede esgrimirse como un obstáculo insalvable para promulgar dicha Ley, cuando está en juego nada menos que la supervivencia de este pueblo. No puede haber ley alguna, por muy "constitucional" que esta sea, que vaya en contra de los ciudadanos para la que fue instituida.

Y en este sentido, la sociedad canaria debe tomar la iniciativa y manifestarse masiva y pacíficamente en todas nuestras ciudades, para protestar contra este inaguantable estado de cosas, sin contar con esa clase política que nos ha tocado padecer. Una clase política que ha llevado a Canarias a unas cotas escandalosas de corrupción generalizada, que está, por tanto, bajo sospecha, y sobre la cual recae la carga de la prueba.

Pero así y todo, Canarias sufre, por otra parte, un auténtico expolio, ante el continuo drenaje de recursos (una constante en nuestro devenir histórico) al que está sometida nuestra economía. No hay más que observar la cantidad de Bancos, Cajas de Ahorros, Grandes Superficies, Multinacionales de la Alimentación y Distribución, Aseguradoras, y un largo etcétera, que operan en nuestro territorio, para comprobar fehacientemente el saqueo que estamos sufriendo los canarios por parte de todas esas empresas del sector financiero (¡no hay ningún Banco canario!) y otros; que sacan fuera del Archipiélago los enormes beneficios económicos generados en Canarias, cuando ni siquiera cotizan aquí.

Esta sangrante e ignominiosa situación, obedece a la inmisericorde política depredadora de España en sus colonias, donde a la masacre de nativos (incluida la población aborigen canaria), en la cruenta conquista y evangelización, por la fuerza de las armas, le siguió un feroz y voraz saqueo de las inmensas riquezas naturales de esos territorios a los que, cínicamente, se les denominaba con el eufemismo de provincias.

Por si la sangría fuera poca, ahora, con la mayor impunidad y en base a la "españolidad de Canarias", se va a perpetrar uno de los más grandes saqueos de la historia colonial española, de llevarse a cabo las previstas extracciones por parte de Repsol YFF en los yacimientos de hidrocarburos localizados en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura.

Sin embargo, dicha españolidad no es válida para delimitar nuestros mares, por lo que Marruecos nos tiene incluidos desde 1981 en su ZEE. ¿Qué está pasando aquí?...

rmorenocastilla@hotmail.com